Lo peor del peor gobierno, el del “cambio”

CRÓNICAS DE LA ÍNSULA

A la vista con claridad la constante de este gobierno: la inexistencia en los hechos del Plan Estatal de Desarrollo; pocas obras y sin planificación; la continuación de acciones de gobierno por ocurrencias, como en los dos sexenios anteriores; la debilidad del gobernante, además de la entrega de los recursos del erario a empresas foráneas, sin mostrar mayor calidad. La no rendición de cuentas, los escándalos de corrupción más graves que nunca…

La historia de Oaxaca es un largo devenir hacia abajo, una caída persistente. Todo ha ido en declive. Con el terremoto de 1931 la diáspora que se inició desde la guerra de independencia y luego con la revolución, se aceleró en Oaxaca.

Autores como Fernando Solana sostienen que la clase intelectual y los políticos ilustrados que tenía Oaxaca emigraron de esta zona difícil para vivir. Las instituciones educativas y políticas empezaron a quedar en las manos de los menos aptos.

Lo anterior también se constata en la actualidad, cuando el grupo que (des) gobierna parece esforzarse en hacerlo cada vez peor. En el área de Salud las negligencias médicas y muertes por lo mismo no cesan a pesar de ser escándalo nacional.

Ahora, lo nuevo y acorde a la desatención y sacrificio de la educación de los niños, se anuncia la posibilidad de desaparecer el Hospital de la Niñez de Oaxaca.

En la atención del campo oaxaqueño todo marcha peor; si antes la ineptitud de Salomón Jara al frente de Sedafpa arruinó a miles de productores, ahora el nuevo titular de esa anodina dependencia, Edgar Guzmán Corral, sigue esos pasos pero con innovaciones temerarias, como la entrega de cheques falsos, cheques sin fondo a los productores quienes no reciben apoyos sino el escarnio de este funcionario.

Por cierto un panista que nada se diferencia del perredista Jara Cruz que lo antecedió. Quizá sólo en que su rancho de Donají, Matías Romero, ha recobrado el antiguo esplendor en que lo tenían sus ancestros Guzmán Clark con su trabajo, pero ahora con el erario de Oaxaca, atiborrado de ganado de las mejores razas y pastizales de la más alta calidad.

Este larguísimo sexenio, se hace eterno al resultar todo lo contrario de lo que la mayoría que votó por un cambio esperaba. Los seis meses del 2006 cuando la torpeza de aquel gobierno de ocurrencias con sus bisoños Fouchés en que Oaxaca descendió otros 10 años más de los que había descendido con Murat, han sido rebasados por estos recientes más de tres años de mal gobierno, de decisiones caprichosas, insostenibles, fuera de toda planificación y congruencia.

Por ejemplo, el largamente construido libramiento vial de Cinco Señores en la Ciudad de Oaxaca, donde la obra fue entregada en una denunciada licitación amañada a una empresa de Veracruz, se dijo entonces vinculada al ex gobernador José Murat, que así cobraría su evidente apoyo al candidato contrario a su partido el PRI, Gabino Cué.

Esa obra no sólo exhibió de una vez lo que sería la constante en este sexenio, la entrega de las obras y servicios a empresas de fuera, lo cual es denunciado frecuentemente por empresarios locales; exhibió además la falta de mando del gobernador del estado pues si una mañana él declaró que ante la solicitud de la sociedad civil de no dilapidar recursos en una obra mediocre, que no apuntaba a la solución de la problemática vial, y que se restringiera sólo al iniciado paso a desnivel, el gobernador concedió eso a la ciudadanía y anunció que ya no se realizaría la siguiente etapa o sea el llamado paso deprimido.

Sin embargo, por la tarde de ese mismo día, el inefable Netza Salvatierra, titular de Sinfra, contradijo abiertamente al gobernador al decir que la obra se haría tal y como estaba proyectado, con las dos partes que después de mucho tiempo efectivamente sucedió.

Estaba pues a la vista con claridad lo que sería la constante de este gobierno: la inexistencia en los hechos del Plan Estatal de Desarrollo; obras sin planificación, sin programa de ordenamiento vial; la continuación de acciones de gobierno por ocurrencias como en los dos sexenios anteriores; la debilidad del gobernante, además de la entrega de los recursos del erario a empresas foráneas, sin mostrar mayor calidad.

Sólo hay que ver los baches del libramiento que fueron remozados aún siendo flamante la obra.

