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Teresa Gil

‘Quédate en México’, descarado intervencionismo estadounidense

Libros de ayer y hoy

El programa “Quédate en México” impuesto otra vez a partir de una resolución judicial estadounidense, es una intervención directa en México y un ataque a nuestra soberanía. El gobierno de Estados Unidos lo toma, no obstante, como un favor que le hace nuestro gobierno, ante esa orden judicial dictada en su país.

La trampa fue sencilla y el señalado, México, tuvo que aceptar como lo hizo antes con Trump. Desde entonces en uno de mis comentarios hice notar que había una violación al principio internacional de no intervención y que a un juez le había valido la soberanía del país vecino.

De nuevo, en este caso, el juzgador resolvió que los migrantes que están en proceso de ser aceptados en Estados Unidos, deben quedarse en México mientras se dirime su situación. Biden alegó que tenía que cumplir una resolución judicial, de otro poder pues, y que no tenía para donde hacerse.

La vocación humanitaria tantas veces mencionada por el gobierno mexicano fue el pretexto: “Quédate con los migrantes AMLO y hazme ese favor”. Como buenos cuates. Total, que el patio trasero está disponible, aunque millones de mexicanos vivan en la frontera de este lado.

En total en esa franja que es de 3 mil 185 kilómetros de longitud, viven más de 13 millones de habitantes en ambos lados, lo que daría más de seis millones por el lado mexicano

México entre la espada y la pared, ante un abusivo Estados Unidos

Los Protocolos de Protección a Migrantes (MPP) están volcados en documentos desde enero de 2019, fincados en artículos de la Ley de Migración y Nacionalidad de Estados Unidos principalmente el artículo 235 de dicha ley. Creados por Donald Trump para librarse de los migrantes mientras resolvían a cuantos aceptaban, siempre hubo un contrasentido al respecto.

Por un lado el empresario lanzaba a los cuatro vientos el levantamiento de un muro para cancelar la frontera y realizaba parte de él, y al mismo tiempo abría las puertas para que los migrantes que ya habían entrado regresaran a nuestro país con miras a abrirlas después, o bien, cerraba esas puertas para que los solicitantes que no habían entrado, se quedaran aquí.

En sus promesas, Biden señaló que ese programa desaparecería, pero se topó a su vez con otro contrasentido: el hombre que gobierna el país que se cree el más poderoso del mundo, fue vencido con una simple resolución de un juez conservador que desde luego odia a los migrantes y no quiere tenerlos cerca de su espacio ¿Y a quien recurrir?, pues a México.

El gobierno mexicano ha hecho el compromiso de no deportar a los migrantes en proceso y darles cobijo incluyendo vacunas. Puso como condición que se resuelva el problema en seis meses, cosa que se ve difícil. Mientras, los millones de habitantes de la frontera en donde estarán asentados los migrantes con sus problemas respectivos, estarán sujetos a la presión del país vecino.

ACNUR se opone al MPP en defensa de migrantes, pero no de México

Desde  el momento en que se supo que a partir del lunes próximo se reinstalará el MPP, organismos defensores de migrantes y el propio Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), protestaron por el acuerdo de reinstalación y ACNUR definitivamente negó su aprobación.

Lo singular es que tanto organismos civiles como el organismo de la ONU argumentan todo a favor de los migrantes y advierten sobre las agresiones que pueden sufrir, pero nada de nuestro país y los millones de habitantes de la frontera que al parecer no les preocupan.

Ocupados en resolver el problema de la migración que se les vino encima esos altos organismos no han profundizado en la situación de los países víctimas, de los cuales México es el principal, por el lugar dual donde está colocado. 

No han tomado en cuenta que, en nuestro caso, hay miles de problemas en el país. Ni siquiera han mencionado en este rechazo, a los mexicanos que tienen su asiento en la franja fronteriza y serán los que resientan junto con los propios migrantes los graves problemas.

Han pedido la solución del problema, pero la ONU desde varias perspectivas no ha tenido fuerza contra Estados Unidos. Como se dijo arriba, es difícil que el asunto se resuelva pronto.

Teresa de Jesús Gil Gálvez

Nací en La Colorada, Sonora, estudié en la Universidad de Sonora que me dio mención honorífica por mi tesis La libertad de prensa en México. En la UNAM hice estudios de maestría en Ciencias penales. En medios sonorenses trabajé, desde la adolescencia, en los más importantes del estado y en julio de 1972 salí en un tren hacia la gran capital, donde he trabajado en medios importantes, diarios, semanarios y revistas, con breves retiros al mundo entre ellos una corresponsalía en España.

Colaboradora desde enero de 2017.

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