Este país no es serio


MUJERES Y POLÍTICA.- Sentido común que lleva a la desconfianza. No lo sé, pero sí entiendo que el sentido común nos salvará, es como el sexto sentido, una respuesta instintiva, de supervivencia social.

Sentido común para comprender que en México se levantan tolvaneras para ocultar algo. Los más recientes del chupacabras a los náufragos, entretenimiento vil y barato para un pueblo agobiado bajo el siempre “loable” patrocinio de los grandes medios o de los monopolios (o monopillos) mediáticos.

La liberación de Florence Cassez, acusada por su participación dentro de una banda de secuestradores, no es cosa menor y nos muestra en vivo y a todo color que México está amputado desde hace muchos pero mucho tiempo de una de sus dos piernas, le quitaron parte de un brazo y los dedos le tiemblan, el habla la ha perdido poco a poco y es sorda y muy ciega. Por ello, operan en lugar de esa pierna, ese brazo y esos dedos y los sentidos que le escasean, una infame máquina tragamonedas. Así es la justicia. El que paga o tiene poder tiene justicia.

Ese hecho de libertad a la ciudadana francesa, que “no es inocente ni culpable” (no lo sabe, pues) como reconoce la ministra Olga Sánchez Cordero, porque lo que la Suprema Corte de Justicia de la Nación revisó fue el proceso judicial al que fue sometida en 2005 y que revela que estuvo mal, equivocaciones que ya conocemos de memoria de quienes “investigan” la comisión de delitos en este país.

De ahí que a pesar de los señalamientos con el índice de fuego, como se dice, y de las pruebas que habrían aportado personas como Ezequiel Elizalde, una de sus presuntas víctimas, quien dé pasó escribió una carta Enrique Peña Nieto en la que sostiene: “sin temor a equivocarme” (que Florance Cassez es su) “secuestradora”.

“Ella fue quien me diera de comer en la primera casa de seguridad y fue ella misma quien me inyectara el dedo de mi mano izquierda para amputármelo y ser método de presión sobre mi familia, para el pago del rescate”… “Todavía recuerdo su cara y el odio con la que ella me daba a escoger entre un dedo o una oreja”, esa misma mujeres es hoy una ciudadana francesa libre, paseándose entre las altas esferas del poder del país Galo, gracias a un sistema judicial que no aplica el mismo criterio con el resto de quienes han sido indebidamente, como se presume, acusados de un delito.

Frente a la realidad de ese testigo el sentido común tiene que obrar para entender por qué pasan esas cosas en México. Así que mientras la ciudadana francesa tiene todo el apoyo de su gobierno para obtener la libertad, mover a los medios de comunicación, otras personas que se llaman inocentes, que muestran esa inocencia de los delitos de las que son acusadas con pruebas de todo tipo, en este país, se quedan sin el apoyo de nadie, a veces ni de su familia, menos de su comunidad y por supuesto mucho menos de las autoridades.

A las y los mexicanos acusados en otro país como EE.UU. o como en cualquier otra parte del mundo, como ya hemos visto no les pasa lo mismo que a Cassez, porque más allá de México la justicia es otra, a veces tan parecida a la nuestra pero es otra, no tienen las autoridades que hoy tiene este país.

Y si son mujeres como Cassez tienen que enfrentar solas la injusticia de un proceso inapropiado, las culparon y hasta condenaron sin pruebas, les hacen “procesos” en una lengua que no conocen porque en este país se hablan más de 60 lenguas diferentes y (para acabar pronto) las castigan con mayor severidad que a un hombre por cometer el mismo delito.

Esto que yo reproduzco aquí, está plenamente documentado, yo sólo soy reportera y por años planteamos los casos que vimos cuando en Oaxaca, por ejemplo, todavía era vigente el homicidio por honor y se “justificaba” de alguna forma el asesinato de una mujer por el “estado de emoción violenta” en que se encontraba el asesino, esto implicaba la reducción de la pena hasta poco más de tres años (caso concreto de Heriberto Vásquez Espinosa) en tanto las mujeres no recibían nunca el “beneficio” de la “emoción violenta” y tenían que purgar al menos tres décadas de condena, aún cuando el asesinato se hubiera cometido en defensa propia, aún cuando existieran denuncias previas de eso que se llama violencia familiar.

En México, existen infinidad de casos de mujeres indígenas a las que sólo la buena conciencia social de algunas organizaciones lograron liberar, porque se demostró plenamente su inocencia como pasó con la maya Basilia Ucan Nah, luego de dos años cinco meses de prisión injustificada o la otomí Jacinta Francisco Marcial acusada de secuestrar agentes de la AFI, lo que por supuesto solo era creíble entre los acusadores.

Lo que no pasó con Isabel Almaraz, zapoteca de la zona loxicha de Oaxaca que fue detenida y encarcelada por el delito de secuestro que plenamente comprobó no cometió y señalada, incluso, por el entonces gobernador José Murat como terrorista. Esta joven fue torturada física y psicológicamente por policías “investigadores”, la desnudaron y la amenazaron con violarla y quitarle a sus hijos (¿le suena conocido?) y finalmente tras años de encarcelamiento obtuvo su libertad.

Y hay muchos, muchos casos de este tipo, algunos fueron plenamente documentados ya por investigadoras y otras, como Concepción Núñez Miranda, nos plantean las trampas de la justicia para con las mujeres oaxaqueñas, más aún cuando son indígenas y pobres.

