Periodismo libre e independiente
miércoles 28, septiembre 2022
O A X A C A Clima de Hoy
Roberto Fuentes Vivar Portada Ok

Periodismo de negocios: auge y ocaso

Diario Ejecutivo

El periodismo de negocios marcó en México una etapa importante dentro de la historia de la comunicación, al mantener una especie de boom durante más de 30 años; hoy parece enfrentarse a una inminente declive propiciado por la crisis financiera de los medios.  

Prácticamente desde la década de los noventa del siglo pasado, hasta el sexenio de Enrique Peña Nieto este segmento del periodismo económico tuvo un auge tal que se publicaban noticias en las primeras planas, se le destinaban páginas enteras en interiores y la información de negocios era disputada por decenas de reporteros.  

La situación ha cambiado en los más recientes tres años y ahora la política casi generalizada de los medios (tanto impresos como audiovisuales) es minimizar la información de las empresas, para publicar solo noticias económicas y las que tengan que ver con convenios publicitarios o consorcios afines a la línea editorial de los grupos mediáticos.  

Quizá valga la pena hacer una breve reseña de lo que es y ha sido el periodismo de negocios y también encontrar una especie de definición.  

En los años setentas del siglo pasado estaba prohibido en los medios difundir los nombres de empresas y marcas y los editores los censuraban porque se consideraba “publicidad”.  

En los años ochenta comenzaron a eliminarse esas restricciones y se generalizaron las secciones que en un principio se llamaron “financieras”. En esa década nacieron los dos diarios especializados que sobreviven hoy en día: El Financiero (1981) y El Economista (1988).  

En los años noventa comenzó el boom de las columnas y del periodismo  de negocios, en donde no existían limitaciones para mencionar marcas. Incluso se generalizó el nombre de “de negocios” para las secciones económicas. Paralelamente hubo varias columnas que en su título precisamente llevaban la palabra “nombres”.  

En las dos siguientes décadas continuó este auge y todos los días se publicaban planas enteras dedicadas a las empresas privadas. Esto ocasionó también un crecimiento inusitado de las agencias de Relaciones Públicas.  

(En 2019 publicaba yo lo siguiente: “La industria de las relaciones públicas tiene un valor anual de alrededor de seis mil millones de pesos. Organismos como Profesionales de Relaciones Públicas (ProRP), Cicom (Confederación de la Industria de la Comunicación Mercadotécnica en México) o Latin American Communication Monitor, dan sus propias cifras, pero más o menos coinciden en esa cantidad y también en que hay más de 300 agencias, que dan empleo a entre 15 y 28 mil trabajadores -muchos de ellos experiodistas-. Si se analiza el significado de esos seis mil millones de pesos, resulta que la cifra es casi 50 por ciento superior a los cuatro mil 500 millones de pesos que tiene asignados este año el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para la publicidad oficial, cuya reducción -contra la cifra de más de 10 mil millones de pesos ejercida anualmente por el gobierno de Enrique Peña Nieto- ha ocasionado una fuerte crisis en todos los medios.)  

Este es más o menos el entorno del periodismo de negocios. Sobre una posible definición, personalmente creo (y así lo he explicado académicamente en mis clases en la Septién) que el periodismo de negocios es solo uno de los segmentos del periodismo económico, pues hay muchos especializaciones como la financiera, bursátil, de seguros, de comercio (interior y exterior), de finanzas personales, agropecuario, de medios, de pequeñas y medianas empresas, de telecomunicaciones, automotriz y otras más como la de negocios, que se convirtió en el periodismo consentido de algunas de las secciones económicas.  

(Precisamente en el entorno del párrafo anterior, cuando dirigí secciones de economía, siempre me opuse a que se llamaran “de negocios” o “financieras”, porque limitaban el contexto e intenté dar al periodismo “de negocios” un lugar dentro de todo el entorno, pero sin privilegiarlo sobre los otros segmentos.)  

En síntesis, el periodismo de negocios podría definirse como el segmento que da a conocer la información de las empresas privadas y su posible influencia en la sociedad. En ese entendido, se difundían los informes trimestrales o si una empresa anunciaba una inversión, si lanzaba nuevos productos, si se asociaba con otra o si ganaba licitaciones.  

Modifican su línea editorial  

¿Cuál es la situación actual? Para poder dar respuesta a esta pregunta platiqué, por separado con 10 amigos: cuatro reporteros de negocios, cuatro directivos de agencias de relaciones públicas y dos editores de secciones de negocios. No menciono los nombres porque se trató de conversaciones informales para tratar de encontrar un consenso en las siguientes afirmaciones.  

1.- Los medios han modificado su línea editorial en lo que se refiere a la información de las empresas y de negocios.  

2.- Las agencias de relaciones públicas encuentran cada día más dificultades para tratar de publicar alguna información relativa a empresas privadas.  

3.-Ante la caída de la publicidad gubernamental los medios están intentando obtener recursos de las empresas privadas, por lo que hay un cambio en las directrices sobre la información de procedencia privada.  

4.- Las áreas comerciales de los medios tienen cada vez más influencia en el contenido editorial por lo que “revisan con lupa” la información de empresas y censuran a las que provienen de consorcios con los que no tienen convenios.  

5.-El periodismo de negocios ha cedido terreno ante la información relacionada con litigios y posibles escándalos de relaciones del actual gobierno con empresas. De hecho los columnistas económicos más influyentes han encontrado una veta de oro en este sentido.  

6.-Ante la polarización política que se vive, muchas empresas prefieren mantener casi en secreto su información, porque puede ser utilizada, por una parte, para “golpear” al gobierno actual o, por otro lado, para calificar a la empresa de cómplice de la administración pública.  

7.- Incluso algunas empresas, por temor a ser malinterpretadas, intentan que la información se publiqué de manera textual, casi como se tratara de una inserción pagada.  

8.- La información de empresas difundida en los medios se ha reducido entre 60 y 80 por ciento, según las diferentes fuentes consultadas.  

9.- Los medios, en general, no han asimilado las consecuencias de la caída de la publicidad pública y aún no han encontrado un equilibrio entre el periodismo de negocios y sus áreas comerciales.  

10.-Existen cientos de noticias que diariamente terminan en el basurero a pesar de que detrás de ellas hay incontables horas de trabajo de reporteros, ya sea de agencias o de los propios medios.  

La conclusión general es que sí existe un cambio contextual y práctico, dentro del cual se cava la tumba del periodismo de negocios. ¿Para bien o para mal? Personalmente creo que debe encontrarse un justo medio entre el abuso de la información de negocios de hace unos años y la censura de toda información empresarial. Por el bien de la sociedad.  

Dice el filósofo del metro: al final del túnel, la sociedad está más allá de los negocios.  

Roberto Fuentes Vivar

Columnista y periodista fundador del UnoMásUno y la Jornada. Estudió Periodismo en la reconocida escuela Carlos Septién García y cursó la Licenciatura en Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Actualmente es periodista independiente, conocido como “El Filósofo del Metro”.

Colaborador desde el 6 de marzo de 2022.

Las opiniones expresadas por los columnistas en sus artículos, son de exclusiva responsabilidad de sus autores y pueden no representar la postura o línea editorial de PressLibre.