OAXACA, OAX., noviembre 13.- La conservación y la sustentabilidad, de acuerdo con la promoción del municipio de Oaxaca de Juárez y el gobierno del Estado, son los lemas principales del XII Congreso Mundial de Ciudades Patrimonio, pero según voces diversas, sería de lo que más carece esta capital.
Como registró en su momento “e-oaxaca“, el pintor y activista Francisco Verástegui manifestó que la ciudad de Oaxaca se encuentra “parchada y en retazos”, mientras que el diputado federal perredista Hugo Jarquín consideró que la situación actual de esta ciudad es “una vergüenza” y no hay “presupuesto para el mantenimiento” de sus principales inmuebles históricos y arqueológicos.
Ahora, el diputado local Flavio Sosa declara que en la capital oaxaqueña “hay pobreza y una problemática social que no se ha podido resolver” y que ” [la ciudad de] Oaxaca es menos Monterrey y más San Salvador”. Si bien aclara que también cuenta con sus movimientos artísticos y culturales, y piensa que el encuentro de marras “permitirá que quienes nos visiten tengan una idea más cercana de nuestra realidad”.
Precisamente, a unos días de que inicie el XII Congreso de Ciudades Patrimonio, la duda es si el cada vez más cuestionado presidente municipal de Oaxaca de Juárez, Luis Ugartechea Begué, mostrará a los alcaldes, investigadores y promotores culturales que nos visitarán, una imagen maquillada o la realidad de la ciudad capital, incluyendo no sólo su situación actual sino sus eternos problemas de fondo.
¿Imagen o realidad?
A esas diferentes voces críticas de la sociedad civil e institucionales mencionadas, a los cuestionamientos periodísticos respecto de la falta de bacheo o la política clientelar en relación con los vendedores ambulantes del Centro Histórico, hay que añadir los problemas de fondo de una capital y un Estado donde la mayoría de la población sufre los índices de desarrollo humano más bajos del país.
¿Imagen o realidad? Ésta parece ser la disyuntiva que se manifestará en el XII Congreso de Ciudades Patrimonio que se efectuará del 18 al 22 de noviembre próximos con la participación del alrededor de 100 alcaldes, más investigadores y promotores culturales de 238 ciudades de 70 países de los cinco continentes del mundo.
Así se manifestó en la conferencia de prensa en la que se informó sobre los pormenores del encuentro. Titubeante, con respuestas ambiguas y el camino cerrado por la nube de reporteros que lo cuestionó desde diferentes ángulos, el presidente municipal de Oaxaca de Juárez, Luis Ugartechea Begué, evidenció que, por lo menos, hay muchas preguntas sin respuesta respecto a la realización de un acontecimiento con las pretensiones del XII Congreso de Ciudades Patrimonio y los logros de su gestión.
—¿No el incumplimiento de varias de su promesas fue lo que llevó a perder a su coalición partidista la presidencia municipal de la capital del Estado en los recientes comicios?
—Híjole, yo creo que la elección municipal tiene muchas lecturas y variables. Asumo mi responsabilidad, pero no tuve que ver con que un partido —Convergencia—, que había estado en 2010, este año no fuera, ni que un diputado del PRD que estaba en una coalición decidiera ir por otro partido… Y yo no sé si hay un estudio que diga que el que haya ido a votar en contra llevara en la mente una imagen del presidente municipal de Oaxaca de Juárez.
—¿Por qué las calles están como están más allá del primer cuadro del Centro Histórico?
—Hubo una temporada de lluvias importante en toda la República mexicana que heredó un gran problema en materia de la infraestructura de rodamiento… Es un tema que no sólo es de la ciudad de Oaxaca… incluso leía en el periódico “Reforma” que en Naucalpan le hicieron el cumpleaños de un año a un bache…Es un área de oportunidad (sic) para todos los alcaldes, el tema de la pavimentación, bacheo y repavimentación.
—De fondo, de fondo, ¿qué realmente logró en su administración?
—Hay un gran trabajo en materia social y de reconstrucción del tejido social.
