+ La Feria Internacional del Libro de Oaxaca es una empresa que recibe dinero del gobierno y de las universidades; así crearon su primera etapa de capital para ser independientes, afirma el escritor y poeta oaxaqueño
OAXACA, OAX., octubre 29 de 2020.- En la privacidad, alguna vez el escritor Eusebio Ruvalcaba respondió a la pregunta sobre qué nombres le sonaban de los autores oaxaqueños y mencionó a Víctor Armando Cruz Chávez, Jorge Pech (nacido en Mérida, Yucatán, pero con vida aquí) y Jesús Rito García.
Por aquello de que la entidad se la pasa en el “quesillo oaxaqueño” –“los oaxaqueños son tan grillos que hasta el queso hacen bola”–, pero también debido a que la cultura en su sentido amplio vive en el subterráneo porque arriba están como loza ciertos poderes fácticos, los escritores oaxaqueños han estado invisibilizados –como público o como teloneros de los autores del “marketing” editorial– y luego no sabemos exactamente qué y qué tanto han publicado.
Pero los tiempos están cambiando y, al menos en su caso, “estos años han sido muy intensos en trabajo escritural y de fomento a la lectura”, dice en esta entrevista el poeta Jesús Rito García –quien recientemente presentó, con la presencia de Araceli Valenzuela, su poemario “Arena” en la Nueva Babel de Valente Ordaz—, como para dar una prueba de por qué dijo lo que dijo el buen Ruval.
—¿Es el regreso de Pharus al escenario editorial oaxaqueño, al menos con “Arena”?
—Sí, en diciembre tengo pensado relanzar varios títulos que sólo se publicaron en digital desde el año 2008. Ahora estarán en físico para su venta en tiendas en línea. “Arena” es uno de los títulos más recientes de Pharus, además de la antología “Desde el fondo de la tierra II”.
—¿También es el regreso de lleno del escritor, del poeta? Como que habías optado más por la gestión cultural…
—Mi trabajo se ha desarrollado en distintos ámbitos, ya que es posible. He publicado en Sudamérica dos de mis recientes títulos: “Bahía de los poetas” (Ministerio de Cultura de Perú, 2017) y “40 días en el desierto” (Municipalidad de Lima, Perú, 2020). Además de antologías de poesía latinoamericana. Y este año se llevó a cabo de manera virtual la novena edición del Maratón de Poesía de Oaxaca, con la participación de más de 50 autores de Estados Unidos, Europa y América Latina, incluyendo la del presidente de la Academia de la Lengua Peruana, el poeta Marco Martos. Estos años han sido muy intensos en mi trabajo escritural y de fomento a la lectura.
—En “Arena” y “40 días en el desierto” manejas tus temas de siempre, tus polos, el mar, el desierto, el Pacífico oaxaqueño y la frontera norte…
—Claro, son temas que siempre manejo y son un referente de mi obra. Tengo cuatro libros publicados, dos sí hacen referencia específica al mar, “Bahía de los poetas” (2017), que es una antología de mi trabajo, con partes del poscorrientismo (este año se cumplen 10 años de cuando lanzamos el primer manifiesto poscorrientista), poemas sobre mis viajes a Portugal, Nueva York y Perú. Y “40 días en el desierto”, en el que manejo temas de la frontera norte y los migrantes.
—-¿Cómo ves el panorama editorial en Oaxaca; ha cambiado en los últimos años?
—Hay proyectos muy interesantes que van avanzando muy bien, con un verdadero interés de promover a los autores de y en las regiones del estado, y no sólo de los centros históricos de Oaxaca y la Ciudad de México.
—¿La Feria Internacional del Libro de Oaxaca es útil para el quehacer editorial del estado, para los escritores locales –oaxaqueños y residentes aquí–, para fomentar la lectura en Oaxaca? ¿O sigues pensando lo mismo de ella, que es una empresa comercial con objetivos ídem?
—Es una empresa que recibe dinero gubernamental, como la editorial Sexto Piso y muchas otras. Hace una feria que tiene su importancia a nivel nacional e internacional, pero en Oaxaca, después de tanto tiempo de realizarse, sólo ha repercutido, como muchos otros proyectos, en la Ciudad de Oaxaca.
—Ahora plantea, la empresa que hace la feria, que su editorial Almadía es “independiente”, y pide apoyo económico para su sobrevivencia. ¿Qué opinas al respecto y para ti qué es una editorial independiente propiamente hablando?
—Ha realizado muchos proyectos con dinero gubernamental y de universidades. Así crearon su primera etapa de capital para ser independientes, además de las coinversiones. Pero ninguna editorial funciona sin dinero gubernamental. La situación económica del país y la falta de fomento a la lectura en cada rincón de México causan que no se venda casi nada, los autores tienen que ir de puerta en puerta para ser comprados de verdad. Los que conocemos viven de becas, hay otros que trabajamos en universidades dando clases.
—¿Por qué no cambia la situación de los escritores oaxaqueños, qué lo impide, ellos mismos, las estructuras de poder cultural que utilizan como pantalla folclórica al estado para hacer negocios privados con recursos públicos?
—Somos una generación de autores que ya tenemos un trabajo más visible; veo a todos los que lo hacen, con oficio, publicando en el extranjero y en otras latitudes. Es un buen tiempo para los que optaron por dedicarse de lleno. Hay muchas formas de difundirse, festivales virtuales por doquier. Todos estamos publicando constantemente y hay buena difusión, incluso en las regiones.
—¿Qué opciones hay para los escritores oaxaqueños en el estado? O más bien, ¿las hay?
—Las hay, el mundo virtual rompe o abre un poco el centralismo. Vendemos libros en la Costa, en el Istmo, en Monterrey y Guadalajara, en las tiendas en línea que nos promueven. Ese es mi caso y el de otros autores que conozco. Por fin se rompe el impedimento de no vivir en una ciudad para tener acceso a los libros y a su venta.