OAXACA, OAX., noviembre 7.- El ex dirigente del sindicato de burócratas del Gobierno del Estado, Joel Castillo Pérez, condenó el acto de violencia ocurrido la noche del martes afuera del edificio sindical; se solidarizó con su actual dirigente Juan Rosas Herrera y pidió prudencia y calma a la base trabajadora para no convulsionar al gremio.
Asimismo, pidió a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) que con responsabilidad, imparcialidad y en estricto apego a derecho agilice el esclarecimiento de los hechos, que a balazos dañaron la camioneta del Secretario General del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Estado y Dependencias Descentralizadas de Carácter Estatal de Oaxaca (STPEIDCEO) para no manchar el proceso electoral interno que está en puerta.
Entrevistado sobre los hechos, Castillo lamentó que se den este tipo de acontecimientos porque no se trata de un ciudadano común, sino de un representante de la clase trabajadora que dirige los destinos de más de diez mil sindicalizados del Gobierno estatal.
Sensato en su apreciación, indicó que no se puede hablar de un atentado cuando por fortuna la persona no se encontraba dentro del vehículo, sino más bien de un daño patrimonial, “pero por lo que él (Juan Rosas) representa, el acontecimiento se hace más excesivo”, y aunque el hecho no pasó a mayores, “es reprobable desde el punto de vista que se le quiera ver”.
Joel Castillo abundó que hablar de un atentado es temerario, sobre todo porque se desconoce la clase de intereses que pudieran estar detrás, y ante el proceso electoral de dirigencia sindical se podrían convulsionar los comicios, “que han tenido un jaloneo, pero nunca han llegado a ese extremo”.
Identificado con el Proyecto Súmate, Castillo Pérez insistió en que sería temerario responsabilizar a un grupo político, “porque estamos hablando de un compañero (Juan Rosas) que hoy sólo cambia de color, pero que hace tres años era del mismo proyecto”.
Deslindó al equipo o proyecto rojo y a todos los interesados en la contienda, porque “creo que nadie en su sano juicio y en sus cabales se atrevería a sacar raja con un acto de esta naturaleza, para beneficiarse en un futuro cercano; me deslindo totalmente de esta situación, porque no creo que llegue el agua al río a esos niveles”.
Reflexionó que es una incógnita saber si el ataque al vehículo del sindicato “fue para atentar en contra de la integridad del dirigente o en contra de quien maneja ese vehículo, o para intimidar contra el proceso electoral”, por lo que serán las autoridades las que se encarguen de esclarecer los hechos.
El ex dirigente sindical sugirió que sería apropiado que antes de iniciar el proceso electoral de diciembre próximo se esclareciera el acontecimiento violento, “para que no se llegue con una mancha o una secuela de dudas y de especulaciones”.
Exigió “una investigación imparcial con apego a derecho hasta sus últimas consecuencias, porque los trabajadores no se merecen iniciar un proceso electoral con una secuela de dudas y especulaciones, respecto de un acontecimiento reprobable que nunca se había dado en las filas del Gobierno del Estado”.
Insistió en que “no es necesario un escenario de violencia; habrá diferencias de orden ideológico, pero jamás hemos pasado al plano personal, ni siquiera es sano llegar a las manos, mucho menos una situación como esta que ya son palabras mayores”.
Al dirigente sindical Juan Rosas Herrera le pidió “que guarde prudencia, que tenga calma y a partir de ahora tenga mayor cuidado de su persona física, porque para convulsionar a un estado como Guerrero basta un acto de esta naturaleza, porque es quien dirige los destinos de los trabajadores de casa y esa parte si es muy delicada”.
El también ex regidor priista de Transparencia del Municipio de Oaxaca de Juárez afirmó que “independientemente de lo que se especula, Juan Rosas y yo seguiremos siendo excelentes amigos, al margen de las ideologías; que si podemos o no ir de la mano (en la contienda interna) aprovecho para decirle: amigo estamos contigo, pero que apresure las investigaciones para que no se enturbie el proceso con un acto de esta naturaleza”.
Aclaró que hablar de unidad sindical es hablar de todos los agremiados, porque se requiere unidad total, no de grupos.
Confió en que la unidad vendrá cuando el proceso salga avante, cuando exista una planilla ganadora y en torno de esa planilla ganadora tendrá que unirse toda la base trabajadora; y apeló a que todas las corrientes interesadas en asumir la dirigencia se conduzcan con responsabilidad, con apego a derecho, que no sigan convulsionando a la base trabajadora con señalamientos totalmente irresponsables.
Exhortó a la base trabajadora y a los contendientes a enfrentar un proceso electoral con una “guerra ideológica, no personal”, y que al final de la jornada sea el trabajador de base el que salga ganando, votando por la mejor propuesta, apostando siempre al diálogo y a la concertación, en apego estricto a derecho, y todos saldremos ganando, hasta el Estado y la sociedad en su conjunto”.