Debilidad de la 4T: Poder y verdad


ISONOMÍA

El proyecto de la 4T es un proyecto de gran calado que va por la transformación del país en clave democrática. Sin embargo, el enorme cambio institucional que está favoreciendo, no se corresponde con un proyecto similar en la lucha por las mentalidades.

El gran afán del Presidente en la tarea de consolidar las bases de la transformación del país tiene en la contraparte potentes modelos culturales conservadores de interpretación de la realidad que no han sido derrotados.

Y el riesgo no es menor. La gran presencia del Presidente en sus declaraciones matutinas no han sido suficientes para disminuir el tono de las críticas de los opositores que todo lo interpretan de manera negativa.

El Presidente está ganando la batalla por la transformación del país, pero se enfrenta al desgastante discurso crítico de la derecha que, incluso, ha generado un sentido de identidad social, que no de clase, de muchas personas que se autodenominan “fifí”.

La gran debilidad de la 4T es perder de vista que las sociedades contemporáneas deben ser concebidas como “matrices comunicacionales” en permanente movimiento que determinan correlaciones cambiantes en la lucha por la interpretación de la realidad.

Mas que documentada (Durkheim, Bordieu, Foucalt, etcétera), la recurrente historia de las sociedades modernas que construyeron, desde el poder político y económico, sus propias verdades sociales o ideológico doctrinarias.

No hay otra. El poder genera sus propios esquemas o códigos que naturalizan o normalizan las reglas del control social que garantizan la continuidad del orden establecido.

Cierto que esas sociedades eran, sin ambages, sociedades de dominio abierto. El proyecto que plantea la 4T alcanza su trascendencia histórica, en la medida que se propone el modelo de desarrollo económico en el marco de una sociedad ética y de bienestar.

Pero esa verdad tan anhelada no podrá conseguirse, si no se tiene claro esa relación intrínseca con el despliegue del poder.

Caso contrario, no habrá viabilidad en el largo plazo del proyecto de la 4T.

Si esto es así, el poder cumplirá su papel si entiende que el proyecto de transformación de largo plazo,necesita la consolidación institucional y legal.

También fundamental es no alentar la disidencia e imponerse en los distintos niveles de lucha y negociación social que se despliegan de forma permanente en la sociedad.

Es la difícil lucha por el consenso que tiene que lograrse por métodos no autoritarios.

Comprendida las matrices comunicaciones como sedes permanentes de lucha y negociación, se entenderá la importancia de los nuevos diseños institucionales, tanto como de la capacidad de comunicación política, crecimiento organizacional y de capacitación.

Para Morena y la 4T, todo esto indica el enorme peligro que subyace en la parálisis de las tareas de formación política y desarrollo organizacional, derivadas de las pugnas al interior del partido.

¿Qué se hace?