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“A los mixes les dispararon a quemarropa; no hubo piedad para nadie”

SAN PEDRO y San Pablo Ayutla, Mixe, Oaxaca, julio 29.- “Si vas, lo haces bajo tu propio riesgo porque a la zona no se puede entrar tan fácilmente”, advierte a esta reportera el chofer de una camioneta de carga y pasajeros que transita por estos caminos agrestes y peligrosos. 

Luego agrega contundente, como para hacer retroceder a cualquiera: “Es que hay hombres armados apostados en las montañas y hacen disparos a cualquier vehículo”.

Es el riesgo de viajar de aquí hacia las comunidades de San Miguel Quetzaltepec y San Lucas Camotlán, entre las montañas mixes cubiertas de neblina, testigos mudos de una posible emboscada.

Pero aún así los campesinos salen a vender y/o cambiar sus productos, el trueque ancestral para satisfacer la alimentación básica.

Y luego retornan con lo necesario para resistir una semana, a lo máximo 15 días.

La población más cercana para el comercio es San Pedro y San Pablo Ayutla.

Este viernes 29 de julio, a 48 horas de la emboscada en los límites de Camotlán y Quetzaltepec, que dejó cinco muertos y cinco heridos graves, no se ven elementos policiacos ni militares que pudieran estar dando seguridad a la población.

Durante el camino, Sierra Mixe adentro, se escuchan detonaciones de armas de fuego desde los cerros y la gente comenta y conjetura muchas cosas.

“Desde hace tres meses las emboscadas son continuas, le disparan a cualquier vehículo que pase hacia San Lucas Camotlán o San Miguel Quetzaltepec”, refieren.

Uno de los testigos de la emboscada de la víspera, que pidió no mencionar su nombre, contó que “los emboscaron y les dispararon a quemarropa, dentro de la camioneta, no hubo piedad para nadie, tienen armas de grueso calibre”.

Nadie está seguro en la Sierra Mixe de Oaxaca. “Por eso los residentes de obra nos vamos; ya pedimos nuestro cambio a otro estado”, anuncia un trabajador llegado de Guadalajara.

Cae la tarde, llega la noche y San Lucas Camotlán vela y llora a sus muertos, cinco campesinos, mientras otros cinco se recuperan en hospitales de la Ciudad de Oaxaca.

Exigen la presencia del Ejército nacional y una “campaña de despistolización” para contener a Quetzaltepec, pues “sólo Camotlán está poniendo los muertos”.

Mientras tanto, sus vecinos de San Miguel Quetzaltepec velan armas, porque están señalados como los principales sospechosos, debido a un añejo conflicto agrario.

Aunque otras fuentes aventuran que se trata de una venganza entre comuneros del mismo Camotlán.

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) tiene ante sí otro problema qué resolver, y se van acumulando porque aún sigue pendiente esclarecer la masacre de Santiago Choapam, también en la región mixe, ocurrida en mayo pasado.

 

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