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Económicamente, del teatro no se vive, afirma la dramaturga Itzel Lara

OAXACA, OAX., septiembre 28.– Que del teatro no vive económicamente, no obstante que sea su pasión, lamenta con humor y esa jovialidad que todavía se tiene a los 34 años la dramaturga Itzel Lara (Ciudad de México, 1980), autora de la obra “Aún no recuerdo su rostro” (Fondo Editorial Tierra Adentro).

Con la presencia de la joven escritora, Wagive Turcott e integrantes de la agrupación independiente Cuauhpanco realizaron una lectura dramatizada de aquella pieza teatral en la Casa de la Ciudad el sábado pasado.

“Si tienes fortuna, más o menos vives económicamente escribiendo guiones para la tele; pero no así para el teatro: al menos no es mi caso”, sostiene en entrevista Itzel Lara.

Tampoco lo haría del cine, piensa, principalmente porque escribe guiones y no dirige, si bien en este rubro sí ha recibido ciertos apoyos económicos.

Aunque estudió periodismo –con especialidad en prensa escrita– en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, esta autora se ha dedicado principalmente al teatro y, en menor medida, a realizar guiones cinematográficos y televisivos para el Canal 22 y el Canal Once.

También realizó el diplomado en creación literaria en la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) –cuando aún no se dividía ese organismo– y diversos talleres de dramaturgia y cine con Hugo Argüelles, Ximena Escalante, David Olguín, Marco Antonio de la Parra y Paula Marcovich, entre varios más.

Becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), obtuvo además el apoyo a creadores cinematográficos del Instituto Mexicano del Cine (Imcine) con su guión “Distancias cortas”, el cual este organismo le publicó en coedición con la editorial Buena Tinta, amén que ganó el concurso de ópera prima del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC).

Ediciones El milagro le publicó su obra “33 nombres de dios” y la casa Le Miroir qui Fume tradujo su obra “Anatomía de la gastritis” al francés.

Participó en los talleres que The Royal Court de Londres realiza en México y luego fue residente internacional en esa misma institución. A partir de eso es que creó sus obras “Aún no recuerdo su rostro” y “No más palabras”.

Cuando The Royal Court selecciona a un autor, comenta Itzel Lara, “le pide que escriba sobre las problemáticas sociales de su país de origen, y yo no acostumbro hacer eso”.

Así que para “sentirme más a gusto lo que hice fue tomar una noticia y tratar de adecuarla a mi poética”.

Para “Aún no recuerdo su rostro”, ella ocupó el caso de don Alejo –Garza Tamez–, aquel que murió defendiendo su rancho San José de los narcotraficantes en Tamaulipas, así como aspectos de los consabidos nombramientos de “pueblo mágico”.

Y para “No más palabras” utilizó el suceso de los “niños milagro” del terremoto de la Ciudad de México de 1985, quienes se “creyeron personas escogidas por Dios pero resultaron ser ordinarias”.

En ambos casos, se valió del teatro del absurdo de Samuel Beckett y Eugène Ionesco, entre otros autores, combinándolo con su particular poética.

¿Y cómo combinaste tu particular poética y la problemática social, esa que no acostumbras tocar, sobre todo ahora que la cuestión “criminalesca” está de moda entre la literatura?

–Cómo le hice, pues pensándole mucho, porque antes había trabajado teatro documental a partir del caso de la niña Omaira Sánchez, quien murió durante la tragedia de 1985 provocada por el volcán Nevado del Ruiz en Armero, Colombia, y no me salió, aun cuando fui a ese país y entrevisté a la madre y muchas otras personas.

 

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