Sin ‘Noche de Rábanos’ por pandemia


TEQUIO Y POLÍTICA

Joseph Fouché

*No habrá Noche de Rábanos, no habrá festividad de la Virgen de la Soledad ni de La Guadalupana

*La pandemia provoca que todos los eventos eclesiales y de cualquier tipo de que sean masivos se suspendan

*El Barrio Naborí o de La Trinidad de Las Huertas, cuna de La Noche de Rábanos, desaparecido

*Lo expropió el gobierno para luego fraccionarlo y llenarlo de casas; hoy un simple lugar olvidado

*”El Cara Sucia” (a) Benjamín Robles, se cree sus propias mentiras; piensa en la guberntura (aplausos)

*Eduardo Martínez Helmes y tres amparos; de pronto, el ex rector dejó de ser noticia ¿por qué?

Entrados en el noveno mes de confinamiento para evitar el contagio del Covid-19, en esta ocasión nuestra entrega se refiere a la Noche de Rábanos que, seguramente, será suspendida para evitar las aglomeraciones y con ello continuar respetando la sana distancia pero, principalmente, seguir con los cánones que exhortan a respetar la más mínima indicación que los códigos sanitarios refieren y, con base en ello, levantar un muro de contención a la pandemia que ha contagiado a más de 60 millones de personas en el mundo.

La decisión de suspender este festejo centenario no será del borrachín y corrupto alcalde de la ciudad capital Oswaldo García Jarquín, sino del titular del ejecutivo estatal, Alejandro Murat Hinojosa, quien en una decisión consensuada con las autoridades religiosas correspondientes, también logró que se suspendieran todos los festejos eclesiales de este mes de diciembre.

Es decir, no habrá festividad para la Virgen de la Soledad, para la Virgen de Guadalupe y para la Virgen de Juquila.

Volviendo al tema de “La Noche de Rábanos”, pocos saben, bueno eso creemos, que la primera exposición de este tubérculo fue en el año de 1875 y fue organizada por la Sociedad Mutualista de Artesanos, SMA, de acuerdo a los documentos históricos de Oaxaca.

Transcurrieron 14 años para que, en 1889, en plena dictadura sangrienta de Porfirio Díaz se llevó a cabo otra exposición de flores conocida como “La Plaza de la Vigilia Navideña”. En ese año, Francisco Vasconcelos, estaba a cargo de la presidencia municipal de Oaxaca-capital.

Por cierto, “La Plaza de La Vigilia Navideña” es considerada como el antecedente directo de lo que en la actualidad se conoce como “Noche de Rábanos”.

Ocurrió, por vez primera, en 1889 que la competencia para presentar las figuras hechas a base de este tubérculo, se basó entre los horticultores de Trinidad de las Huertas y los del Barrio de la Defensa. Así se empezó a llamar la atención de la población de capitalina de la época que ya eran grandes consumidores de rábanos.

Pasó el tiempo y para el 23 de diciembre de1897 se realizó el Primer certamen oficial de La Noche de Rábanos y comenzó la leyenda…

Para los años 20 del siglo pasado, las crónicas periodísticas ya hablaban de “La Noche de Rábanos” y es a partir de 1922 cuando las autoridades municipales de la verde Antequera decidieron darle orden a la distribución de los puestos que exponían sus obras de arte y con ello evitar el hacinamiento en el Zócalo y en la Alameda.

Esta añeja festividad ha tenido altibajos, sin embargo, la leyenda prosigue sin que nada pueda alterarla. Fue en 1926, año en que las autoridades decidieron que esta competencia no tuviera ganador de ahí que se haya declarado desierto y, en consecuencia, se entregaron los premios correspondientes.

Y LLEGÓ TERREMOTO QUE PROVOCÓ EL ÉXODO DE MUCHOS OAXAQUEÑOS

Uno de los golpes más severos a esta festividad, que seguramente se unirá a la que hoy padecemos por el Covid-19, se registró en el década de los 30 del siglo XX.

Nos explicamos:

Todo inició el 14 de enero de 1931, a las 20:00 horas, cuando parte del estado fue sacudido por un terremoto de 7.8 grados , cuya duración fue de más de 3 minutos, toda una eternidad para la magnitud del siniestro. La capital fue devastada y por ello muchos oaxaqueños dejaron su corazón, la tumba de sus ancestros e iniciaron un éxodo a otras latitudes.

Y así como su fueron muchos oaxaqueños, llegaron personas de otros lugares, con otras costumbres, con otras tradiciones, de ahí que las crónicas periodísticas de esos años (“El Oaxaqueño”), no hicieran referencia a la Noche de Rábanos en los años 1931, 1932 y 1933.

