6J: La batalla por la percepción ciudadana


Utopía

Lo que define a la jornada electoral del domingo 6 –sin precedente por el número de cargos en juego y el robusto padrón ciudadano–, es la alta afluencia de votantes como no se producía desde hace 24 años, cuando el Revolucionario Institucional perdió la mayoría en la Cámara de Diputados y la capital del país; la naturaleza pacífica de los comicios con incidentes menores a pesar de hechos de violencia durante las campañas, la formidable participación de muchos ciudadanos y representantes partidistas, la información oportuna de los resultados por las autoridades autónomas y competentes, así como el ejercicio del voto diferenciado de los electores, mismo que reconfirmó por fortuna a la alternancia como práctica democrática que llegó en 1997 para quedarse.

Apenas terminaron los ciudadanos de emitir sus votos, con frecuencia sin guardar la sana distancia, y comenzó la batalla mediática que rayó en lo tragicómico para declararse vencedores hasta tres candidatos a gobernador de un solo estado. Y fue multiplicada por los presidentes de los partidos la noche del 6 que muy entusiastas presumían triunfos que sólo existían en sus cabecitas, como se evidenció conforme fluyeron las cifras oficiales preliminares y hasta ahora, cuando los voceros se esconden de los medios porque los resultados no corresponden a lo que anunciaron Alejandro Moreno Cárdenas (PRI), Marko Cortés (PAN), el cómico retador Jesús Zambrano (PRD) y el plutócrata Claudio X. González Guajardo que los coaligó, aunque Jesús reclama el mérito para su grupo.

Sin embargo, con excepción del campechano Alito, todos tienen resultados que permiten interpretarse como triunfos del partido y Va por México. No es el caso por supuesto de los tres membretes que debutaron con más pena que gloria y se van a hacer política (PFM), negocios (RSP) y religión (PES) a otra parte.

Justo estamos en la batalla propagandística por instalar en el imaginario colectivo que Morena perdió la mayoría calificada que nunca tuvo solo sino coaligado, y que retrocedió por el número de diputados federales obtenidos, así como la pérdida de nueve de las 16 alcaldías en la Ciudad de México. Interpreta Héctor Aguilar Camín, el gurú de la coalición partidista-empresarial junto con Enrique Krauze, que los electores le dijeron a AMLO “Usted es minoría en su casa”. Tiene razón, pero oculta que sólo en Iztapalapa y Gustavo A. Madero viven más de la mitad de los habitantes y electores capitalinos.

Lo que es imposible ocultar incluso para Krauze, analista que ya usa el muy poco ético recurso de inventar declaraciones de López Obrador para rebatirlo, es que el partido del presidente ganó 11 de 15 gubernaturas en disputa y que tendrá durante los próximos meses 17 de las 32 gubernaturas de igual número de estados de México. También contará con la mayoría de los congresos estatales, incluido el de Tamaulipas, y disputa los principales centro urbanos del país con Acción Nacional. La caricatura de las capas medias apoyando en pleno a los hombres y mujeres que coordina el magnate y evasor fiscal González Guajardo, es eso, un cartón simplificador de una realidad diversa y compleja.

Tampoco es para omitirse que los dirigentes de Va por México rindieron culto a la mentira hasta terminar por creérsela. Vendieron el objetivo de quitarle la mayoría calificada a Morena y sus aliados en la Cámara de Diputados, embriagados con su campaña de propaganda negra (guerra sucia), ofertaron convertirse en mayoría en San Lázaro y fracasaron en toda la línea.

Cierto es que ahora dispondrán de más curules, pero no faltarán como es evidente los diputados dispuestos a formar parte de una mayoría calificada con Morena. Como bien dice Denise Maerker, se le dificultará un poco más al presidente, pero nada más.


Eduardo Ibarra Aguirre

Es autor de Utopía. Coordinador del Grupo María Cristina. Perseguido por la Sedena (1993-2002) por difundir la propuesta del ombudsman militar. Demandante laboral del CEN del PRI (1992-93). Editor de Forum en Línea desde diciembre de 1993. Redactor de cinco libros y coautor de ocho. Corresponsal en Moscú (1977-79) y becario en Berlín (1967-68).