Pobreza que no es fotogénica
En pláticas ya publicadas por este medio de información, el pintor y activista Francisco Verástegui dijo que el mencionado congreso se efectuará en el contexto de una ciudad de Oaxaca “parchada, en retazos, llena de ocurrencias de funcionarios en turno y de proyectos que son un negocio”.
Más aún, expuso que el XII Congreso de Ciudades Patrimonio es un “negocio de los poderes locales”.
Mientras que el diputado federal perredista Hugo Jarquín manifestó que “es una vergüenza cómo está nuestra ciudad”, también planteó que, aunque con mucho orgullo el gobierno del Estado informó sobre el congreso de marras, la pregunta es “cómo vamos a recibir a los visitantes” y resaltó el hecho de que “no hay presupuesto para el mantenimiento” de los principales inmuebles históricos y arqueológicos de la capital y sus municipios conurbados, como “el Teatro Macedonio Alcalá o Monte Albán”.
Ahora, en entrevista, el diputado local Flavio Sosa apunta que es “importante que en todo el mundo se conozcan las realidades oaxaqueñas, las cuales no son de fotografía, sino más bien, muy complejas, como las de muchas ciudades de Latinoamérica: Oaxaca es más Centroamérica que el norte de México, es menos Monterrey y más San Salvador”.
Este “encuentro permitirá a todos los que nos visiten tener una idea más cercana de nuestra realidad, donde hay movimientos artísticos, sí, pero también pobreza y una problemática social que no se ha podido resolver desde hace muchos años”.
Un poco de realidad
Para la doctora en antropología Olga Montes, adscrita al Instituto de Investigaciones Sociológicas de la UABJO, en Oaxaca vivimos en una “sociedad racializada” en “situación colonial”, por lo que sufrimos una “explotación económica apoyada en una forma de posesión política”.
En su texto “La fiesta de la Guelaguetza: una reconstrucción sociocultural del racismo en Oaxaca”, expone que “la mentalidad racista impuesta durante la Colonia a la provincia de Antequera que ahora es el estado de Oaxaca [y] continuada durante el siglo XIX, se mantiene presente hasta nuestros días”.
Y “si bien en este momento el racismo que se vive en Oaxaca no es semejante al que existía en la Colonia […], sigue persistiendo y es un problema social muy importante que permea a toda la sociedad oaxaqueña”.
Por otro lado, uno de los problemas que marca a Oaxaca es el relacionado con el bajo nivel educativo: en 2008, con una población de alrededor de 3 millones 500 mil habitantes, el Estado ocupaba el antepenúltimo sitio en el rubro con casi 20% del total sin escolaridad, 40% con básica incompleta, 20% con básica completa y 20% con posbásica, según el libro “Cobertura de la educación superior en México” (ANUIES, 2009), de Manuel Antón y otros investigadores.
Hace unas semanas, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) de la Sedesol informó que Oaxaca ocupa el cuarto sitio en “pobreza multidimensional” en el país con 61.9%.
La pobreza extrema se mide a partir de “líneas de bienestar mínimo”; la “pobreza multidimensional”, con base en “derechos sociales”.Y dentro de estos últimos, el primer indicador de carencia lo constituye el “rezago educativo”.
Desde los años noventa, en su libro “La cabeza de Jano/ La desigualdad social en Oaxaca” (IEEPO, 2001), Arthur D. Murphy y otros investigadores refrendaron el hecho de que “la mayoría de habitantes de la entidad son pobres”.
En la primera década del siglo XXI, en su texto citado, Manuel Antón y demás investigadores señalaron que el rezago social en Oaxaca era muy alto. El Estado ocupaba el tercer lugar nacional con un 38.1% de su población total en pobreza alimentaria, 49.9% de pobreza de capacidades y 68% de pobreza de patrimonio.
En 2013, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) señaló que, con un índice de “pobreza extrema de un 23.3%”, Oaxaca se ubica en el tercer sitio en todo el país, sólo antes de Chiapas y Guerrero.
La pregunta es: ¿durante el XII Congreso de Ciudades Patrimonio se mostrará la imagen “bien presentada” —como ha dicho Ugartechea Begué— de la ciudad artística de cinco cuadras a la redonda del Centro Histórico o la cruda realidad y problemas de fondo de las zonas periféricas y el Estado?