Seguridad pública y campañas electorales


Utopía

Que en temporadas electorales como la que transcurre y hasta padeceremos de aquí al 6 de junio próximo, las estadísticas se manejen al gusto e interés del partido que las difunde sin reparar en la confusión y el daño que causan, podría parecer completamente normal aunque no del todo aceptable. Existen incluso intelectuales orgánicos de la ahora Televisa-Univisión que presumen: “Me encanta que los candidatos se den con todo”, formados como están académica y cívicamente en la democracia de las campañas estadunidenses como espectáculo.

Sin embargo, no parece mucho pedir a los actores políticos, sus partidos y padrinos empresariales –coordinados por el evasor fiscal Claudio X González–, que grandes zonas temáticas como la pandemia, específicamente la tarea de la vacunación que se acerca a los 16 millones de beneficiarios, y también la seguridad pública quedaran fuera de la contienda que libran por conquistar la mayoría en la Cámara de Diputados, lo que además no tiene ningún futuro cierto si nos atenemos a la encuesta más reciente de su diario predilecto, Reforma, que reconoce que el presidente Andrés Manuel López Obrador cuenta con el 63% de respaldo ciudadano –2% más que en diciembre de 2019–, y 10% más que los ciudadanos que sufragaron por él en julio de 2018.  Morena, además, lidera con el 45% la intención de voto para diputados federales.

O precisamente por eso los partidos,  incluida la antaño llamada “chiquillada” que difícilmente obtendrá el registro electoral, no reparan en límites y ofertan hasta lo que ya existe en la legislación e incluso en la realidad. Están en lo suyo y desesperados.

Pandemia y seguridad pública se encuentran entre las patas de candidatos y sus organismos afines, incluidas “ONG” que hasta el gobierno de Enrique Peña fueron más bien “OSG”, sí gubernamentales, y porque abiertamente forman filas en Sí por México.

A la estadística más reciente sobre avances en seguridad pública se suma la dada a conocer (21-IV) por el gabinete federal que coordina Rosa Icela Rodríguez, respecto del primer trimestre del año y que arrojó una baja de 39% en delitos financieros y fiscales, y de 18.7% en los patrimoniales. Lo más significativo, sin embargo, es la baja en 4.6% en homicidios dolosos respecto al mismo lapso de 2020, rubro donde hasta el 80% de los asesinados son hombres y niños sin que nadie se escandalice ni destruya negocios en el Centro Histórico de la Ciudad de México, con el rostro cubierto y agrediendo a mujeres policías, pero las teóricas y veteranas del feminismo como Marta Lamas lo justifican sonrientes en televisión.

En los primeros tres meses del año, reportaron en Palacio Nacional durante la mañanera, se logró contener la incidencia del feminicidio, que bajó 2.4% respecto a 2020. Sin embargo, “Continúa el (gran) reto en violencia familiar, trata de personas y violación. Desafío enorme porque los porcentajes son de dos dígitos y no se escuchó nada sobre las medidas y planes a emprender de inmediato para afrontarlo durante y después de la pandemia.

En el caso de los robos, disminuyeron 17.8% en comparación con el primer trimestre de 2020. La incidencia de la extorsión, bajó marginalmente 0.4%. Y en cuanto al secuestro, la incidencia se mantiene en las cifras más bajas de los últimos años, con una reducción de 36.8% en comparación con el año pasado, aunque Isabel Miranda y su plataforma y negocio Alto al Secuestro, jura y perjura que se incrementó. Y Ciro Gómez Leyva lo divulga, como siempre, sin recato.


Eduardo Ibarra Aguirre

Es autor de Utopía. Coordinador del Grupo María Cristina. Perseguido por la Sedena (1993-2002) por difundir la propuesta del ombudsman militar. Demandante laboral del CEN del PRI (1992-93). Editor de Forum en Línea desde diciembre de 1993. Redactor de cinco libros y coautor de ocho. Corresponsal en Moscú (1977-79) y becario en Berlín (1967-68).