Ya para 1934, el diario “El Mercurio”, en sus páginas informó de los preparativos de “El Mercado de Rábanos”, que se llevó a cabo el 23 de diciembre de ese año.

“De todos los rumbos de la Ciudad, confundidos todos ricos y pobres y en franca algarabía recorrieron nuestro parque de “La Constitución”, para atestiguar esta fiesta antiquísima que trae grandes recuerdos de nuestros antepasados”, rezaba el diario “El Oaxaqueño” en su edición del lunes 24 de diciembre de 1934.

Según los cronistas: “la fiesta se recuperó plenamente en 1937” y el libro de Alejandro Méndez Aquino (“Noche de Rábanos. Tradiciones Navideñas Oaxaqueñas”), señala que “el regocijo popular volvió a reinar; el turismo nacional y extranjero se deleitaron con rábanos convertidos en tehuanas, chinas poblanas, charros, etcétera”.

Fue en 1938 cuando todo estaba normalizado y por ello los gobiernos estatal y municipal acordaron otorgar un premio al primer lugar y dos al segundo lugar.

¿PERO, DE DÓNDE PROVENÍAN LOS RÁBANOS? ¿EN DÓNDE ESTABA EL BARRIO NABORÍ?

Los tiempos modernos acabaron con la tradición de los barrios en Oaxaca. Seguramente las nuevas generaciones desconocen en dónde se encuentra “El Barrio de El Polvo”… “El Barrio de la Estación”… “El Barrio de Los Príncipes”… “El Barrio de El Montecito”… “El Barrio de Xochimilco”… “El Barrio de Jalatlaco” y/o “El Barrio Naborí”.

De éste último ¿alguien había escuchar de que existió y en dónde estaba ubicado?

El Barrio Naborí se localiza en lo que hoy es la zona de La Trinidad de las Huertas.

Antes de 1800 y parte de 1900, lo que hoy se conoce como La Trinidad de Las Huertas, contaba con extensos huertos de legumbres y flores. Todo parece indicar que en ese barrio nació lo que hoy se conoce como “Noche de Rábanos”.

En los archivos de la historia oficial de Oaxaca, hay algunos datos que establecen que “los antiguos criados o sirvientes (naboríes) de las 120 familias españolas asentadas en la antigua Verde Antequera a partir de 1529, se dedicaron al cultivo de la tierra para su subsistencia y poco tiempo después se convirtieron en abastecedores de legumbres y flores de los habitantes de la ciudad”.

A contrapelo de lo que nuestra historia oficial mexicana afirma que nunca hubo esclavos Los naboríes fueron utilizados prácticamente como esclavos en las tareas de urbanización y edificación de la nueva ciudad española.

Para atraer clientes en el mercado de la capital, los hortelanos comenzaron a crear diversas figuras con rábanos para llamar la atención de los compradores, mismas que exhibían en canastas extendidas junto a lechugas, coles, cebollas y otras legumbres.

El siguiente es el dato que llama la atención y por el cual el Barrio Naborí es considerado la cuna de La Noche de Rábanos:

A).- Una de las mayores ventas se realizaba el 23 de diciembre, cuando las familias españolas y criollas compraban hortalizas para la celebración después de la Misa de Gallo; ese día los horticultores se esmeraban en adornar sus canastos con figuras de rábanos.

B).- Participaron los horticultores, exponiendo sus inigualables y curiosas creaciones con rábanos en forma de representaciones navideñas, personas, animales, danzas y otro tipo de escenas que les dictaba la imaginación.

¿DE CÓMO NACIÓ EL BARRIO NABORÍ O DE LA TRINIDAD DE LAS HUERTAS?

Los naboríes fueron ubicados fuera de la traza urbana de la nueva ciudad, con la promesa del municipio de repartirles solares. Sin embargo ante la falta de cumplimiento, en la segunda mitad del siglo XVII se quejaron ante el Virrey Luis de Velasco, quien el 7 de julio de 1653 ordenó que se repartieran los solares ofrecidos, fundándose así, al sur de la traza de la ciudad, el pueblo de indios de la Santísima Trinidad, según lo narra el Padre Gay.

Desde que se establecieron los indígenas empezaron a producir legumbres y frutas para abastecer la ciudad y el poblado comenzó a conocerse como Trinidad de Las Huertas, sin que fuera considerado como parte de Antequera.

En 1796, durante el virreinato del Marqués de Braciforte y con motivo de la división de Oaxaca en cuatro cuarteles mayores y ocho menores, La Trinidad aparece todavía como pueblo colindante con el Cuarto Cuartel Mayor y los Cuarteles Séptimo y Octavo Menores.

No fue sino hasta 1842, con motivo de la elaboración de un padrón de habitantes, cuando se menciona por primera vez La Trinidad de las Huertas como barrio de la ciudad. En esta época contaba con 95 familias, casi todas dedicadas a la horticultura.

