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Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca

Responsabilizan al gobernador Ulises Ruiz del asesinato de Catarino Torres Pereda

Decenas de militantes del Comité de Defensa Ciudadana (Codeci) se manifestaron la tarde-noche de este viernes en el Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca y, paralelamente, en diversas plazas de la entidad para exigir al Gobierno del Estado el esclarecimiento del asesinato de su líder, Catarino Torres Pereda.

Sin más, Tania Santillán, una de sus dirigentes en el Valle Central, responsabilizó al gobernador Ulises Ruiz Ortiz de este crimen y exigió que el caso no quede impune como ha ocurrido con la mayoría de este tipo de hechos en Oaxaca.

“Condenamos al gobierno de Ulises Ruiz Ortiz porque es el responsable de los crímenes en contra de los líderes sociales”, dijo.

Los codecistas cerraron la esquina que forman las calles de Independencia y García Vigil, en el centro de la ciudad, donde colocaron un sinnúmero de veladoras formando una gran cruz, además de carteles y mantas para exigir justicia.

Santillán explicó que las protestas se realizaban de manera paralela en las regiones de la Mixteca, Istmo, Cañada y Tuxtepec, y advirtió que este es el inicio de una serie de movilizaciones para demandar que se aclare quién ordenó asesinar a su dirigente.

Asimismo, dio a conocer que según reportes de sus compañeros del Codeci, “dos hombres ingresaron al despacho del compañero Catarino, diciendo que eran trabajadores y que iban a pedir apoyo de nuestra organización”.

Además, que “los dos sujetos que asesinaron a Catarino llevaban puestas playeras con la leyenda de Eviel Pérez Magaña, el candidato del PRI a gobernador que perdió las elecciones” del 4 de julio pasado.

Dos armados, los asesinos

De acuerdo con un comunicado de militantes de la Codeci, circulado en Internet, aproximadamente a las 02:20 horas de la tarde de este viernes 22 de octubre de 2010 fue asesinado a balazos el líder indígena Catarino Torres Pereda, en las oficinas del Comité de Defensa Ciudadana (Codeci) ubicadas en la ciudad de Tuxtepec, Oaxaca.

Una pareja de dos hombres armados irrumpió en dichas oficinas para disparar a quemarropa contra el dirigente de 37 años de edad, originario de El Cacahuatal, Ojitlán, Oaxaca.

Según el boletín, “compañeros que lograron ver a los agresores identificaron que portaban gorras y camisetas proselitistas del ex candidato priista al Gobierno del Estado, Eviel Pérez Magaña”.

Precisan que “la pareja de agresores usó pistola impactando a Catarino con dos balas calibre 9 milímetros, uno que entró en la cara y se alojó en el cerebro sin penetrarlo, alojándose sin salir, y otra por el lado izquierdo que salió por el hombro derecho, perforando ambos pulmones”.

De acuerdo con otras versiones, los agresores llegaron, dispararon y salieron caminando tranquilamente del domicilio del Codeci ubicado en la calle Oaxaca, entre las avenidas Guadalupe Victoria y Nayarit, de la Colonia Oaxaca.

Catarino Torres Pereda se encontraba sólo en su oficina cuando fue sorprendido por los dos sujetos que le dispararon dos veces. Un balazo hizo blanco en su maxilar izquierdo y el segundo en la caja toráxica, causándole una muerte instantánea.

Familiares y empleadas de Catarino indicaron que vieron pasar a dos personas, pero éstos salieron caminando, sin que nadie los detuviera.

Cuando vieron el cuerpo tendido de su líder comenzaron a gritar “¡Deténganlos! ¡Deténganlos!”, pero ya nadie les dio alcance.

Luego llegaron militares, policías federales, estatales y municipales, además de seguidores del dirigente y curiosos, pero nadie pudo hacer nada ni alcanzar a los asesinos.

El primer encarcelado del 2006

Catarino Torres Pereda, dirigente del Comité por la Defensa Ciudadana (Codeci) y adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, del EZLN en Chiapas, fue encarcelado en dos ocasiones por motivos eminentemente políticos.

La primera, en el sexenio del gobernador José Nelson Murat Casab, y la última vez que piso la cárcel fue en agosto del 2006, en pleno gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, cuando fue trasladado al penal de máxima seguridad de El Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México, acusado de diversos delitos cometidos durante el conflicto sociopolítico de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

Y es que Torres Pereda como el conglomerado de la APPO-Sección 22 del SNTE exigía la renuncia del gobernador Ruiz.

En el gobierno de Murat, Torres Pereda estuvo encarcelado en la Penitenciaría Central de Santa María Ixcotel, en el municipio conurbano de Santa Lucía del Camino.

Dirigía una de las organizaciones integrantes de la APPO y la más grande de la región de la Cuenca del Papaloapan. Movilizaba a cientos de campesinos para exigir cumplimiento a sus demandas sociales.

Catarino Torres Pereda muere en condiciones similares a las de César Toimil Roberts, dirigente del Consejo Regional Obrero Campesino Urbano de Tuxtepec (CROCUT) y cuatro de sus ayudantes, quienes fueron emboscados el 29 noviembre de 2005 y asesinados a tiros, sin que hasta el momento se sepa algo de los agresores.

La organización de César Toimil fue creada por el Gobierno del Estado para contrarrestar el poderío en la región de la Cuenca del Papaloapan de otra organización, la Unión General Obrera, Campesina y Popular (UGOCP) que lideraba Margarito Montes Parra, quien fue acribillado el año pasado en la población de Tesopaco, Sonora, cuando viajaba en una camioneta con otras 13 personas.

Montes Parra era originario de Sonora, pero operaba en la Cuenca oaxaqueña, al igual que César Toimil, Catarino Torres y Miguel Herrera Lara, “El Cocodrilo”, también líderes sociales que hoy están muertos.

Herrera Lara era dirigente de la Coalición de Trabajadores del Campo y la Ciudad, pero desde el 5 de abril de 2006 fue reportado como desaparecido y hasta el momento no se sabe su paradero. Todos coinciden en que está muerto.

En su caso, Torres Pereda abanderó la lucha de los indígenas chinantecos y mazatecos desplazados por la construcción de las presas Temascal y Cerro de Oro, en la Cuenca del Papaloapan.

También encabezó la recuperación de tierras de comunidades indígenas invadidas por ganaderos y terratenientes de la región; es decir, era hostil al Gobierno.

En los últimos diez años, el máximo dirigente del Codeci había padecido una incesante persecución política a causa de su actividad política y social.

Esto lo llevó a ser el primer preso político de la APPO en el 2006, y a estar recluido durante siete meses en el penal de máxima seguridad de El Altiplano. Hoy está muerto.

 

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