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Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca
domingo 5, diciembre 2021
Fundador: Abundio Núñez Sánchez
Directora: Ivett Núñez Cardoza
Fundador: Abundio Núñez Sánchez

Vestigios prehispánicos de Guanajuato

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La Suave Patria

  • Plazuelas, notable zona arqueológica del estado.
  • Es considerada una de los sitios más complejos.
  • Su asentamiento se dio entre 600 y 900 d. C.
  • Sobresale por su integración al paisaje.                 
  • Fue edificada cuidadosamente para no romper el orden.

Las zonas arqueológicas ayudan a conocer un pedazo de la historia y aprender sobre las civilizaciones que se establecieron en un lugar, y es que en México existen varias desconocidas.

Sin embargo, hay espacios que aún son poco conocidos e ignorados para muchos, tal es el caso de las zonas arqueológicas del estado de Guanajuato.

Guanajuato cuenta con cinco zonas: Plazuelas (Pénjamo), Peralta (Abasolo), Cañada de la Virgen (San Miguel de Allende), El Cóporo (Ocampo) y Arroyo Seco (Victoria).

Plazuelas, es considerada una de las ciudades más complejas de la región, asentamiento que se dio entre 600 y 900 d. C. y sobresale por su integración al paisaje, ya que fue edificada cuidadosamente para no romper el orden de su entorno.

En las excavaciones se hallaron fragmentos de una escultura de tres metros de largo, petroglifos y petrograbados que se encontraron en las orillas de las barrancas sobre afloramientos rocosos.

Ubicado cerca de Abasolo, Peralta está conformado por diversos conjuntos arquitectónicos, entre los que se puede mencionar El Divisadero, Mesita de los Gallos, el Conjunto 3 (Celes), y el Conjunto 4 (Rancho).

Su arquitectura constituye una de las mayores expresiones constructivas de la población que vivió en El Bajío, ya que está conformada por seis de los ocho distintos trazos de la arquitectura de montículo y patio hundido.

La arquitectura monumental de Peralta constituye una de las mayores expresiones constructivas de la población que vivió en El Bajío.

Localizado en San Miguel de Allende, en la cuenca central del Río de la Laja en plena frontera mesoamericana, Cañada de la Virgen tiene la construcción de diversas estructuras sobre una superficie de 16 hectáreas atribuidas a tribus de filiación otomí.

Sus habitantes poseían conocimientos astronómicos avanzados, lo que facilitaba el control del tiempo y de los ciclos productivos.

El Cóporo, cuya palabra de origen purhépecha significa “sobre el gran camino o el camino grande”, es un asentamiento con vestigios de una antigua ciudad mesoamericana.

Está conformado por una serie de aldeas alrededor del cerro, donde sus habitantes cultivaban maíz, calabaza, amaranto, tomatillo, frijol y chile, que formaba parte de su dieta básica.

Además, su ubicación al noroeste de Guanajuato, entre el valle y la zona de bosque, fue estratégica ya que le otorgó protección, así como acceso a diferentes recursos.

Y la última en abrir sus puertas al público, Arroyo Seco, que a diferencia de las anteriores es de pintura rupestre y se encuentra localizada en el municipio de Victoria.

La zona está integrada por una planicie y dos pequeñas elevaciones naturales de relevante valor paisajístico, donde se ubican los conjuntos pictóricos que confieren a este sitio su histórico valor patrimonial.

Estos sitios están abiertos de martes a domingo en un horario de 10:00 a 17:00 horas, aunque el acceso al público termina a las 15:00 horas en Cañada de la Virgen (San Miguel de Allende), Arroyo Seco (Victoria) y El Cóporo (Ocampo), y a las 16:00 horas en Plazuelas (Pénjamo) y Peralta (Abasolo).

Los aforos en estos sitios también son restringidos a recorridos para trece personas a excepción de Cañada de la Virgen que contempla cada recorrido para veinte personas, y abren bajo un estricto protocolo de sanidad que garanticen la seguridad de los visitantes, quienes acabarán sorprendidos por las maravillas prehispánicas que han conocido.


Luis Alberto Adrián García Aguirre

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en donde estudió dos licenciaturas: Periodismo y Comunicación Colectiva (1968-72) y Relaciones Internacionales (1973-77). Desde que ingresó a la universidad comenzó a trabajar como reportero en la revista “Siempre!” y debutó como corresponsal de medios internacionales en 1979. Durante su carrera periodística, ha sido coordinador, editor, delegado, productor y director. De 1995 a 2002, colaboró con Reporteros Sin Fronteras (RSF) de París y el Comité de Protección a Periodistas (CPJ) de Nueva York, como su delegado representante en México, apoyando también a la Fraternidad de Reporteros de México, a la Fundación Manuel Buendía y otras entidades gremiales nacionales. En los años 2000 y 2015, obtuvo el Premio Nacional de Periodismo.

Colaborador desde el 5 de febrero de 2020.


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