Para que exista seguridad alimentaria, deberán cumplirse por lo menos los siguientes elementos: que haya cantidad suficiente de alimentos, que estos sean diversos, inocuos, con una cultura apropiada y, socialmente aceptable; es decir, que no sea ni robado, ni de la basura. Ante esto, surgen las siguientes interrogantes. ¬¿Cuántas familias mexicanas se preocupan por la cantidad de alimentos¬?, ¿Cuántos por la calidad y diversidad? y ¿Qué ha hecho el Estado en política pública para atender estas preocupaciones¬?
En nuestro país emergieron políticas de Transferencias monetarias condicionadas, desde Solidaridad en el gobierno de Salinas, pasando a Progresa con Zedillo, Oportunidades con el panismo y ahora Prospera con Peña Nieto. El primero surgió para amortiguar los efectos de las reformas impulsadas en ese entonces centradas esencialmente en la privatización de los bienes públicos, liberalización del mercado con la firma del TLCAN, lo segundo considero la educación, salud y alimentación, mismo que fue retomado por el gobierno panista al arribar al poder en el año 2000.
Ya para estos años estaba en boga el concepto de capabilities o capacidades del entonces recién premio nobel de economía Amartya Sen, así como la idea de centrarse en mecanismos que forjaran esas capacidades de los individuos de ser y hacer, es decir centrarse en los individuos para hacer de ellos en sujetos de su propio desarrollo, este ha sido como el patrón a seguir, probablemente se pretenda con Prospera retomarlo. En Europa por los efectos colaterales del capitalismo y la globalización acompañados de las decisiones de los gobiernos, se debate desde hace mas de 10 años un Ingreso Básico Universal o Renta Básica, justificado desde el derecho a la existencia por un lado y por otro en la libertad real para todos, con Philip Petit y Philipe Vanparijs, respectivamente.
El programa Oportunidades con todo y el aumento de beneficiarios poco o nada impacto en la disminución de la pobreza, nulo fue en la alimentación, salud y las capacidades de los sujetos, en buena medida porque no se tomaron en cuenta los hábitos o cultura alimentaria, el problema de desnutrición; además que existe una tendencia y aberración del mercado en compactar la diversidad alimentaria, expertos argumentan que mientras en la época prehispánica la diversidad alimentaria de la dieta en nuestro territorio era de más de 600 alimentos, hoy se ha reducido a unos 60.
Simultáneamente el Proyecto Estratégico para la Seguridad Alimentaria PESA que impulsa la FAO, SAGARPA y las ADR´S, se esmeran en el tema de las capacidades en detrimento del propio capital social de los campesinos, de los multicultivos, reduciéndolos a monocultivos, la consigna producir para el mercado, no para el autoconsumo ni con vista de un programa integral para el campo. En esta tesitura PROCAMPO lleva su política hacia los agricultores y muy poco a campesinos, producir para el mercado y para la exportación con altos insumos, aunque ello no garantice el acceso, la disponibilidad y a buenos precios para la población, ello porque en varios ejemplos, la buena producción va para fuera, mientras que la de menor calidad se queda para el mercado interno.
Considero que se requiere de políticas que incentiven a los campesinos, comuneros, ejidatarios, poseedores de tierras para potenciar la diversidad forestal, tomar ejemplos como el de Ixtlan de Juárez y pueblos mancomunados en Oaxaca, de Durango, Michoacan y Campeche, tierras donde hay exitosas experiencias de empresas forestales comunitarias, recuperar la tradición alimentaria diversa, atención focalizada seria según los estratos sociales, pero más desde la justicia social y la redistribución de los ingresos, además de recuperar el poder adquisitivo de compra, es decir recuperar los salarios dignos.
Por otro crear una educación sobre las implicaciones de producción de alimentos, los efectos ecológicos, la información nutricional, precios de garantía para los productores de alimentos diversos y orgánicos, deben crearse un programa de impuesto al consumo urbano o en los productos racionados para atender lo anterior.
Por último, la Cruzada Nacional si quiere contribuir a la seguridad alimentaria, no basta en recuperar en retazos lo que fue CONASUPO, como hoy lo promueven con LICONSA, se requiere una nueva revolución que incluyan investigación en todos los ámbitos de la producción de alimentos, así como avanzar en la rectoría del Estado para la soberanía alimentaria, porque no basta la suficiencia si hay mala distribución, debemos revolucionar social y culturalmente el buen comer y el buen vivir, no en porciones y solo mercantilizado, sino que realmente nos lleve a nutrirnos, asegurar la salud, saber lo que comemos, pero sobre todo que Estado haga la tarea.