Periodismo, políticos y empresarios en la aldea local *

CRÓNICAS DE LA ÍNSULA

Hacer periodismo en el interior del país conlleva más riesgos que hacerlo desde la capital de la República, pero hacerlo en los municipios lejanos es mucho más riesgoso.

En estas aldeas locales es donde el periodismo es exactamente el faro de luz como los de estos puertos del Pacífico en las noches. Sin ese faro, la oscuridad se cerniría total sobre nuestras sociedades.

Y podríamos decir que el notorio y grave atraso democrático de estos municipios broncos corresponde a la escasa penetración de los medios de comunicación, a una prensa escrita con pocos lectores y a una radio comercial inocua, de contenidos pobres.

A la pésima calidad educativa que ofrecen las clases del Magisterio oaxaqueño, cuando casualmente dan clases, lo que es innegable y de todos conocido, a eso que se denomina educación formal, se aúna la educación informal de un periodismo embrionario y vacilante, acosado no sólo por la falta de una sociedad demandante de una información de calidad que apuntalara su educación política e impulsara el desarrollo democrático, sino ese periodismo también rudamente amenazado por no menos atrasados políticos caciquiles y funcionarios abusivos que pugnan por sentar sus reales en estas zonas algo lejanas, donde llegan a construir hasta descarados cotos de poder y corrupción burocráticos.

PARAÍSOS DE LA CORRUPCIÓN

Si alguien piensa que esto es exagerado baste citar un ejemplo para ilustrar lo dicho. Incluso debo anotar que esto nos lo comentó hace varios años un recién nombrado director de Tránsito.

Decía que si se cambiaba a un delegado regional de Tránsito del Istmo a Tuxtepec, éste se iba con todo y sus vehículos, computadoras, escritorios, etcétera.

A esos extremos llegaba la privatización de los servicios públicos. Y era muy difícil cambiarlos y poco menos que imposible degradar o destituir al delegado. Su mismo personal constituía su fuerza de presión política que lo sostenía y ceñía a aquel director. Finalmente, ese funcionario decidió negociar con ellos para poder permanecer en el cargo.

Esta dinámica adquiere sus particularidades en otras oficinas públicas, en los llamados “güizaches” de las oficialías del Registro Civil, donde la celeridad de los trámites depende del monto de la mordida. O en las agencias del MP del monto del llamado “impulso procesal” (“mordida”) puede hasta poner en libertad al más conspicuo delincuente.

La Secretaría de Obras (Sinfra) y Caminos y Aeropistas (CAO) son otros escandalosos ejemplos recientes donde los malos manejos son defendidos por los directores y secretarios, y desoídos por el mismo gobernador del estado.

El año pasado dimos espacio en nuestros medios a las denuncias realizadas por el residente de CAO en Putla de Guerrero, ingeniero Nahúm Picazo.

El ex funcionario sacó a la luz, entre otras transas, la doble facturación en la construcción de una carretera en esa zona, pues era un tramo construido por SCT pero facturado por CAO, sin esta dependencia mover un dedo. Recursos del erario que se iban directamente a los bolsillos de los altos mandos de esas dependencias.

En un largo oficio el profesional denunció ante el gobernador esas anomalías y la respuesta fue su despido, después de advertencias y amenazas. Corrido por no entrarle a los fraudes. (http://www.revistaenmarcha.com.mx/columnas/cronicas-de-la-insula/1068-segundo-informe-nada-trascendente.html)

Algo similar acaba de suceder en Pinotepa Nacional donde por denunciar malos manejos nada menos que por la friolera de 100 millones de pesos fue despedida la subdelegada administrativa de CAO en la región, arquitecta María Alejandra Barragán Ortiz.

“LA CORRUPCIÓN TIENE PERMISO”, LOS MUNICIPIOS

Todo esto sucede con la complacencia, y más aún con el apoyo y la complicidad de sus jefes en la capital del Estado de Oaxaca. Ello es más notorio en oficinas de Tránsito, Sevitra, los MP de la y demás oficinas de la Procuraduría General de Justicia y de la Secretaría de Seguridad Pública.

