De prejuicios ideológicos y Ley de Hidrocarburos


Utopía

Los jueces Rodrigo de la Peza y Juan Pablo Gómez otorgaron a seis compañías las primeras suspensiones definitivas con efectos generales en contra de la Ley de Hidrocarburos, promulgada el 4 de mayo, previa aprobación por el Senado y la Cámara de Diputados, componentes de un poder autónomo, el Legislativo, producto de elecciones en las que la ciudadanía eligió a sus integrantes.

Explican los jueces primero y segundo de distrito en materia administrativa, especializados en competencia económica, radiodifusión y telecomunicaciones, De la Peza y Gómez Fierro, respectivamente, y sólo ellos saben quién y cómo los designó, que sus resoluciones congelan la entrada en vigor de los artículos 51, 57 y 59 Bis, además de los transitorios cuarto y sexto de la Ley de Hidrocarburos, hasta en tanto no se resuelva el fondo de los juicios de amparo.

Sin embargo, aclaran que el gobierno federal todavía puede impugnar las suspensiones para que un tribunal colegiado especializado resuelva si revoca o confirma las decisiones de los jueces federales.  ¡Cuánta generosidad!

Lo que importa comentar no son los procedimientos y argumentos jurídicos de los jueces –materia propia de los abogados– sino algunos arrebatos ideológicos.

De acuerdo con los reporteros César Arellano y Eduardo Murillo, el juez De la Peza concedió las suspensiones argumentando que “parece existir una sospecha (sic) de contravención al texto constitucional, desde el momento en que durante los trabajos legislativos, las autoridades responsables legisladoras se manifestaron en contra de la reforma constitucional energética de 2013, señalando que la misma fue producto del neoliberalismo y la corrupción como sinónimo del mismo, y que se ha demostrado la inviabilidad de dicho neoliberalismo”.

En tanto que la sacrosanta reforma energética de Enrique Peña “buscó generar en los inversionistas privados un ‘estado de confianza legítima’”. Con esta estrecha percepción ideológica es comprensible que los jueces procedan en cerrada defensa de los intereses de empresarios extranjeros y nacionales.

Por su parte, Gómez Fierro prejuzga que “al eliminar la posibilidad de que las empresas privadas puedan ser contratadas para manejar y controlar las instalaciones de los permisionarios que sean ocupadas, intervenidas o suspendidas, el artículo 57 de la Ley de Hidrocarburos otorga exclusividad a Pemex y sus subsidiarias sobre este tipo de contrataciones, excluyendo a cualquier otra empresa privada de participar en tales actividades, con la consecuente afectación a la población en general, al permitir ventajas competitivas a un solo participante del mercado.”

Pronóstico parecido a los catastrofistas que hicieron Leo Zuckermann y Luis de la Calle sobre la no suscripción del Tratado México, Estados Unidos y Canadá. O bien, la terrible devaluación que sufriría el peso con Andrés Manuel en Palacio Nacional y la invitación de Carlos Loret para comprar dólares e invertir en Estados Unidos, tal y como él lo hizo al comprar un departamento de lujo en Miami, Florida.

 Las presiones son múltiples, algunos de los grandes inversores se niegan a invertir en México pese a pronunciar declaraciones en contrario. En la primera reunión de la Comisión del T-MEC a un año de su creación, Katherine Tai, representante comercial de la Casa Blanca, pidió a Tatiana Clouthier, secretaria de Economía, una política energética que “respete la inversión estadunidense”. Y la calificadora Fitch Ratings critica la “terrible carga” que significa que el Estado mexicano rescate a Petróleos Mexicanos. La gringa Tai finge no saber que los energéticos mexicanos no forman parte del T-MEC y la calificadora que como todas no tiene calificador, aboga por lo que representan y defienden, las trasnacionales de EU.


Eduardo Ibarra Aguirre

Es autor de Utopía. Coordinador del Grupo María Cristina. Perseguido por la Sedena (1993-2002) por difundir la propuesta del ombudsman militar. Demandante laboral del CEN del PRI (1992-93). Editor de Forum en Línea desde diciembre de 1993. Redactor de cinco libros y coautor de ocho. Corresponsal en Moscú (1977-79) y becario en Berlín (1967-68).