Maestros de la Sección 22, los peores


—-Primera parte

SIN DERECHO A FIANZA.- Ninguna persona normal, consciente del daño educativo en la entidad, podría defender a los maestros de Oaxaca.

Hasta ahora, si alguien quiere tener su vida solucionada, debe ingresar a la Escuela Normal. Sepa o no de qué se trata la pedagogía, de ahí saldrá con una plaza que, al retirarse, también podrá heredar al familiar más necesitado, principalmente de talento.

Todos habremos conocido a alguien que no pudo con la carrera de Medicina, de Filosofía o Arquitectura, pero no se conoce a alguien a quien hayan reprobado en una Normal, ¿por qué? Se ignora. Es por esa razón que a nuestras Normales llegan estudiantes de otros estados del país, porque aquí no reprueban y al salir obtienen trabajo, al contrario de otros estados donde hacen examen de oposición.

Los miembros del sindicato mal llamado de “trabajadores de la educación” de Oaxaca, cobran más de 365 días (casi 500) al año y solamente trabajan entre 100 y 120 días al año, y menos de cinco horas al día.

Según la Ley General de Educación, los maestros deben cumplir con 200 días efectivos de clase. En Oaxaca no es así.

Por ejemplo, en países avanzados, el tiempo de enseñanza en Corea del Sur es de mil 195, en Finlandia mil 172, y en Francia 875, pero en México es escasamente de 562 horas (de apenas 4.5 horas en promedio para primaria y de 6.5 horas para secundaria). Sí, pero de esas, le quitamos el tiempo que los profesores pierden en asuntos administrativos, pasando lista, imponiendo orden en las aulas o “juntas sindicales”, y contamos jornadas educativas todavía más reducidas.

Un profesor oaxaqueño, comparado con cualquier trabajador del mundo, que labora ocho horas diarias, estaría “trabajando” entonces, entre 50 y 60 días al año. Una séptima parte de lo que cobra.

Ellos aducen que trabajan horas extra (“extras” dicen ellos) porque el resto del día realizan otra serie de actividades como preparar su clase, revisar trabajos, diseñar medidas especiales para los alumnos que así lo requieran, pláticas con los padres de familia, participar en organización escolar, entre otras… Claro, claro. ¿Cómo le harán los de doble turno?

Tanto se cansan lo maestros de enseñar que se merecen tres meses de vacaciones: 15 días en Semana Santa, 15 días en Navidad y dos meses en verano. Se supone que en esta última etapa deben tomar cursos de capacitación y actualización 15 días antes del inicio de cursos. Claro, claro.

En realidad, vienen cobrando casi 500 días al año, ya que se deben contabilizar como pago 10 días de prima vacacional, 19 días de bonos de productividad, más los tres meses y medio de aguinaldo.

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Por supuesto todo eso sin contar con sus “paros magisteriales”, donde son los campeones del mundo. Pero no sufren: Si su “paro” es de 15 días, un mes o lo que sea, ellos cobran su quincena completa.

En el 2010, Mexicanos Primero, señaló: “Aunque el calendario oficial es de 200 días, en la experiencia de cientos de miles de niños, el número de días escolares es varias veces menor, principalmente en algunos estados del sur y centro del país que se ven continuamente afectados por las movilizaciones magisteriales. Los días perdidos en un estado como Oaxaca llegan a ser fatales, ya que para cuando un niño termina la primaria, habrá cursado un año menos que el resto de sus connacionales”.

Por eso los maestros oaxaqueños querían linchar a Claudio X. González cuando vino a Oaxaca, porque su organización propone: “contar con maestros como educadores profesionales. Alcanzar para 2016 una certificación que funcione como licencia profesional, con la integración completa de un concurso público conducido por un riguroso e imparcial órgano independiente, evaluación universal, periódica y obligatoria como sistema de promoción y rendición de cuentas con consecuencias, Carrera Magisterial como programa de estímulo auditado y suficiente”.

Con más de 70 mil agremiados, el sindicato de la Sección 22, es el que tiene la mayor cantidad de maestros trabajando en la administración del Instituto Estatal de Educación Pública (IEEPO), en donde administran más del 80 por ciento, y en donde toman las decisiones más importantes sobre la educación estatal.

