Remesas para los más pobres de México


Utopía

El pasado fue un año sin precedente en materia de remesas enviadas por los mexicanos que viven y trabajan en Estados Unidos, en forma documentada o “ilegal” –como erróneamente la llaman los temidos y temibles elementos de la Patrulla Fronteriza–, con un total  de 40 mil millones de dólares, lo que equivale a 20% más que lo recibido en 2019. Y la afortunada tendencia a la alza se mantuvo durante el primer trimestre de 2021.

Con sobradas razones el presidente Andrés Manuel es el más reiterativo mexicano que agradece la conducta solidaria, ejemplar, de los mexicanos allende el río Bravo, incluso los llama héroes y heroínas porque con sus envíos en billetes verdes no sólo son la principal fuente de aportación de divisas a México, sino que también lo hicieron en el punto más álgido del confinamiento por la pandemia del coronavirus, cuando un millón 997 mil de los 6 millones 772 mil paisanos que trabajan en la Unión Americana perdieron los empleos.

Más aún si contemplamos que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, estima que sin el apoyo de aquellas remesas que mandan los connacionales a sus familias en México, el país pudo registrar un aumento de la pobreza en los hogares hasta de 15% a consecuencia del SARS-CoV-2.

Como es natural, algunos de los intelectuales al servicio de la campaña electoral que dirige el magnate Claudio X González –evasor fiscal con las “ONG” que apadrina y administra para hacer grilla y negocios desde la sociedad civil–, consideran como un grave desatino el que López Obrador se ocupe de resaltar la aportación de millones de mexicanos desde Estados Unidos debido a que “eso no es para presumirse”. Ignoran los doctores que la imparable República Popular China, la principal potencia comercial del planeta, es la nación que recibe la mayor cantidad de divisas, vía remesas. Otra es India, pujante y moderna economía asiática y global.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, un estudio del Banco de México, da cuenta de otra extraordinaria virtud de las remesas provenientes de USA, al incrementarse en 10 de los municipios más pobres de México, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, ubicados en Oaxaca y Chiapas, con un aumento promedio de 180% respecto al ejercicio previo.

En la decena de municipios con mayor pobreza extrema –1.9 dólares (39 pesos) de ingreso, según el Banco Mundial–, el 95% de los habitantes viven en la miseria, y en conjunto recibieron 2 millones de dólares frente a los 710 mil billetes verdes del año anterior. Son cifras muy pequeñas frente a los 40 mil millones de dólares que ingresaron a México durante el año pasado, pero suficientes para una canasta básica alimenticia, cuando los poblados no cuentan con electricidad, drenaje y agua potable.

Contrasta sobremanera, como el día respecto de la noche, la conducta generosa y solidaria de los mexicanos que laboran en Estados Unidos hacia sus familiares que se debaten en la pobreza extrema, en comparación a la actitud de la fificracia (Hernán Gómez Bruera, dixit), que con mezquindad y egoísmo que provocan pena ajena –no envidia, Sergio Sarmiento–, manejan sus fortunas.

Si nos atenemos a datos publicados por La Jornada en distintos momentos, los mexicanos se encuentran entre los cuatro mayores compradores de bienes inmuebles en la región del sur de Florida. Allí invirtieron 420 millones de dólares en apenas un año. Y entre diciembre de 2019 y noviembre de 2020, ciudadanos y empresas mexicanas depositaron 21 mil 740 millones de dólares en bancos estadunidenses.


Eduardo Ibarra Aguirre

Es autor de Utopía. Coordinador del Grupo María Cristina. Perseguido por la Sedena (1993-2002) por difundir la propuesta del ombudsman militar. Demandante laboral del CEN del PRI (1992-93). Editor de Forum en Línea desde diciembre de 1993. Redactor de cinco libros y coautor de ocho. Corresponsal en Moscú (1977-79) y becario en Berlín (1967-68).