Pero igual se han documentado en otras entidades del país, porque de norte a sur o de sur a norte la injusticia permea, lástima pues que el gobierno mexicano no crea en que se violó el debido proceso de miles de personas a las que el sistema de (in) justicia mexicano les fabricó pruebas y las puso sin más tras las rejas.

Este sentido común es el que no funciona por ahora, es el que no permite comprender lo que sucedió esta semana con la francesa Cassez, más cuando conocemos la realidad del país, es lo que sigue indignando y produciendo toda clase de comentarios, protestas porque lo que sí nos queda claro es que aún no han inventado cómo confiscar la indignación del pueblo o al menos de una parte del pueblo.

Sólo que…siempre habrá un pero, liso y llano: ¿hasta dónde el asunto Cassez realmente ocultó el tema de Monex? ¿Fue una estrategia? El “arte” de ocultar información con otra información ¿funcionó?

La resolución del IFE ya no debe asombrarnos, es también producto de la “justicia” mexicana y, reitero y confirmo, la justicia es un asunto de poder y el poder está en manos del PRI, entonces siguiendo ese silogismo el resultado es el ya conocido (o desconocido por la mayoría de la gente): los 50 millones de pesos que el PRI gastó en tarjetas Monex en la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto tuvieron un origen y destino legales”.

Así de simple. Para qué tantas vueltas. Se cerró el círculo y la indignación seguirá en tanto quede algo entre la ciudadanía, ciudadanía que por cierto dista mucho de ser parecida o igual a quien hoy gobierna el país, es decir, que no tienen un pelo de ignorante (por si no se entendió, me refería solo a parte de la ciudadanía).

México ha vivido así, en medio de dudas, en el no creer en las instituciones y en quienes las representan. No es para menos. ¿Cuándo un presidente no ha tenido la razón? ¿cuándo alguien dentro del gobierno se ha atrevido a contradecir lo que dice el mandatario, el ejecutivo, el gobernador, el presidente municipal, el presidente de la república, el cacique, el líder sindical…?, estado o condición que pasa las barreras de la institucionalidad y como ciudadanía ¿cuántas veces guardamos silencio frente a las claras mentiras, el no convencimiento, la duda pues frente al diagnóstico médico, el resultado de una encuesta, los costos de la telefonía y la programación televisiva de los monopolios…etcétera, etcétera?

Nos apegamos a la supervivencia, a respirar poco y a vivir la opresión de quién tiene el poder político, el poder económico, el poder de los medios… Los tres poderes distintos y en este caso verdaderos, materiales al menos.

Eso ha pasado con Monex, no lo tenemos claro, de dónde salió ese dinero que ahora resulta “liso y llano” fue lícito pero que –insisto- no se explicó para qué se empleó y si ese dinero –como presume la intuición de una injusticia- favoreció la candidatura de quien hoy funge como Presidente de México.

La suma de dudas a un sistema político en el que nadie cree, pero al que seguimos permitiendo (los sin poder, la mayoría, claro está) que se sigan destinando miles de millones de pesos para beneficio de los menos, mientras vemos los resultados: la clase política enriquecida ilegalmente y una generación perdida disponiendo en el gobierno, el nuevo PRI con genes mutados del viejo PRI.

Por eso emulando ese estilo y viendo que sí se puede, que es mayor la necesidad que la dignidad, gritan: ¡sí se puede! Por eso ya desde ahora, en año electoral, lo que caiga es bueno, así que empiezan a moverse las piezas. José Escobar quiere gobernar Oaxaca. ¡Qué lástima! otro chico buena onda que busca ensuciarse los pies para conocer la ciudad.

Digo otro porque el actual alcalde Luis Ugartechea pertenece al grupo empresarial de la nueva generación. ¡Sí se puede! Es el mismo caso del diputado Hugo Jarquín, que aunque viene de otra ralea, hace lo mismo, así que con principado o sin el, con sangre azul o sin ella se actúa de forma semejante y confían el 99.9 por ciento de los bonos a todo lo que pueda hacerlos visibles. De ahí que 2013 sea el año de los espectaculares.

Emulando al ex diputado y ahora funcionario federal, Héctor Pablo Ramírez, Hugo Jarquín utiliza el asunto del presupuesto para Oaxaca como un logro personal y lo expone en sendos espectaculares, total para eso y más les da el dinero del pueblo.

Parámetros de comparación sin duda que me dejan llena de dudas. Que nos llevan al estado de desconfianza. En Oaxaca los políticos creen que se gobierna a través de espectaculares, de notas que dicen son periodísticas, de mensajes de Facebook y de tuiter, cuando frente a ellos tienen a una nueva generación de analfabetas: es decir, quienes no tienen acceso a los medios electrónicos, que como lo dicen las cifras de la pobreza avanzan, si no cómo se explica usted el programita de las cocinas comunitarias del gobierno de Oaxaca o ese de EPN para combatir el hambre. Me queda claro, este país no es serio.

(Paréntesis para la pregunta de la semana: quién es el ex diputado y ahora funcionario federal que desfondó las arcas de varios municipios de la costa a los cuales pidió dinero para la campaña de EPN, ahora su jefe? La respuesta está apenas unos renglones arriba. No les digo, si de que son bribones son bribones).

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