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¿Que los maestros no quieren ser evaluados? Pues le piden amablemente al gobernador Gabino Cué que cancele el examen de Evaluación Universal de Maestros. Y él, complaciente, lo hace.

¿Que no les gusta el idioma y quieren mejorarlo? Pues nada más fácil, hay que inventar: “coberturar” o “accionar”, y funciona con tanto éxito que lo escuchamos hasta con una conductora de TV Azteca Oaxaca.

¿Qué no les gusta cómo los trata la prensa?, hay que ir a impedirle la entrada a sus trabajadores.

El año pasado, en uno de esos bloqueos al diario Noticias, quien aparecía al frente de los maestros, un patán de gorrita con estrella roja, advirtió: “¡nadie vamos lastimar!”. Traducción: “No vamos a lastimar a nadie”.

Con ese dominio del lenguaje enseñan a nuestros niños el idioma los fabulosos profesores. Esto lo puede ver en este enlace:

http://www.youtube.com/watch?v=WN4qQ1ayPRI

O lo puede buscar en YouTube como: “Bloquea Sección 22 accesos a Noticias”. Pero no queda ahí la referencia. Los que piden tolerancia y respeto, ni son tolerantes ni mucho menos, respetuosos.

Ese día, una humilde voceadora, la señora Amanda Nolasco, daba su punto de vista. Cuando dijo: “los maestros están por los suelos”, la banda de educadores, gritó: “¡Luchando, luchando el maestro está enseñando!”, varias veces para acallar a la mujer, quien sostenía un paquete de periódicos en la cabeza. Otro de los chistosos puso frente a la cámara un libro sobre el Ché Guevara. Y de vuelta, el de gorra café, en una actitud abyecta y miserable, con la intención de humillar, tomó un diario de la cabeza de la señora y le ofreció un billete. Muy digna, doña Amanda, le quitó su periódico.

La turba, seguía intentando silenciar a la valiente mujer, que no necesito de sus compañeros para decir lo que piensa. Un profesor gritó: “¡esto es innegociable! ¡Innegociable!”.

—¡Qué no? — dijo la señora— ¿y qué pasó con el otro? —se refería a Enrique Rueda Pacheco—. ¡Se llevó su buena “marmaja” y ustedes quedaron igual!

No hubo respuesta. Doña Amanda ganó.

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¿Que hay un maestro contrarrevolucionario que no quiere ir a sus marchas y “paros”? No hay que darle préstamos, ni créditos para casa, nada de permutas, nada de nada.

¿Que quieren más plazas para traficarlas a gusto? El gobernador apoya para que se abran mil plazas más.

¿Que algún maestro es denunciado por robarse el dinero de la escuela o de los padres de familia? ¿Acusado por abuso sexual o maltrato a un niño? Fácil, la Sección 22 lo cambia de adscripción y asunto arreglado.

Sobre esto, lo que declaró recientemente Arturo de Jesús Peimbert Calvo, presidente de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) es escandaloso:

“En Oaxaca se registran de 50 a 100 abusos sexuales diarios a menores de edad en las escuelas, desgraciadamente sólo se denuncia el uno o dos por ciento”, porque la víctima duda que se le haga justicia (http://www.excelsior.com.mx/nacional/2013/03/06/887594).

Explicó que “diario o cada dos días tenemos conocimiento de este tipo de situaciones, lamentablemente no se animan a presentar una queja formal. Vienen (las víctimas), platican con nosotros, nos preguntan qué es lo que pueden lograr a través de una queja, se retiran, según a valorarlo, y después ya no regresan.

“Es básicamente el terror a la denuncia, a la queja”, porque creen que el exceso de burocratismo impedirá que se aplique la ley, además, señaló “consideran que está en juego su dignidad, que se revele su identidad, sienten que no hay mecanismos claros de protección a la víctima”.

Peimbert dijo que estos abusos de parte de los maestros hacia los niños se cometen “más en las zonas rurales, por el desconocimiento que existe de los instrumentos jurídicos, la lejanía y la pobreza. No hemos encontrado la forma de que pongan sus denuncias las víctimas o hagan sus quejas correspondientes”.

*Se publicó en el no. 4 de la revista Canéfora.