Atendió 46 veces al Director de Odebrecht, compró 1 Porsche y ahora erige Dos Bocas


+ El edificio de Pemex es testigo de las visitas que Luis de Meneses Weyll realizó al equipo de Emilio Lozoya: 152 citas dan cuenta de cómo se fraguó, sobre todo en la oficina de Leonardo Cornejo, la Operación Odebrecht

CIUDAD DE MÉXICO, julio 29.- En el número 329 de avenida Marina Nacional, en la colonia Verónica Anzures de la Ciudad de México, se alza un viejo edificio que nació en los años 80 para convertirse en la oficina principal de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Odebrecht

El mismo que otrora fuera considerado el rascacielos más alto de toda la ciudad, es hoy un testigo mudo de uno de los escándalos de corrupción más significativos de los últimos años: Odebrecht.

Y es que hasta las puertas del llamado Centro Administrativo Pemex llegó decenas de veces el hombre que reconoció haber entregado sobornos a Emilio Lozoya Austin, quien fuera el titular de la paraestatal en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Se trata de Luis Alberto de Meneses Weyll, exdirector de Odebrecht en México, el mismo que entre 2012 y 2017 programó 152 citas con diversos funcionarios de Pemex y que quedaron asentadas en los registros de entrada y salida del edificio de Marina Nacional, de los cuales EMEEQUIS tiene copia.

En total, fueron 13 funcionarios de la empresa petrolera, todos cercanos a Lozoya Austin, los que se reunieron con el empresario brasileño.

Sin embargo, son sólo cuatro los funcionarios de aquel entonces que concentran la mayor cantidad de visitas: Leonardo Cornejo Serrano, coordinador y luego subdirector de proyectos; Alejandro Martínez Sibaja, director de Pemex Transformación Industrial; Miguel Tame Domínguez, director general de Pemex Refinación; y Froylán Gracia Galicia, coordinador ejecutivo de la Dirección General de Pemex.

Las visitas de De Meneses Weyll forman parte de un documento que la licenciada Ana Lilia Guarneros López, apoderada legal de Pemex y Pemex Transformación Industrial, entregó el 10 de noviembre de 2017 a la Agente del Ministerio Público de la Federación, Lic. Silvia Nathalie García, para incluirse como parte de la investigación judicial por el caso Odebrecht.

EL (TODAVÍA) SOBREVIVIENTE

Entre el mar de nombres que conforman el listado, resalta el de Leonardo Cornejo Serrano, quien empezó a trabajar en 1996 para Pemex como especialista Técnico B y que en la administración de EPN, con Lozoya Austin al frente de la paraestatal, se consolidó primero como el coordinador de Proyectos de Modernización y Ampliación de Capacidad en Pemex Refinación, y después como el subdirector de Proyectos.

Su nombre aparece en tres de los contratos otorgados por Pemex a la firma brasileña Odebrecht entre 2014 y 2016.

Es, además, el único hombre ligado a Lozoya Austin y a la entrega de contratos –presuntamente a partir de sobornos– que continúa laborando en Pemex, ahora con Octavio Romero Oropeza al frente de la petrolera nacional.

Sus encargos más recientes son dirigir la construcción de la nueva refinería de Dos Bocas y modernizar los complejos de Madero, Tula, Minatitlán, Salamanca, Salina Cruz y Cadereyta.

LAS PRIMERAS CITAS, BREVES Y CONCISAS

En el listado de las 152 visitas que agendó De Meneses Weyll, no hay nombre que se repita tanto como el de Leonardo Cornejo. Al piso 7 del corporativo llegó el exdirectivo de Odebrecht 46 veces a visitar al Doctor en Ciencias en Ingeniería Química.

La primera cita con él estaba programada para el 21 de febrero de 2012, todavía en el sexenio de Felipe Calderón, sin embargo, el representante de la firma brasileña, no llegó.

Los registros de entradas y salidas, muestran que el ingreso de De Meneses Weyll a las oficinas de Pemex comenzó ya con Lozoya Austin al frente de la paraestatal y que antes de llegar a reunirse en solitario con Cornejo Serrano, pasó por las oficinas de otros funcionarios, miembros al círculo íntimo de Lozoya Austin.

La primera oficina que visitó de forma oficial fue la de Froylán Gracia Galicia, quien fungía como coordinador ejecutivo de la Dirección General de Pemex y amigo cercano de Lozoya, quien supuestamente cobraba a empresarios hasta 100 mil dólares por conseguirles un cita con el titular de Pemex, según se escucha decir a José Carlos Pacheco, un viejo directivo de Pemex, en audios revelados por Univisión.

