Boquete fiscal que no amerita una reforma


Utopía

Malas noticias para los que apuestan a las reformas fiscales como la mejor vía para incrementar la recaudación tributaria e incluso para algunos que se promueven como ideólogos del capitalismo salvaje –en realidad son propagandistas, divulgadores–, y que sostienen que aquellas son consustanciales a los gobiernos “de izquierda”, cualquier cosa que esto signifique en la devaluada y contradictoria geometría política. O de acuerdo a ésta, ¿en dónde ubicaría usted al grupo que controla los restos del PRD?

Resulta que el Servicio de Administración Tributaria tiene identificado un boquete fiscal de un billón 400 mil millones de pesos, que equivale a la quinta parte del gasto público de este año. La mitad de ese dinero, 700 mil millones de pesos, es el resultado de las prácticas de evasión y elusión de grandes contribuyentes “plenamente identificados”.

Con base a lo anterior y otras consideraciones, la titular del SAT, Raquel Buenrostro, estima que no es necesaria una reforma para elevar impuestos, solamente que paguen quienes no lo hacen; a tono con la información de Dora Villanueva.

La magnitud del boqueta fiscal exhibe, a juicio de Buenrostro, que no es necesario aumentar impuestos, sino que paguen los que no lo hacen. Y puntualizó que en lugar de una “reforma fiscal en el sentido tradicional”, se incluirá una miscelánea en el Paquete Económico 2022 –a presentarse al Congreso de la Unión en septiembre– y que “como primer saque” permitirá la recaudación de 200 mil millones de pesos extras a los del ejercicio fiscal en curso, para llegar así al 2% del producto interno bruto, alrededor de 470 mil millones de pesos.

De acuerdo con las estimaciones de la jefa del SAT, los esfuerzos realizados en plena pandemia del SARS-CoV-2, virus que genera la enfermedad covid-19 y que en el caso mexicano repunta en cuatro estados, los esfuerzos de fiscalización resultaron “del tamaño de una reforma fiscal”, al aumentar los ingresos 2.2% del producto interno bruto, cuando los cambios realizados en 2014, con la “reforma estructural” de Enrique Peña e implementada por el sobrevalorado Aristóteles Núñez, representaron apenas 2.4%.

La eficaz y temida funcionaria por los hombres y mujeres del gran capital, informó que si bien los grandes contribuyentes “se quejan y se hacen mártires”, no son los únicos a los que se está cobrando. Éstos pagan una tasa del impuesto sobre la renta 19 veces menor que las personas físicas y ocho veces menos que sueldos y salarios.

Al parecer Ricardo Salinas Pliego –el señor que compró Imevisión con “préstamos a la palabra” de Raúl Salinas de Gortari y luego le correspondió cuando éste tuvo problemas con la justicia de Suiza–, se puso el saco y explotó en redes sociales sobre su extendida y documentada fama de evasor fiscal: “Cuando el montón de bots vienen a hablarme de impuestos (vean sus perfiles y verán que son los mismos ignorantes)”, escribió indignado el magnate junto a una ilustración de un león frente a un chimpancé.

Con los resultados obtenidos en materia fiscal en los primeros 30 meses de la Cuarta Transformación hecha gobierno, cuando menos la matemática y economista Raquel Buenrostro Sánchez merece la oportunidad que reclama para obtener los recursos que las arcas de la nación reclaman para su crecimiento y desarrollo. Lo cierto es que el Estado mexicano no puede ni debe seguir en la condición del que menos recauda entre los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.


Eduardo Ibarra Aguirre

Es autor de Utopía. Coordinador del Grupo María Cristina. Perseguido por la Sedena (1993-2002) por difundir la propuesta del ombudsman militar. Demandante laboral del CEN del PRI (1992-93). Editor de Forum en Línea desde diciembre de 1993. Redactor de cinco libros y coautor de ocho. Corresponsal en Moscú (1977-79) y becario en Berlín (1967-68).