Después de poco más de 30 años en que invariablemente el Magisterio Oaxaqueño instalaba su plantón en el zócalo de nuestra ciudad capital en el mes de mayo, hoy por fin vemos con singular alegría, que al término de su tradicional marcha conmemorativa al “Día del Maestro” este no bloqueará el corazón de nuestro Centro Histórico; lo que guardadas las proporciones, viene a ser un acto de sensibilidad por parte de la Sección XXII y por qué no decirlo, de los buenos oficios mostrados por el Gobernador Gabino Cué.
Claro que para que así fuera, incidieron muchos factores que habrán de considerarse, no con el afán de soslayar dicho logro, sino con el propósito de ubicar que tal logro es resultado de muchos factores.
Los líderes magisteriales y sus diversas corrientes aseveran que sólo “se pospuso” el tradicional plantón, ya que han determinado no claudicar en su lucha y que estarán atentos a que el Congreso de la Unión de a conocer las leyes reglamentarias de la Reforma Educativa para determinar las acciones a seguir como puede ser un paro nacional indefinido.
De cualquier forma, el Profesor Rubén Núñez Ginez queda ante los ojos de los ciudadanos oaxaqueños, como el primer dirigente que escuchando y aceptando la decisión mayoritaria de sus bases, decide no ir al plantón que tanto daño ha causado a la de por sí deteriorada economía de los oaxaqueños y por supuesto a la educación de nuestros niños.
Para el gobierno del estado, significa que los puentes de diálogo que ha establecido y que han sido encabezados por el propio Gabino Cué, han servido para ir cambiando esa percepción de que el enemigo es el estado, sin importar quien esté al frente de sus destinos.
Sin duda que uno de los temas más escabrosos y por ende de mayor importancia en la vida política es la relación Magisterio-Estado, pues hay quienes consideran que tanta complacencia hacia ese importante sector sólo es muestra de debilidad del gobierno sobre quienes afectan el desarrollo armónico y el progreso de Oaxaca.
De ahí quienes le apostaban a generar un escenario previo a lo acontecido al año 2006, deberán buscar nuevas estrategias, pues por fin se comienzan a vislumbrar acuerdos que permitan que ambos caminen en el mismo sentido.
Para el gobierno federal, representa uno de los efectos de su postura inamovible por alcanzar una reforma educativa de fondo y no de forma, donde con toda claridad el ejecutivo federal ha expresado que no tiene como propósito el privatizar la educación, sino impulsar cambios que beneficien tanto a los estudiantes, como a los Profesores.
Difícil resulta no recordar que la ex lideresa Elba Esther Gordillo esté hoy recluida en un Centro de Readaptación Social sin mencionar la determinación del hoy Secretario de Educación Pública Emilio Chuayffet, quien en reiteradas ocasiones ha manifestado que para la solución al conflicto magisterial sólo hay dos opciones: diálogo o la aplicación de la ley; alternativas que por cierto los maestros del vecino estado de Guerrero entendieron pronto y muy bien.
Hoy a diferencia de hace unos años, se ve a un gobierno federal con la determinación de “agarrar al toro por los cuernos” en lo relativo al tema educativo. Indiscutiblemente que su postura ha motivado a las secciones de Michoacán, Guerrero y de Oaxaca a replantear sus estrategias de lucha.
Ya los empresarios, a través de sus respectivas cámaras han expresado su reconocimiento a la decisión magisterial de no instalarse en plantón. Pero también hay que reconocer la postura firme y valiente de los empresarios del Centro Histórico, quienes reiteradamente venían manifestado la serie de situaciones problemáticas que la toma de calles les provocaba no sólo a ellos, sino a los ingresos de sus trabajadores que en su gran mayoría viven de la derrama turística. Nos hemos tardado todos, en darnos cuenta que con acciones como la que hoy afortunadamente ya no se llevó a cabo, todos salimos perdiendo.
Al fin se ha interpretado la posición de muchos ciudadanos en el sentido de que se puede estar de acuerdo con la lucha y las demandas magisteriales, pero no con sus métodos de manifestación y de movilización. Ojalá que así sea.
Sin embargo por sobre todas las acciones ya anteriormente enunciadas, considero que la más relevante para que los maestros hayan reconsiderado y votado “posponer” su plantón, es el hartazgo de la ciudadanía y ahí incluyo a los padres de familia, que ya han dado muestra de no permitir más suspensiones de clases que vayan en detrimento de la educación de sus hijos.
Acciones como las que se comenzaron a ver en municipios como Tlacolula y San Bartolo Coyotepec solo por señalar los más próximos, sirvieron para mandar el mensaje de que la lucha magisterial está en grave riesgo de perder el respaldo que tanta fuerza les dio en los momentos difíciles del 2006.
No ubicar que la coyuntura es diametralmente opuesta a la registrada en el mes de mayo de ese año, viene a confundir a algunos despistados que al amparo del caos y del desorden lograron construir pseudoliderazgos que por momentos les ha permitido operar bajo impunidad, pero que hoy la misma sociedad los rechaza pues se quedaron empantanados en el pasado.
Sus esfuerzos por revivir lo que les dio fuerza, hoy sólo terminan por demostrar su debilidad. También deberían reflexionar sobre su postura a la que con frecuencia llaman anárquica, pero que para la sociedad civil resulta vandálica.
Lo cierto es que por vez primera vivimos un mes de mayo diferente. Aquel “tradicional” plantón debe quedar como un motivo de análisis y de estudio para sociólogos, pedagogos, profesores y políticos, pues resulta claro que el sostenimiento de una misma acción exitosa al principio, si no se modifica en su esencia y en sus alcances, termina por revertirse y por ser rechazada incluso por los mismos que en sus inicios la sostuvieron. Ojalá que este sea el inicio de un Oaxaca en paz y en progreso como el que todos los oaxaqueños anhelamos.
¡Por fin!, no hay plantón.
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