LIBROS DE AYER Y HOY
El título de la obra de Víctor Hugo, Los Miserables, está referido desde luego a los pobres, a los desprotegidos y marginados. Pero el irónico francés que iba dando lecciones con su lenguaje, también se refería al otro concepto, los miserables de alma y de espíritu, los de la inquina, la saña y la estulticia, cuyo ejemplo es el comisario Javert.
Para éste, uncido a la hipocresía social, sólo existían dos verdades: el respeto a la autoridad y el odio a la rebelión.
Parece que estamos definiendo a alguien o a algunos, pero por si solo puede verse, si se observan los casos de Marcelo Ebrard y Martí Batres, acosados, perseguidos, expuestos públicamente por un grupo al que se le puede rascar y excretar inmundicia.
Resulta que ahora ciertos priistas, panistas y perredistas son cuidadores de la moral y hablan de que un hombre público, como Martí, debe convertirse en espejo de claridad y ser ejemplo de la sociedad.
No se vayan a morder la lengua. ¿Dónde quedaron los moches, las pachangas acapulqueñas, las borracheras presidenciales, los pactos traicioneros, la entrega de despensas, los fraudes electorales del pasado 7 de junio, dónde las fiestas en la Cámara de Diputados para celebrar a sus mujeres, dónde… dónde…?
Esos críticos olvidaron mencionar que en el país hay ex gobernadores priistas que secuestran niños, funcionarios que ignoran a sus hijos, funcionarios agresores de mujeres como los panistas que fueron a Brasil, parejas presidenciales que incuban hijos y entenados sujetos a sospecha, políticos evadidos de matrimonios culposos.
Para no hablar de los robos y la corrupción, retahila que dejaría a Javert con cara de ángel. Los Miserables, una novela de corte romántico, aunque algunos ya le ven prolegómenos del realismo, se inserta en un largo período histórico, pero la obra –de la madurez del escritor, terminada en 1862– inicia en 1815, año del Waterloo, que coincidentemente acaba de ser recordado por sus 200 años, en días anteriores.
Según críticos de Hugo, su obra está volcada en 40 millones de caracteres, reunidos en 50 volúmenes, de tal manera que Los Miserables es una más de ese maremagnum, pero no en la fama que cobró no sólo en las miles de ediciones, sino en las representaciones teatrales y películas.
Esta y Nuestra Señora de París son las más vistas y leídas. La historia de Jean Valjean, muy conocida, refleja la injusticia que se ensaña contra un hombre pobre perseguido y aprisionado durante 19 años, cinco de ellos por robar un pedazo de pan.
Muchos personajes confluyen en la trama para destacar las tesis de Víctor Hugo sobre el arte, la pena de muerte, la solidaridad humana y la posibilidad de reivindicación que tiene el hombre.
La conclusión del también poeta y político francés es que quien persigue y se ensaña con los demás, termina postrado ante su propia miseria.
¿Les pasará lo mismo a nuestros modernos Javert?
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