“¡Ya cayó, ya cayó…!”, consigna sin eco en la Guelaguetza magisterial y popular

Bajo un cielo nublado, 15 delegaciones de las ocho regiones del estado participaron este lunes en la “Guelaguetza magisterial y popular” celebrada en orden y en paz en el estadio del Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO).

Desde temprana hora, paulatinamente 35 mil personas (según los organizadores) abarrotaron las gradas y sillas circundantes al escenario central, cerca del cual los maestros Olimpia Silva Álvarez y Noé Dante López presentaron el evento.

“Bienvenidos en este día de fiesta”, expresó a su vez Azael Santiago Chepi, dirigente de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a los asistentes, especialmente a los representantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Procedentes de Chiapas, Morelos y el Distrito Federal, los docentes invitados se mezclaron con el pueblo oaxaqueño y turistas nacionales y extranjeros que acudieron a “compartir” tradiciones y costumbres, entre éstos el Ballet Folklórico de Chihuahua y Adán López Santiago, edil electo de Zaachila.

Esta quinta Guelaguetza, dijo Santiago Chepi, ratifica el compromiso del movimiento magisterial oaxaqueño, que en la calenda de ayer (domingo 18 de julio) superó las expectativas. Y dimos un golpe al tirano Ulises Ruiz Ortiz en un escenario peculiar: el ITO.

Luego pasó lista a las regiones: Valle Central, Istmo, Costa, Sierra Norte, Sierra Sur, Mixteca, Cañada y Cuenca del Papaloapan, mientras la chirimía de Teotitlán del Valle anunciaba su llegada entre aplausos de los asistentes.

El Jarabe del Valle, representado por San Antonino Castillo Velasco, abrió la fiesta, seguido de la Danza de los Zancudos y la Danza de la Pluma, de Zaachila, al término de la cual Daniel López Castellanos, de la Sección 7 de Chiapas, saludó a la Sección 22 del SNTE y advirtió que “la lucha continúa”.

Luego vinieron los sones mazatecos, de Huautla de Jiménez; la Boda Chatina y Baile del Guajolote, de Santos Reyes Nopala; los jarabes de Putla de Guerrero, los sones de Juchitán, la Danza de los Rubios de Santiago Juxtlahuaca, y los sones y chilenas de Santiago Nuyoo.

“¡Ya cayó, ya cayó, Ulises ya cayó!”, exclamó algún orador sin encontrar mayor eco entre la gente. Palomitas, chicharrones, algodones y hasta créditos financieros por parte de una caja de ahorro fueron ofrecidos a los presentes que guarecidos del cambiante clima con lentes, gorras, sombreros y sombrillas disfrutaron el espectáculo.

A falta de asientos, muchos espectadores tuvieron que admirar parados la Danza de los Negritos de San Melchor Betaza, “Bajo el cielo mixe” de Santa María Tlahuitoltepec, la Danza del Torito Serrano, que puso a bailar al líder magisterial Santiago Chepi; y el tradicional baile Flor de Piña de Tuxtepec, que continuaron con la celebración.

Afuera los puestos de productos típicos lucieron con buena afluencia de personas que aprovecharon la ocasión para degustar de unas tlayudas, garnachas, tacos, tostadas o enchiladas, entre otros alimentos, acompañados de aguas frescas de jamaica, horchata y tamarindo. Tampoco faltó el pulque de apio, mango o piña.

A lo largo de la calle aledaña al auditorio, que fue cerrada a la circulación de vehículos, decenas de comerciantes ambulantes vendieron también playeras, sombreros, sombrillas, pulseras, lentes y ropa tradicional como los huipiles istmeños y cuenqueños. Hasta cornisas, artesanías de latón y mecedoras de hilo de hamaca fueron exhibidas en el área comercial.

Aproximadamente 800 profesores (de 80 a 100 por cada uno de los ocho sectores del Valle Central, según los organizadores) fungieron como guardias de seguridad con apoyo de palos forrados de papel verde y provistos de radios de comunicación.

Al menos 20 personas requirieron de asistencia médica por cuadros de diarrea, mareos, dolor estomacal, alteración de la presión sanguínea y caída de una de las gradas que sólo ameritaron un vendaje pequeño o la toma de algún medicamento en el módulo de asistencia médica dispuesto previamente. La ambulancia y los paramédicos contratados ya no fueron necesarios.

A las 16:30 horas la gente comenzó a abandonar el lugar mientras los danzantes de la pluma hacían gala de su agilidad y destreza para cerrar con broche de oro la quinta Guelaguetza magisterial y popular.

 

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