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Ivette Estrada Portada

¿Abandono o soledad?

Abanico

La soledad es gran aliada de la creatividad y la introspección. Sin embargo, el confinamiento por más de dos años de pandemia nos permitió descubrir una diferencia crucial entre un tiempo a solas y el aislamiento, entre la reconcentración y encauzamiento y el aislamiento y la carencia de diálogos.

Por supuesto, tales condiciones afectan más a las generaciones más jóvenes, menos proclives a abandonar las interacciones cara a cara. No en vano, aumentaron problemas psicológicos como depresión y ansiedad entre miembros de las generaciones Millenialls y Z.

En el trabajo, el gran vacío indujo a renuncias masificadas de empleo en las economías desarrolladas, pero también a un mayor agotamiento y falta de “norte” en colabores de todos los sectores económicos del mundo. La carencia de autogestión redunda en aumento de síndromes como el burnout, descenso de creatividad, mayor ausentismo y más rotación de personal entre otros.

Intentar sobrevivir en “el mar de la hiperconectividad moderna” puede matar. Literal:  La interacción social es indispensable para desarrollar distintas habilidades cognitivas así como la inteligencia social, una de las que mayores presenta ahora la sociedad digitalizada y cambiante.

La interacción social también es un recurso psicológico de trabajo que ayuda a evitar la tensión y el estrés, encontrar motivaciones y nuevas rutas a la innovación y solución de problemas.

Selina, la marca de hospitalidad dirigida a los viajeros millennials y Generación Z, presentó un estudio sobre los nuevos esquemas híbridos de trabajo y concluyó que los espacios compartidos de trabajo son los lugares socialmente más satisfactorios para la fuerza laboral moderna.

Esto porque los trabajadores anhelan hacer conexiones sociales a lo largo de la jornada laboral. De hecho, es uno de los tres principales factores que generan felicidad laboral, sólo después de propósito y futuro. Sin embargo, la amistad que se genera en el entorno laboral ocupa el primer lugar para lograr la permanencia en el trabajo, lo que resulta sorprendente en una sociedad altamente monetizada como la nuestra.

La satisfacción social, por otra parte, es un factor que incide directamente con el grado de satisfacción o confort que solemos experimentar.

Después de todo, la falta de comunicaciones presenciales reduce nuestros marcos conceptuales y maneras de aprehender el mundo, limita habilidades cruciales ante una crisis como pandemias o guerras y recrudece conductas poco aconsejables como la discriminación, intolerancia y miedo. La creatividad, entusiasmos y enfoque se apaga mientras las interconexiones neuronales se debilitan.

Durante la primera parte de la pandemia del Covid-19 fue muy dolorosa por el aislamiento. La frase “morir solo” tiene unas implicaciones muy duras para todos porque fue la imposibilidad de despedir seres queridos y amigos, de acompañar, consolar y cerrar ciclos.

Existe una línea muy delgada entre la soledad como puerta milagrosa de introspección y autodescubrimiento y el abandono: escollo a la nada.

Crear y recrear, si bien son acciones que implican un alto grado de abstracción y soliloquios, también son tareas trascendentales que requieren intercambios de opiniones y retroalimentaciones diversas.

Así, cuando haya un proyecto atorado, la temible hoja en blanco, es aconsejable acudir a un lugar compartido de trabajo o tomar un café al aire libre. La sonrisa en un rostro que no está frente al espejo revitaliza, sin importar cuántos años, dudas o miedos poseemos.

Ivette Estrada

Periodista y escritora mexicana. Creadora del Método ADM de comunicación estratégica. Creo que las palabras construyen realidades, reputación y recuerdos. Fui Premio Nacional de Periodismo en Crónica. Tengo publicados ocho libros y soy experta en Relaciones Públicas, Personal Branding y creación de publicaciones diversas. 

Colaboradora desde el 27 de junio de 2022.

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