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Teresa Gil

Sebastián Guillén, alias Galeano, agrede a trabajadores públicos

Libros de ayer y hoy

Los empleados públicos que existen en México, más de cinco millones según INEGI, fueron agredidos por Sebastián Guillén Vicente alias “Galeano”, al considerarlos “burocracia ignorante, necia y racista”.

Para defender a indígenas chiapanecos a los que  empleados de la Secretaría de Relaciones Exteriores les negaron el trámite del pasaporte, generalizó su definición a un sector que se extiende en los niveles federales, estatales, municipales, autónomos e incluso  a personas que manejen recursos públicos.

La defensa de personas agredidas por un empleado público, no justifica los insultos a millones de trabajadores que realizan una función a favor del resto del país. De la propia Constitución se desprende que cada persona tiene garantías individuales y derechos humanos y que en todo caso todo señalamiento debe partir de esa concepción.

Calificar por igual a todos los empleados públicos que de acuerdo a la concepción de Guillén Vicente  pertenecen a la burocracia, es entrar en la tipificación de un delito y arribar incluso a la lesa humanidad, ya que los epítetos mencionados por “Galeano”, agreden a una comunidad que es la del sector público.

El que se  abstenga de dar por negativa, actos personales o ineficacia un servicio público, debe ser sancionado de acuerdo a la falla, señalando a la persona o personas que hayan  incurrido en la omisión. El caso no es extensivo a todo el sector. La Constitución prohíbe también, la extensión de la pena o sanción. 

Millones de académicos, médicos, maestros, son empleados públicos

En esa definición de burocracia que menciona el encapuchado nacido en Tampico, no solo entran los de oficinas centrales, estatales y municipales, sino el gran sector de los maestros, y académicos de escuelas públicas, médicos y enfermeras de instituciones, et al, que estén adscritos al presupuesto.

La actividad de muchos de ellos, los del sector salud, por ejemplo, ha sido determinante  durante la pandemia, exponiendo incluso su propia vida. Muchos de ellos murieron en ese afán. La situación de los académicos se resalta también, muchos de ellos ganando bajos salarios como los de materias de la UNAM, los que no obstante se afilian a la actividad de la enseñanza  por convicción propia.

En las mismas oficinas centrales, si bien puede criticarse a trabajadores  que no cumplen  su función  o haraganean como se dice, la gran mayoría tiene en sus manos la responsabilidad de la atención  y el trámite, motivo por el  que funciona un estado.

Eso puede decirse de lo que se considera la  burocracia universitaria que es la que mueve los hilos de las gestiones, documentos,  de millones de educandos en el país.

El señor Guillén politiza una desatención personal contra la 4T

Como suele hacerlo  periódicamente, el señor Guillén Vicente sale a leerle la cartilla al gobierno actual, desde su posición de odio personal. En este caso aprovechó la desatención que menciona, para ofender a trabajadores públicos y señalar al “Supremo Gobierno”.

La lucha indígena que arrastra muchos problemas desde siempre, es el motivo de su presencia en  un  sector de Chiapas en donde se mueven  otros sectores indígenas, igual que las muchas etnias que existen en el país con  problemas propios y que son dirigidos por líderes indígenas.

En la zona  yaqui  acaba de darse el caso de un asesinado y un desparecido, líderes que denunciaban los problemas de su entorno. El llamado ejército zapatista se mueve primordialmente en Chiapas en los respectivos problemas que tiene según los propios trascendidos del ahora denunciante y de artículos que firman personas que participan en esa lucha.

El que se agreda o se desatienda a los indígenas,  igual como a todo ciudadano, debe ser causa de denuncia, pero cuando se incluyen resabios personales y políticos, el caso se contamina y toma otro sentido. Ya se respondió que se atenderá la denuncia de Guillén pero ¿quién resarcirá los efectos de su agresión  a un sector que incluye a millones de mexicanos?


Teresa de Jesús Gil Gálvez

Nací en La Colorada, Sonora, estudié en la Universidad de Sonora que me dio mención honorífica por mi tesis La libertad de prensa en México. En la UNAM hice estudios de maestría en Ciencias penales. En medios sonorenses trabajé, desde la adolescencia, en los más importantes del estado y en julio de 1972 salí en un tren hacia la gran capital, donde he trabajado en medios importantes, diarios, semanarios y revistas, con breves retiros al mundo entre ellos una corresponsalía en España.

Colaboradora desde enero de 2017.


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