Intelectuales de derecha. Hay dos proyectos en juego; uno es del pueblo


Libros de ayer y hoy

El conocimiento, si no transforma no sirve. Acumular títulos, nombramientos y una currícula larga y tendida, sirve para el regodeo autobiográfico o para que los periodistas que quieren resaltar los méritos de su entrevistado, se den vuelo con sus haberes.

Falsa concepción cuando ese conocimiento no ha sido puesto a disposición de quien  pagó estudios y sacrificó a otros sectores para pagar universidades, maestrías, doctorados o envíos al extranjero. Y ese que pagó y dio becas,  es el pueblo. Y éste, hay que reconocer, no lo hace gratuitamente. Lo hace para recibir la compensación que justamente merece.

El resultado expresado en esa alta preparación es con  el fin  de que sirva al resto de la población. No es una selección al desgaire, aunque en algunos organismos que la hacen, privilegian a amigos o a familiares. Es la búsqueda de invertir  en  privilegiados, en un conocimiento que será invertido más tarde.

Intelectuales que aprovecharon dinero del pueblo y lo traicionan

En  la inversión  pública hay un oportunismo valioso que intenta arropar talentos para que esa inversión fructifique. Los resultados pueden ser de todo tipo y  tiene mucho que ver con el estado que hizo la inversión.

Aquellos científicos que creó el nazismo sirvieron para mostrar la eficacia de los hornos crematorios y la utilización  de las partes físicas,  para los experimentos más inhumamos, entre otros horrores. 

Países de tiempos más cercanos, Cuba por ejemplo, han utilizado esos conocimientos para desarrollar su ciencia,  su educación y la salud, y que ahora se enfrenta al daño por los avatares de un bloqueo que se extiende a las vacunas.

Lo inhumano de los  que bloquean, es el mundo de los poderosos que quisieran  desaparecer a partir de la negación, de  la lucha en la que está inserto el conocimiento. Eso se veía en  los viejos regímenes, como el feudal,  en  el que se conservaba a los siervos  analfabetas y  en el caso de las haciendas en  México, en donde los peones eran iletrados porque así le servían  más al hacendado.

Zaid, Krauze, Camín, et al. Intelectuales Mexicanos, ¿Sirven al país?

Gabriel Zaid un importante escritor y poeta regiomontano (La poesía en la práctica 1985), salió del escondite en el que ha estado durante décadas no solo al negar su rostro y su palabra hablada, sino con la actitud defensiva a quien viole esa decisión.

El gran fotógrafo Pedro Valtierra artista de altos niveles, reconocido a nivel internacional, publicó una fotografía de Zaid en 1993 y ardió Troya. El originario de Monterrey  lo demandó e hizo un escándalo.

Ahora salió para llamar a no votar por Morena, pero si hacerlo en las urnas para impedir “vía libre a Morena”. Lo hizo en un artículo publicado en el diario de derecha Reforma. El valor de algunos intelectuales que México ha tenido se ha manifestado en muchos aspectos de la ciencia, la economía,  la literatura el arte, entre otros.

Varios nombres luminosos nos deslumbran desde el pasado y actualmente, premios Nobel,  escritores, poetas, científicos. Pero hay sectores que se han  acogido a  grupos, a un  intelecto porfiado de dar cátedra para enfrentar proyectos a los que no  apoyan.

Lo vemos en el caso del grupo de Letras Libres y Nexos, ahítos de premios y menciones, pero alejados del pueblo mexicano.  Sectores desde donde se ha  creado una embestida permanente contra el actual proyecto de la 4T, que ha llegado incluso a los insultos. Y que ahora pretenden  con la fuerza de sus nombres un tanto averiados, llamar a la insurrección del voto para confirmar sus intereses. No los del pueblo. O la concepción de pueblo que ellos tienen, el que acunó generoso  su vida lujosa y que quieren que todavía lo siga haciendo.


Teresa de Jesús Gil Gálvez

Teresa Gil, Tere  Gil, Teregil, son los nombres que  suelo usar. No he sido poeta en mi tierra, ni escritora, ni periodista, ni abogada. Son, al fin y al cabo, como decía Monsiváis, atributos que los demás deben reconocer. Prefiero ser agnóstica,  crítica, antiesquemática y comunista. La vida me lo reconoce.