Estamos sencillamente ante una decidida política pública con base y objetivo en el desvío de recursos del erario estatal. Parafraseando al escritor Edmundo Valadés podríamos decir que en Oaxaca “la corrupción tiene permiso”.

Los presidentes municipales son algo de cuidado. Sin el contrapeso que en otros sexenios tenían en el gobernador del estado, que incluso se pasaban de autoritario con ellos, como José Murat que hasta les gritaba y coscorroneaba, pero se cuidaban los ediles de no incurrir en excesos pues podían ser desconocidos por el Congreso local (claro si el gobernador se los ordenaba).

Hoy la debilidad del gobernante es tal que los ediles ya ni siquiera tienen eso enfrente para limitar sus excesos. En el primer trienio de este sexenio sucedió un caso ilustrativo a este respecto en el municipio de Pochutla.

Una ciudadana llegó a donde se encontraba el gobernador actual y el presidente municipal de entonces, un tal José Manuel Ricárdez, para pedir al primero su intervención, pues el edil no le concedía el constitucional derecho de audiencia, a lo que Ricárdez respondió a la señora frente al gobernante: “no te he concedido ni te concederé audiencia”. La mujer miró al gobernante que nada dijo y se marchó. Ya no tenía nadie más a quien recurrir.

Sirva ese ejemplo para ilustrar el grado de discrecionalidad, de libertinaje en que los ediles se desenvuelven actualmente. Hay por lo menos 12 ex presidentes municipales con denuncia formal de peculado en la Procuraduría del Estado; son mucho más, pero esos son los que podrían caer, porque “se llevaron el dinero del pueblo”, según dijo el Procurador. Esta declaración fue a mediados de este 2014, pero concluye el año y ninguno ha caído.

EMPRESARIOS SIN RESPONSABILIDAD SOCIAL

No se puede dejar de apuntar de igual manera el abandono y carencia de responsabilidad social en esta materia por parte de una iniciativa privada de Oaxaca que ni siquiera es capaz de ver a los medios como aliados para su publicidad, mucho menos de apoyar a esos medios para fortalecerlos y pudieran brindar así una información más objetiva, al dejar de depender del sector oficial, con lo cual se apuntalaría al mismo tiempo la educación política de nuestras sociedades regionales con el papel crítico y de contrapoder de los medios.

No obstante, menudean sus quejas contra la debilidad del estado de derecho, contra los bloqueos, marchas, plantones y demás acciones que se han convertido en la mala cultura cotidiana de Oaxaca, por llamarla de alguna manera.

Nada hacen por coadyuvar a tener un pueblo bien informado, un pueblo democrático, pues sin prensa libre no hay democracia, sin información la sociedad no puede formarse criterios ni tomar decisiones más certeras.

Muchos empresarios, comerciantes, médicos, la mayoría empresarios, hoteleros, restauranteros, profesionales y demás miembros de la IP, hasta pregonan que no les interesa la política.

También critican —no sin razón, generalmente— a los medios, de su falta de verdad, de la propaganda política o institucional que los sostiene; exigen buena prensa cuando ni siquiera forma parte de sus hábitos comprar una suscripción, un periódico, una revista, mucho menos un espacio para difundir sus servicios y apoyar a una prensa que pudiera ser mucho más útil a su sociedad.

En Oaxaca tenemos la experiencia de una iniciativa privada timorata —con sus excepciones por supuesto—, que cuando ve que un medio es crítico del gobierno hasta retira su publicidad por miedo a que ese gobierno se enoje con ellos. Todo lo cual no puede más que producir un periodismo limitado y copado, sin los dientes necesarios para acometer su alta responsabilidad social.

Es preciso no sólo detenerse a ver el árbol sin ver el bosque, no ver sólo el par de regulares o malos medios de comunicación que tenemos cerca, que somos quizá sin querer, hay que ver la función histórica y la trascendencia de las tareas del periodismo para apuntar hacia eso, hacia el deber ser de esta actividad esencial en todas las sociedades.

*Una primera versión de este texto fue leído en el Encuentro de Periodistas de Puerto Escondido, en el 5º Aniversario de megaradioexpress.com.mx. Junio de 2014

 

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