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Repudio a Chepi, final del plantón del Magisterio en el Centro Histórico

OAXACA, OAX., junio 3.- El secretario general de la Sección 22 del SNTE, Azael Santiago Chepi, fue abrumadoramente repudiado y abucheado por las bases del Magisterio oaxaqueño cuando tomó la palabra para dirigir su discurso desde el quiosco del Zócalo capitalino, al término de la megamarcha de este viernes.

Uno a uno fueron pasando los integrantes del Comité Seccional para fijar su posicionamiento respecto a la determinación de la asamblea de levantar el plantón que durante diez días mantuvieron en 20 calles y plazas del Centro Histórico.

Cuando Santiago Chepi tomó la palabra, se vanaglorió de los logros obtenidos, pero luego, para satisfacer a los “ultras”, contradictoriamente los calificaba de “mínimos e insuficientes”.

Vino entonces la rechifla y las condenas en rechazo a su actuación.

“Traidor. No al charrismo sindical. En pié de lucha”, eran las consignas en contra del novel dirigente de más de 73 mil trabajadores de la educación.

Con el rostro descompuesto, el oriundo de la Sierra Juárez intentaba dar explicaciones a su gremio.

–“Daré la cara, como siempre lo he hecho, porque no tengo nada que esconder”, reviraba ante el concierto acústico en su contra.

Para salir del paso, desde el quiosco del Zócalo capitalino se dio tiempo para especular que eran “infiltrados” los que lo abucheaban y repudiaban por cómo ha conducido a la Sección 22 del SNTE.

Convocó, no obstante, a seguir en la lucha para detener lo que llamó “una embestida en contra del movimiento magisterial”.

Durante más de 15 minutos Azael Santiago Chepi fue severamente abucheado, pero iba preparado. Lo custodiaban más de 50 profesores, todos fornidos, integrantes del llamado “cuerpo de seguridad” del Magisterio, quienes vigilaban celosamente todo movimiento de los reporteros.

Ya en entrevista colectiva, Santiago Chepi esquivó los cuestionamientos de los representantes de los medios de comunicación frente a las agresiones que más de uno de los comunicadores ha sufrido a manos de los maestros.

Sólo se limitó a decir que “revisarán la conducta de éstos para emitir una posible disculpa pública” (sic).

Al final del mitin y de la entrevista banquetera, los guardaespaldas de Chepi lo arroparon para llevarlo a la sede de su edificio sindical, a dos calles del Zócalo.

Sin embargo, a su paso entre sus compañeros siguió escuchando los gritos de repudio en su contra. Esas son las “bases” a las que dice representar.

 

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