Antígenos: La quinta parte


Utopía

La quinta parte de los mexicanos ya fueron vacunados por los menos con una dosis.

Se dice fácil, rápido y en unas cuantas palabras. Pero tras este importante logro de los trabajadores de la salud como actores decisivos en el combate a la pandemia y en el proceso de vacunación –también como beneficiarios de éste–, los ciudadanos de la tercera edad (60-80 años) y cuarta (más de 80 años), los trabajadores de la educación y los habitante de 50 y 59 años, está un gran esfuerzo de muchos para respetar el “Quédate en casa” y aún ahora para los mayores de seis décadas, sin los cuales resultan impensables los 26 millones 148 mil 948 dosis de biológicos aplicados hasta el sábado 22, lo que significa 17 millones 858 mil 127 personas mayores de 18 años que recibieron al menos una dosis de uno de los cinco antígenos que se aplican como parte de la Estrategia Nacional de Vacunación.

Sin el concurso activo de la ciudadanía ninguna estrategia sanitaria es viable, ni aquí ni en ninguna nación, como se revelará en las próximas semanas y meses cuando el ritmo de vacunación estadunidense tope con techo debido a que entre 30-40% de los habitantes se resisten a vacunarse.

Es posible prescindir, mas no recomendable, de no pocos integrantes de la autodenominada clase política con vocación de zopilotes que laboraron afanosamente para destituir a Hugo López-Gatell –con Federico Arreola Castillo haciéndoles segunda–, para imponer ocurrencias a las autoridades federales como el gobernador Enrique Alfaro quien con sus despropósitos autoritarios motivó el asesinato del obrero Giovanni López y decenas de jóvenes encarcelados por denunciar sus arbitrariedades, apoyado por una Alianza Federalista hace rato enmudecida en el debate sanitario.

Tampoco es recomendable prescindir de los extraordinarios epidemiólogos, matemáticos e infectólogos que con Héctor Aguilar Camín a la cabeza pronosticaron que la vacunación terminará en 2045 y que el biológico Sputnik V sólo sirve para Rusia. Por el contrario, los exsecretarios de Salud, auspiciados por el partido de Dante Delgado, el de la “evolución mexicana”, ofertaron un plan para acabar en ocho semanas con el covid-19. Todo quedó en una candidatura para Salomón Chertorivski y un doctorado honoris causa entregado por Julio Frenk a su exjefe Vicente Fox.

Son personas talentosas, preparadas, pero con gran debilidad por la buena vida y el dinero ganado al amparo del poder público. Como decía Dostoievski: Ven el sol a través de un centavo. Y sobre todo juntos –plutócratas, intelectuales orgánicos y muchos políticos apostaron a que la pandemia era la oportunidad para abrirse paso en la contienda electoral por la mayoría en la Cámara de Diputados, que no obtendrán. No es un deseo sino un pronóstico.

Además de las encuestas, basta observar las campañas publicitarias que evidencian desesperación, incluso la angustia que padecen las élites partidocráticas, como Alejandro Moreno Cárdenas que monopoliza la imagen del tricolor para pintar un panorama apocalíptico de México, pero termina muy sonriente. O al partido del derrumbado Marko Cortés que asegura que gracias a sus gobernadores fueron vacunados muchos.

Insisto, no es de recomendarse prescindir de nadie, de todos hace falta su contribución por modesta que sea. Mas los imprescindibles son los destinatarios de los antígenos, debido a que si como en Estados Unidos 30-40% se resiste a la vacunación, no habrá futuro cierto para ninguno de los dos países que comparten 3 169 kilómetros de frontera y una interdependencia única en el orbe.


Eduardo Ibarra Aguirre

Es autor de Utopía. Coordinador del Grupo María Cristina. Perseguido por la Sedena (1993-2002) por difundir la propuesta del ombudsman militar. Demandante laboral del CEN del PRI (1992-93). Editor de Forum en Línea desde diciembre de 1993. Redactor de cinco libros y coautor de ocho. Corresponsal en Moscú (1977-79) y becario en Berlín (1967-68).