Olviden las ganancias, salven a la humanidad


Utopía

Crece como un clamor generalizado la demanda que encabeza estas líneas, conforme la tercera ola de SARS-CoV-2 se instala hasta desbordarse en Brasil –con la amenaza de Jair Bolsonaro para que el Ejército imponga el “orden”–, en India predomina la escasez de insumos sanitarios y el futuro político de la eterna Angela Merkel –16 años como canciller– está en riesgo por una apuesta prohibicionista que el Poder Judicial podría rechazar.

Mas los intelectuales orgánicos no se dan por enterados, no ven más allá de sus narices ocupados como están en el hasta hoy sueño guajiro –de acuerdo con la última encuesta de Reforma, su diario y vocero–, de impedir que la mayoritaria coalición gobernante –de dulce, de chile y de manteca–, ratifique el 6 de junio su condición en la Cámara de Diputados. A pesar del desempeño del parcial árbitro.

Sumar al gobierno de Estados Unidos al de otras 100 naciones que están a favor de suspender las protecciones que otorga la Organización Mundial de Comercio a las trasnacionales farmacéuticas para controlar la fabricación y distribución de las vacunas anti-covid-19, es la petición de 2 millones de firmantes estadunidenses entre los que destacan legisladores, líderes sindicales, de la salud pública y en defensa de los consumidores, firmas que entregaron en la Casa Blanca el día 23.

Por el papel aún preponderante que tiene el imperio de las barras y las estrellas en la OMC, a pesar de que China es la principal potencial comercial, los demandantes privilegian que se modifique la política impuesta por el gobierno del magnate Donald Trump y un grupo pequeño de presidentes, que impide que se eliminen de manera temporal estas reglas de la OMC. La próxima cita para abordar el tema es el 5 de mayo.

La campaña es global en demanda de la suspensión de las reglas que favorecen a las trasnacionales farmacéuticas e impulsa una “vacuna del pueblo”, en la que participan más de 100 gobiernos, 179 exmandatarios, premios Nobel, 255 organizaciones civiles internacionales y 410 ONG estadunidenses.

Se trata, en rigor, de la suspensión temporal de los derechos de propiedad intelectual de los consorcios farmacéuticos relacionados con el comercio bajo la autoridad de la OMC y con ello promover el acceso universal a las recetas y materiales para que los países que cuentan con capacidad produzcan vacunas, a fin de “poner a la gente primero que las ganancias”.

Otra premisa es que no se puede vencer la pandemia sin que todos tengan acceso a los biológicos, ya que el virus no respeta fronteras. El pronóstico es que en las condiciones actuales de monopolización de los antígenos y el privilegio de las ganancias de unos cuantos consorcios, varios de los países más vulnerables inmunizarán a sus poblaciones hasta 2024.

La Tierra tiene 7 mil 730 millones de habitantes y hasta el sábado 24 fueron vacunados mil millones de habitantes, de ellos 225.6 millones en EU, 216.1 millones en China e India 138.4 millones; el 58% del total de los vacunados. Israel es el país con un mayor porcentaje de población vacunada (60%) Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Estados Unidos (42%).

Es un problema de “sentido común y moralidad”, sostienen los firmantes, “salvar a millones de personas que están en peligro de morir de manera innecesaria”. Además, los Estados y gobiernos aportaron del erario; sólo en USA, seis consorcios recibieron 10 mil 761 millones de dólares mediante recursos a fondo perdido, y contratos de suministro de fármacos que no existían y de viabilidad incierta. ¡De ese tamaño! Negocios privados, trasnacionales, con recursos públicos.


Eduardo Ibarra Aguirre

Es autor de Utopía. Coordinador del Grupo María Cristina. Perseguido por la Sedena (1993-2002) por difundir la propuesta del ombudsman militar. Demandante laboral del CEN del PRI (1992-93). Editor de Forum en Línea desde diciembre de 1993. Redactor de cinco libros y coautor de ocho. Corresponsal en Moscú (1977-79) y becario en Berlín (1967-68).