LA MANCHA URBANA SE “TRAGÓ” LA TRINIDAD Y LAS HUERTAS

Como suele suceder en Oaxaca y en nuestro país, lo valioso, la irreparable, la historia, son devorados inmisericordemente hasta borrar todo rastro de lo que fue y lo que debió haber sido.

Ejemplos hay muchos en la Verde Antequera. Para este caso, citaremos dos, nada más dos:

1).- El acueducto que fue construido de San Felipe de Secas, perdón quisimos decir del Agua, para abastecer de este líquido vital al casco de la ciudad. Uno se percata que hubo un acueducto, porque es parte de la “armonía” de la Calzada a San Felipe de Secas que no del Agua. Por cierto, los arquitos es parte de este acueducto que, en otro país sería uno de los tesoros intocables de cualquier ciudad europea.

Otro caso, en la Ciudad de México, son El Canal de la Viga que traía y llevaba trajineras o canoas de Xochimilco al zócalo de la capital del país, hoy es simplemente calzada de la Viga… También entubamos ríos, como el de La Piedad y lo convertimos en viaducto, una vía para automóviles… Si los mexicanos viviéramos en Londres, seguramente, ya habríamos entubado el rio Támesis o si nos trasladaran a París, el rio Sena estaría entubado sirviendo como cualquier autopista, así somos los mexicanos y, en particular los oaxaqueños.

2).- El segundo ejemplo es el Barrio de Naborí o de La Trinidad de Las Huertas… eche vuelo a la imaginación y vea las calles que desembocan en el periférico (Colón, Rayón y Cuauhtémoc), arterias que muchos años atrás eran huertas donde florecían todo tipo de legumbres… atravesando periférico se podrá observar una zona que parece todo, menos donde hubo grandes huertos que daban de comer a cientos de personas…

3.- Y llegó el gobierno priista de Pedro Vásquez Colmenares acompañado de un sujeto vil, Jaime Larrazábal Bretón, quien fue uno de los que le puso el último clavo al otro barrio de huertas llamado Naborí o de la Trinidad de las Huertas.

Así, el gobierno de Vásquez Colmenares y su peón, mozo o mozo de espadas, expropió lo que quedaba del otro barrio de horticultores para fraccionarlo, vender los terrenos y llenarlo de casas que, poco a poco, fueron exterminando las huertas… los pozos se secaron y los bolsillos de Larrazábal Bretón y Vásquez Colmenares se llenaron de miles de millones de pesos.

…Y NOS ACORDAMOS DE “EL CARA SUCIA” (A) BENJAMÍN ROBLES MONTOYA

No por ser extemporáneo deja de ser bastante irresponsable lo que hace “El Cara Sucia”, quien hace algunos años era priista “honorable”, luego pasó a ser del Movimiento Ciudadano, creemos que tuvo un paso fugaz por el PRD y, ahora, usa como hotel de paso al Partido del Trabajo (PT) de Alberto Anaya.

Traicionó a Víctor Manuel Tinoco Rubí, ex gobernador de Michoacán… traicionó a su amigo, compadre y ex gobernador de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo y, ni lo dude, también le dará una puñalada trapera a Alberto Anaya, todo en su momento… hay que esperar nada más quién será el candidato de MORENA para el gobierno de Oaxaca, de eso depende.

Robles Montoya es dirigente estatal del Partido del Trabajo… también es diputado federal petista y, por cierto, es un irresponsable cayendo en lo irracional (o mejor dicho en lo animal, perdón a todos los animales), al celebrar su cumpleaños en plena pandemia y sin respetar cualquier regla del código sanitario vigente.

Que trató de demostrar que tiene “jale” en Oaxaca… que tiene seguidores para contar con aspiraciones y ser considerado precandidato al gobierno estatal… pensamos que ya había madurado, pero sigue siendo de los “políticos” que pagan la fiesta, invitan a la misma, da de beber, de comer y, en automático, se convierte en carismático porque le aplauden… es de esos locuaces que se creen sus propias mentiras.

Acompañaron en este comilona unos 100 gorrones, entre legisladores, presidentes municipales y quienes le creen a “El Cara Sucia” que puede ser gobernador… Bueno, entre locos te veas.

EL MISTERIOSO EDUARDO MARTÍNEZ HELMES

Todos se preguntan cómo y por qué de pronto se esfumaron las acusaciones en contra del ex rector de la UABJO, Eduardo Martínez Helmes, quien según la vox populi había tramitado tres amparos para evitar el largo brazo de la justicia.

Este escándalo era mayúsculo, la cresta de la ola crecía y crecía, pero cosa rara, se esfumó como el mago de la botella. Todo quedó en escándalo y la corrupción en la UABJO crece, crece, crece.