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Emilio de Leo - Director CCO

Emilio de Leo y el reto de convertirse en “el director de la pandemia” de CCO

+ Hace 3 años la Casa de la Cultura Oaxaqueña (CCO) enfrentaba un conflicto laboral. Hoy, a pesar de la pandemia, se mantiene vigente gracias a la casta de quienes se manifestaron en 2019, comentó en entrevista con PreesLibre su actual director, Jesús Emilio de Leo Blanco.

Oaxaca de Juárez, Oax.- Hace exactamente 3 años la Casa de la Cultura Oaxaqueña (CCO) enfrentaba un conflicto laboral, lo cual ocasionó que dicho recinto permaneciera cerrado durante 21 días (del 8 al 29 de agosto de 2019), como forma de protesta de las y los trabajadores ante la falta de pago por insuficiencia presupuestal.

Si bien al final se llegó a un acuerdo, el conflicto ocasionó la destitución del entonces director Don Guillermo García Manzano, quedando en su lugar Gabriela Cueto Cruz, que estuvo en el cargo por 5 meses: del 29 de agosto de 2019 al 03 de febrero de 2020. Al día siguiente se otorgó el nombramiento a Jesús Emilio de Leo Blanco, quien a la fecha continua como director.

“Nunca imaginé que me iba a tocar ser el director de la pandemia. De hecho así me dicen”, comentó Emilio de Leo en entrevista con PressLibre, pues a tan solo un mes de su llegada tuvieron que cancelar actividades y cerrar el recinto debido a la emergencia sanitaria a causa del Covid-19.

Emilio asegura que ese fue el principal reto, pero también el parteaguas para la transición a la digitalización de sus talleres. Para ello se buscó que todos los perfiles de sus talleristas pudieran transitar al formato en línea, lo cual no fue tarea fácil -confesó -, pues cuentan con talleristas de perfil heterogéneo en edad, género y formación. Mencionó que la tallerista más grande tiene 88 años e imparte un taller de manualidades, mientras que otra de 85 años imparte gastronomía.

Sin embargo, dijo que “esa coyuntura sirvió para visualizar que la tecnología se puede incorporar al desarrollo de nuestras actividades”, adoptándola en CCO como medida de salvación para migrar los talleres presenciales en línea y no poner en riesgo la situación laboral de los talleristas, quienes llegaron a pensar que serían despedidos, pero no fue así. “No hemos despedido a nadie”, afirmó .

“Quienes se manifestaron en agosto de 2019, fueron quienes sacaron la casta para que la Casa de la Cultura se mantuviera vigente. Sumaron como equipo, ellos eran los que tenían que impartir los talleres, ellos asumieron la responsabilidad y siguen impartiendo los talleres”.

En cuanto al presupuesto que se ha brindado a la Casa de la Cultura, Emilio lamenta que sea deficitario, pues generalmente siempre faltan entre 6 a 8 millones de pesos para poder terminar el año. Esto los obliga a realizar gestiones para obtener ampliaciones presupuestales, pero complica el cumplimiento de metas porque los recursos no están garantizados desde el principio.

Al respecto, Emilio considera que esto se convierte en un reto para la próxima administración, a fin de que puedan garantizar a las instituciones culturales los techos presupuestales para generar acciones, pues las cuotas de recuperación son simbólicas e incluso aspiramos a que sean gratuitas, “tabúes que tenemos en la sociedad”, dice.

Dijo que durante la pandemia las actividades artísticas no fueron consideradas actividades preponderantes, bajo el argumento de que la salud estaba primero. “¿Pero qué pasaba con la salud mental?”, cuestionó Emilio. “Ahora es cuando estamos viendo las consecuencias: la depresión, la obesidad, suicidios infantiles…”

Asumiendo esta responsabilidad, la Casa de la Cultura Oaxaqueña mantuvo sus talleres en línea para que estudiantes y talleristas pudieran interactuar y saber que no estaban solos. Emilio opina que la socialización ayuda a paliar los efectos de esas impresiones o las depresiones que puede generar estar solo.

Actualmente tienen 500 personas de todas las edades inscritas en los talleres, logrando mejorar notablemente el proceso de inscripción al migrarlo en línea, pues en lugar de 4 a 5 horas que solían demorarse las personas interesadas, ahora lleva menos de 15 minutos y con la posibilidad de hacer el pago en línea también, explicó el titular.

“Una pandemia es lamentable, siempre en el contexto que se presente, porque eso implica la pérdida de vidas humanas. Pero también debemos reflexionar que se abren una venta de oportunidades. Esa ventana de oportunidad se convirtió en CCO en un periodo de reflexión para saber de qué calidad eran los servicios que teníamos. Encontramos que muchos debían mejorarse”.

Emilio reconoció que aun quedan áreas de oportunidad para la próxima administración, como darle fortaleza al campo virtual, pues reciben solicitudes de otros países para poder inscribirse en los talleres. No obstante, resaltó que el hábito ya está construido y no tendría por qué sacrificarse lo que ya han ganado durante la pandemia, pues lograron incluso montar exposiciones en línea.

Casi en la recta final de su administración y después de haber celebrado con éxito el 51 Aniversario de manera híbrida, espera que con la vacunación de las y los niños ya puedan comenzar a anunciar talleres presenciales para el mes de septiembre. Y aunque dijo que para el 30 de noviembre tendrá que ponerse a buscar “chamba” (pues ya finaliza su periodo), agradeció al público que ha confiado en el ejercicio de la Casa de la Cultura Oaxaqueña, reconociendo la labor de su equipo para aportar ideas y con ello implementar acciones y estrategias.

“Misión cumplida y nos despedimos”, finalizó.

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