Periodismo libre y comprometido

Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca
Teresa Gil

Lady Di. El periodismo destructivo también funciona en México

Libros de ayer y hoy

Nadie puede negar que la muerte de Diana Spencer Princesa de Gales, ocurrida el 31 de agosto de 1997, se debió a la  persecución que le hicieron como fieras enardecidas los paparazzi que cubrían sus eventos.

Ahora la BBC de Londres hace profesión de fe por una entrevista publicada dos años antes que determinó de alguna manera, la posición de la princesa y su esposo el príncipe Carlos de Inglaterra. Pero en medio de un reconocimiento de culpa que pone en entredicho el futuro del famoso medio, la certeza es que publicó la entrevista sin profundizar en sus orígenes. 

El periodista Martín Bashir que hizo la entrevista,  ha reconocido que mintió para obtenerla y está comprobado que dio la nota determinante que enturbió más la relación de Diana con la Corona. Los medios que en el mundo alimentan al periodismo sucio y destructivo, avalan aquel personaje que creó Federico Fellini en la Dolce Vita, cuando dio a conocer por primera vez el entorno de los paparazzi.

El escándalo mundial que produjo la muerte de la ex esposa del heredero directo de la Corona de Inglaterra,  planteó también a nivel mundial la existencia de un periodismo que ha dejado atrás lo que sería la premisa de un oficio útil, de impacto social, para correr tras la noticia sorprendente, acuciante, violatoria en muchos casos de la vida privada y la intimidad, en medio de un mundo lleno de congojas.

Esas disquisiciones tienen una mira más descarnada en este momento,  en medio  de la pandemia y la muerte de miles, porque esos medios subsisten para perseguir, carroñeros como se les ha llamado,  la noticia discriminatoria, falaz, baja, que demerita identidades y deja al descubierto  su paso por malograr proyectos.

La premisa periodística en estos comicios, es como hundir al contrario

El periodismo de baja estofa  que se recrudeció en este proceso electoral, está preparando todos los lances para crucificar reputaciones. Calumnia que algo queda, dice el dicho y  lo están usando. Algunos, desesperados, usan los títulos y cabezales de sus notas y crónicas, para concentrar en ellas el intento de detener lo que ellos mismos presagian.

Hay quienes se mueven ya en redes con mensajes, pagan publicidad y difunden en radios con ese lenguaje barato que usan algunos locutores. Si se trata  de algo personal se puede entender aunque no justificar. Pero se habla de enormes cantidades de dinero que están impulsando estas campañas.

El dedo se fija entre otros en Latinus y el organismo Mexicanos contra la Corrupción. La cizaña está a la orden del día y se recrudecerá hasta el fin de la campaña. Los propios medios ya tienen una lista de los periodistas que se están dedicando a buscar lo que consideran los lados oscuros de los candidatos, para exhibirlos.

Es lo que pasó en Nuevo León con tres candidatos, Clara Luz Flores de Morena, Salvador García del MC y Adrián de la Garza de la coalición PRI-PRD, puestos en la picota por acusaciones de algunos de ellos, que los han exhibido ante los votantes. La negativa de aludidos, la declaración de inocencia a veces no surte efecto por la cercanía de los comicios.

Lo que sirve es la rapidez, que en el caso del candidato del MC, lo que hizo fue ir de chismoso a la OEA a acusar a AMLO. Es la rapidez la que utilizó el candidato a gobernador de Juntos haremos historia en Sonora, Alfonso Durazo, al que Latinus el organismo que utilizan Aureoles, Brozo y Loret de Mola, como ejemplo estos dos últimos de ese periodismo de inquina,  para golpear a Morena. Lo acusan de ocultar propiedades.  Durazo desmintió y ofreció los datos fidedignos que ha publicado en sus declaraciones, no solo en esta ocasión, sino en otros momentos de su vida política.

El libro expediente Lady Di de 1997, ya  menciona la entrevista de BBC

Con una rapidez sorpresiva, Palgraphic  S.A. (Humanes, Madrid 1997),  publicó el libro Expediente Lady DI, unas semanas después de la muerte de la princesa Diana. En él participan escritores y periodistas de varios países, especialmente de España y Argentina.

Ya desde entonces el tema del periodismo de paparazzi se enfocaba desde varios ángulos. Uno de ellos en el límite en que se rozan la noticia y el derecho a la intimidad. Y el hecho de que existan trabajadores de prensa cuya única perspectiva sea la noticia de escándalo a veces de chisme y difamación y que haya muchos medios en el mundo que se han  uncido a esa carrera para vender.

La prensa en manos de empresas que buscan la ganancia es la principal causante. En el libro con 8 autores y Juan  Pradera que hace el prólogo, viene como colofón  un artículo protagónico de la señora Guadalupe Loeza.

Los capítulos abordan  la historia de la desdichada mujer desde su infancia, su carrera como maestra de guardería, su encuentro con el príncipe Carlos, la boda y el matrimonio lleno de controversias. Mientras desbrozan esos ángulos de su vida, la de sus pequeños hijos y su matrimonio,  Diana es puesta en el centro de su relación  con los medios.

Para unos, fue sometida a una persecución que causaba lágrimas seguidas en la joven y la atosigaba y para otros, si bien  fue causa de muchas de sus desventuras, sobre todo la final, también esa prensa  ayudó a promover  una figura inédita en el marco mundial. Personaje que para unos se encaminaba a una firme carrera humanística, mientras que para otros, su fama se teñía de frivolidad matizada con actos en los que prevalecía su solidaridad.

Ahora que se discute el caso de la entrevista publicada por la BBC, que aquí se menciona en el libro, ocurrida en 1995, vuelve a ponerse en el tapete de la discusión la función del periodismo y Pradera  al cerrar su prólogo, advierte: “Pero los  periodistas, entre tanto, seguirán su discusión infinita en  torno a los deberes de una profesión, que, en demasiadas ocasiones, patrimonializa en beneficio propio el derecho de la sociedad a estar bien informada de asuntos relevantes para el interés público”.


Teresa de Jesús Gil Gálvez

En la UNAM hice estudios de maestría en Ciencias Penales. En medios sonorenses  trabajé desde la adolescencia y en julio de 1972  salí en un tren hacia  la gran capital, donde he trabajado en importantes medios, con breves retiros al mundo, entre ellos una corresponsalía en España. He publicado nueve libros. Me han dado premios pero no suelo promoverlos. Prefiero que digan: ¡Qué buen  libro publicó Teresa Gil! ¡Qué buena columna escribió hoy la Teregil!

Colaboradora desde el 22 de diciembre de 2014.