La larga marcha hacia atrás de Oaxaca de acuerdo a una hipótesis desarrollada en otras partes, se sostiene por ese regusto por el pasado indígena cuyas mejores expresiones no son precisamente los que se usen sino los peores.

Tradiciones atávicas y (ab)usos y (malas) costumbres. Mal está una sociedad que exalta sólo su pasado con estéticas Guelaguetzas incluidas pero se olvida del futuro.

Se olvida de la educación y la salud de la niñez, que con esas dos enormes debilidades se encamina de manera inevitable a estar en los más bajos niveles de competitividad en un mundo nuevo donde no ya las materia primas ni el turismo son pivote de ningún desarrollo sino la economía del conocimiento.

Ese falso progresismo indigenista que defiende a ultranza lo que atrasa a Oaxaca daña subjetiva y objetivamente pues nunca ha ofrecido opciones de crecimiento.

Cuando mucho busca una estabilidad inamovible, conservadora, a lo largo de la historia no hay nada que muestre algo de poder de transformación en esas tradiciones atávicas.

Un autor define bien lo anterior en una comparación oportuna. Compara los usos y costumbres de Oaxaca con tradiciones japonesas Ugo Pipitone en su libro “Modernidad Congelada”.

“¿Por qué insistir en la experiencia japonesa? Porque es el exacto contrario del caso oaxaqueño objeto de nuestro interés. Por un lado instituciones que pueden sostener e instrumentar decisiones políticas difíciles y, por el otro instituciones clientelar-corportivas condenadas a mantener una ficción de unanimismo sin tocar demasiados equilibrios inestables”. (pag. 83).

¿Pero por qué viene al caso esto último? Por qué si bien todo lo enumerado y más será el lastre histórico de este gobierno actual que traicionó a los oaxaqueños, lo que ya lo hace rivalizar por ser considerado el peor de nuestra historia, la adopción irreflexiva de las insostenibles propuestas de la Sección 22 del Sindicato de maestros que este gobierno (¿) presentara como suyas ante el Congreso local será sin duda lo más lamentable.

La esencia de esa propuesta de PTEO con lo que francamente los profes usan de pretexto para rechazar cualquier medida que atente contra sus privilegios obtenidos de todos los gobiernos medrosos desde Heladio Ramírez, es precisamente la supuesta mayoría indígena de Oaxaca.

Lo cual es falso pero les sirve para proponer una educación “comunalista” con base en la multiculturalidal, pero eso sí con equidad de género, absurda contradicción pues el comunalismo atrasado de los pueblos indígenas tiene en poca valía a las mujeres, en muchos pueblos desplazadas de participación alguna.

Pero como hemos mostrado en diversas ocasiones no hay tal mayoría de indígenas en Oaxaca como que para que metodológicamente fuera viable algo así para todo el estado como proponen. Si bien es necesario atender a la parte que requiere una educación especial acorde a sus características indígenas.

Un 34 por ciento del total de la población de Oaxaca es considerado indígena por INEGI, entonces hay dos terceras partes de la entidad que no se inscribe en la comunalidad o multiculturalidad indigenista en que tendenciosamente se quiere situar a todo el estado.

Otro dato del INEGI debilita más esa postura: “De cada 100 personas que declararon hablar alguna lengua indígena, (sólo) 14 no hablan español”.

(http://cuentame.inegi.gob.mx/monografias/informacion/oax/poblacion/diversidad.aspx?tema=me&e=20) Un estudio llamado Censo de lenguas publicado en 2004 por el IEEPO concluye que sólo el 0.86 por ciento de los niños de primaria “son monolingües en lengua indígena”.

Hacia dónde se dirige un gobierno que envía al Congreso una propuesta de ley basada en un retrógrada Plan de Transformación Educativa de Oaxaca (PTEO), que no tiene como sustento el desarrollo científico y tecnológico, ni las innovaciones en computación y el internet, sino en un abierto y declarado retorno a un pasado comunal, aparentemente “colectivista” y “comunalista”.

Esa es la propuesta central, ir hacia atrás con una retórica de supuesta alternativa populista… la esencia es conservar los privilegios y dejar a Oaxaca como una ínsula de poder de las camarillas magisteriales y de gobernantes cebados sobre los 13 mil millones que administra el IEEPO en Oaxaca.

La niñez, el futuro carece de importancia para ellos. Si todo está mal, esto es lo peor pues no sólo en nada empujan hacia adelante sino quieren echar atrás las ruedas de la historia, como dijo el viejo Marx.

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