Con el cercano a Lozoya, el encuentro ocurrió el 21 de mayo de 2013, tres meses después de que Peña Nieto asumiera la Presidencia de México. A las 10:26 de la mañana Luis de Meneses llegó al edificio para dirigirse por primera vez al piso 44 de la torre de Petróleos Mexicanos.

El segundo personaje visitado fue Miguel Tame Domínguez, director general de Pemex Refinación hasta el 15 de enero de 2016. Con él llegó por primera vez el 20 de junio de 2013, directo a su oficina en el piso 40.

Tame Domínguez es un ingeniero químico que hizo carrera en la paraestatal desde 1993 y que, sorpresivamente, dejó el cargo días antes de la renuncia de Lozoya Austin, al tiempo que en los medios brasileños comenzaba a reportarse el caso Lava Jato sobre lavado de dinero en el que aparecía Odebrecht. Al tiempo, también renunció Gracia Galicia.

Aquel 2013, De Meneses Weyll pactó 12 reuniones con estos dos funcionarios. Del piso 40 al 44, reuniones cortas de no más de hora y media que fueron la antesala para el primer contrato que obtuvo Odebrecht con Pemex.

Aquel 15 de febrero de 2014 en la firma del contrato por adjudicación directa para realizar obras en la refinería de Tula, Hidalgo, se consolidaría el primer encuentro de muchos con Leonardo Cornejo, director de proyectos, que junto con Miguel Tame y Alejandro Martínez Sibaja –otro de los funcionarios visitados con frecuencia por De Meneses– atestiguó la asignación del contrato de mil 400 millones de pesos a Odebrecht.

LAS 46 VISITAS A LEONARDO CORNEJO

Ya con el primer contrato en mano, las visitas a Leonardo Cornejo comenzaron a hacerse frecuentes. Como si se hubiera ganado la confianza de los amigos cercanos de Lozoya, Leonardo Cornejo tuvo su primera reunión con Luis de Meneses Weyll el 16 de octubre de 2014, semanas antes de que la empresa brasileña obtuviera su segundo contrato con Pemex.

Se volvieron a ver el 10 de noviembre, cuatro días después de que Odebrecht ganara la adjudicación para el Desarrollo de la Fase I del Proyecto de conversión de residuales de la Refinería de Salamanca.

Para cerrar el año, el 12 de diciembre fue también Cornejo el último funcionario que visitó el empresario.

Un día antes, Weyll había tenido una larga reunión con Alejandro Martínez Sibaja, de las 12 del día a las 18 horas con 27 minutos, el empresario permaneció en el piso 17 de la Torre, en la oficina de quien fuera el director general de Pemex Gas y Petroquímica, el área que en julio de 2014 adjudicó al consorcio Odebrecht, Techint y Arendal (OAT) el proyecto Los Ramones Fase II-Norte, con una inversión de más de mil 200 millones de dólares (mdd) de acuerdo con un comunicado de Pemex.

Pero fue en 2015 donde la relación se fortaleció, con 20 encuentros. Aquel año, Odebrecht obtendría otro contrato para realizar un proyecto de aprovechamiento de aguas residuales en la refinería de Tula Hidalgo.

En total 46 encuentros quedaron registrados en la bitácora de entradas y salidas de Pemex.

Leonardo Cornejo Serrano, quien participó en los procesos de adjudicación directa de contratos a Odebrecht investigados por la Fiscalía General de la República (FGR), es el único funcionario cercano a Lozoya Austin que sigue laborando en Pemex en la nueva administración.

Fue él quien elaboró el proyecto de modelo económico para el contrato de aprovechamiento de aguas residuales en la refinería de Tula, un contrato que según la Auditoría Superior de la Federación (ASF) generó un daño patrimonial de más de 2 mil millones de pesos, contemplando las modificaciones al contrato original que supusieron incremento en los pagos.

El mismo que, de acuerdo con su declaración patrimonial, se compró el 27 de julio de 2018 un Porsche Boxter GTS del año valuado en un millón y medio de pesos, es quien fue elegido por la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, para construir la refinería de Dos Bocas, una de las obras eje del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Según su misma declaración, ahora como subdirector de proyectos industriales de Pemex, tiene un sueldo anual de 2 millones 23 mil pesos, 168 mil pesos mensuales.

Este medio le solicitó entrevista al Dr. Cornejo Serrano, sin que hasta el momento haya dado respuesta.

