Periodismo libre y comprometido

Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca
Eduardo Ibarra

De vacunas monopolizadas y politiquería

Utopía

Hoy fue día de vacunación, como sucede desde el 25 de diciembre de 2020, excepto las siguientes tres semanas por falta de los antígenos que todavía los monopolizan en primer lugar Estados Unidos y los países industrializados de Occidente. De persistir esta conducta típicamente capitalista e imperial, concluirá la vacunación de los habitantes del planeta a fines de 2024, de acuerdo con la dirigencia de la Organización Mundial de la Salud. Miserable espectáculo nada civilizatorio.

México se encuentra entre las 13 naciones con el mayor número de vacunados en términos absolutos, es decir, sin correlacionarlo con los 126 millones de habitantes en el país –aparte los 34 millones que viven y trabajan en Estados Unidos– y es la economía número 13 o 16 (depende de la fuente informativa) en el mundo por el tamaño del producto interno bruto.

A simple vista no está nada mal. Y el ritmo de vacunación diaria superó el martes pasado los 553 mil 926 dosis aplicadas en una jornada y hoy se acerca a los 14 millones de inyectados. Por supuesto que siempre se puede hacer más y mejor porque toda obra humana es perfectible, más allá de la grilla y de las vulgaridades de la propaganda de casi todos los partidos y partiditos, grupos que difícilmente refrendarán el registro el 6 de junio porque abusan de la suposición de que “el pueblo es tonto”.

Como uno más de aquella millonada, dejo constancia de mucha gratitud y respeto por la calidad y calidez del servicio público tanto en la aplicación de la primera dosis de Pfizer, el 13 de marzo en la Universidad Autónoma  Metropolitana (Azcapotzalco), y justamente hoy a cargo de la médica Karen Conde, del Instituto Politécnico Nacional, en la Arena Ciudad de México, siempre con el solidario acompañamiento no solicitado y por ello más agradecible del doctor Alexis.

Pronóstico electoral que muy poco tiene que ver con los deseos políticos del escribidor, pues si el mapa poselectoral se diversifica, podría fortalecerse el régimen de partidos. Pero qué puede esperarse del Partido Acción Nacional que jura “Vamos por la cobertura universal de Salud”, cuando Felipe Calderón, su exlíder de partido y como presidente (a la mala) de México juró en 2006: ¡Ya logramos la cobertura universal en salud! A quién hacerle caso.

 Allí está, también, Alejandro Moreno Cárdenas que se apropió de todos y cada uno de los anuncios televisivos y radiofónicos del Revolucionario Institucional para pedir dar “un paso adelante” o “un paso atrás” a quien conozca a alguien que murió por SARS-Cov-2 que genera la enfermedad covid-19, cuando varios de los gobernadores priistas hacen de la vacunación jornadas en las que se obliga a los adultos mayores a madrugar y hacer filas de muchas horas.

Tal y como sucede en Texas y otros estados de la Unión Americana, pero nuestros colonizados analistas no se dan por enterados y sólo repararan en el muy exitoso ritmo de la vacunación, mas con el mayor número de muertos e infectados en términos relativos y absolutos. Y sobre todo con una franja enorme que no está dispuesta a vacunarse por motivos políticos, religiosos y esotéricos.

Con independencia de los errores cometidos por las autoridades sanitarias y políticas de México, después del primer domingo de junio los ganadores y los perdedores tendrán tiempo suficiente para valorar que cometieron un serio error al partidizar, lo que no es lo mismo que politizar, como suele enunciarse, la pandemia para propósitos no sanitarios, como por fortuna fallidamente lo hicieron los gobernadores de la Alianza Federalista, una coalición de la que al parecer pocos comentaristas quieren acordarse, después del muy escandaloso ruido mediático realizado y las muy pocas nueces políticas cosechadas.


Eduardo Ibarra Aguirre

Autor de Utopía. Coordinador del Grupo María Cristina. Perseguido por la Sedena (1993-2002) por difundir la propuesta del ombudsman militar. Demandante laboral del CEN del PRI (1992-93). Editor de Forum en Línea desde diciembre de 1993. Redactor de cinco libros y coautor de ocho. Corresponsal en Moscú (1977-79) y becario en Berlín (1967-68).

Colaborador desde el 12 de abril de 2021.