EN PEMEX SE AFINABAN LOS DETALLES PARA OBTENER CONTRATOS

El 16 de diciembre de 2016, en la sede de la Procuraduría General de la República de Brasil, Luis Alberto de Meneses Weyll, acompañado de sus abogados, acudió ante la justicia brasileña a presentar una declaración voluntaria sobre los sobornos que Odebrecht había otorgado a autoridades de diversos países, entre ellos México.

De Meneses Weyll narró ante los fiscales brasileños, André Bueno de Silverio y Daniel Ferebek San Paioma, que la relación con Lozoya Austin comenzó en 2009 y que ésta se fortaleció cuando México entró en la campaña presidencial de 2012, en la que Lozoya, un cercano al entonces candidato presidencial por el PRI, Peña Nieto, figuraba como un personaje que podría beneficiarles si el priísta ganaba la elección.

Por eso, la firma Odebrecht accedió a otorgarle 4 millones de dólares para apoyar la campaña de Peña Nieto, según narra De Meneses Weyll en videos que reveló Quinto Elemento Lab.

Un “reconocimiento” al apoyo que Lozoya Austin les había brindado durante cuatro años y que serviría como palanca para colarse a uno de los proyectos insignia de Peña Nieto: la construcción de una refinería en Tula, Hidalgo.

Al final, según la página de la compañía petrolera del Estado, son cuatro los contratos ligados a Odebrecht, tres de ellos entregados por medio de una adjudicación directa a la Constructora Norberto Odebrecht, S.A. para desarrollar obras.

El primero, de febrero de 2014, en Tula, Hidalgo. Odebrecht obtuvo mil 436 millones de pesos para el “Acondicionamiento del Sitio, movimiento de tierras y conformación de plataformas para el proyecto de Aprovechamiento de Residuales en la Refinería Miguel Hidalgo”.

El segundo, de noviembre de 2014, por 84 millones 701 mil dólares, para el Desarrollo de la Fase I del Proyecto de conversión de residuales de la Refinería de Salamanca, que obtuvo junto con ICA y Fluor Enterprises.

El tercero, de noviembre de 2015, por mil 811 millones de pesos para la construcción de accesos y obras externas para el proyecto de aprovechamiento de residuales para la Refinería Miguel Hidalgo.

A decir del ex directivo brasileño, las negociaciones de los “reconocimientos” –entrega de dinero– a Lozoya no se daban dentro de Pemex. En el viejo rascacielos de Marina Nacional, según dijo el mismo Meneses Weyll, se dieron sólo las reuniones para tratar la presentación de la empresa, su cualificación y plantear los objetivos para poder obtener contratos con Pemex.

“Las negociaciones más específicas, para tratar nuestro ofrecimiento, eran afuera, en restaurantes y unas dos o tres veces en mi casa en Polanco o en reuniones en la casa de él en Santa Fe. Éramos él y yo. Nadie más”.

LOS AMIGOS DE LOZOYA

Las reuniones de De Meneses Weyll con funcionarios de Pemex, visibles en el documento en poder de EMEEQUIS, son un fragmento del trabajo conjunto que realizaron Odebrecht y funcionarios de la empresa petrolera nacional para afinar los detalles de las postulaciones de Odebrecht para obtener, aparentemente, de forma transparente y justa contratos de obra pública.

Como narró el exdirectivo de la empresa brasileña a las autoridades de su país, las visitas al viejo rascacielos de Marina Nacional servían para ajustar la documentación que su empresa debía presentar ante el Consejo de Pemex que, dicho por él mismo, tomaban muy en cuenta el consejo de Lozoya Austin al momento de otorgar una adjudicación directa.

“Él (Emilio Lozoya) fue muy claro al indicarme que teníamos que cumplir con los requisitos técnicos, administrativos y comerciales para que pudiéramos posicionarnos, y que una vez que pasaramos ese requisito en la etapa de previa consulta, él buscaría operar y respaldar nuestra posición con el Consejo de Administración”.

Tanto él, como Lozoya y su círculo cercano, ignoraron la cláusula estipulada en los contratos de obra pública que recibió Odebrecht en la que se pedía asegurar que “durante el procedimiento de contratación no recibió dinero o cualquier otra dádiva; no ejecutó actos u omisiones que tuvieran por objeto o efecto evadir los requisitos o reglas establecidos o haya simulado el cumplimiento de éstos; ni fue obligado a dar, suscribir, otorgar, destruir, entregar un documento o algún bien”.