Noticias de Oaxaca, México y el Mundo
Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca
domingo 28, noviembre 2021
Fundador: Abundio Núñez Sánchez
Directora: Ivett Núñez Cardoza
Fundador: Abundio Núñez Sánchez

Las incontables maravillas del Estado de México

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on email

La Suave Patria

  • Ixtapan de la Sal conserva sus entornos naturales.
  • Sus Pueblos Mágicos son localidades que siempre destacan.
  • Conservación y protección de su arquitectura e historia.
  • Admiremos sus tradiciones gastronómicas y artesanales.
  • Asimismo, sus fiestas patronales y una atmósfera auténtica.

Este tipo de destinos, además, deben estar rodeados por un entorno natural único y tener vocación turística: calidad hotelera, actividades culturales, de aventura y ecoturismo, como es el caso de los numerosos Pueblos Mágicos del Estado de México.

En Tepotzotlán, por ejemplo, se encuentran los Arcos de Sitio, también conocidos como el Acueducto de Xalpa con 43 arcos en cuatro niveles; que mide hasta 61 metros de altura y 438 metros de largo.

En el estado de México, una escapada de fin de semana debe incluir la visita a las cascadas La Concepción y Tixhiñú. La primera baña una barranca y corre sobre una calzada de columnas basálticas; durante el verano puede alcanzar los 25 metros de altura.

Hay que admirar “La última cena” del pintor Miguel Cabrera en el ex convento de San Jerónimo, construido en el siglo XVI. Recorrer la Casa Hidalgo, de arquitectura ibérica, por donde pasó Miguel Hidalgo camino hacia la Ciudad de México, donde no se pueden dejar de probar la barbacoa y los escamoles. También degustar diferentes tipos de queso, mantequillas y dulces de leche.

Ixtapan de la Sal es Pueblo Mágico desde el 2015. Su arquitectura de estilo tequitqui se caracteriza por la mezcla del arte indígena con iconografías europeas las cuales se reflejan en la Parroquia de La Asunción de María, principal monumento histórico de la ciudad. 

Para viajar a este Pueblo Mágico es obligatorio llevar traje de baño, pues tiene un amplio corredor de balnearios con aguas termales. Otro de sus lugares imperdibles son las grutas de la Estrella.

Además, se pueden conocer Las Peñas, un lugar para recorrer a caballo, deslizarse en tirolesas y descender a rappel. Vale la pena desembolsar 150 pesos en un baño de temazcal, en el hotel Belisana. 

Si se busca algo típico para comer, hay que preguntar por los chilacayotes en pipián, el mole rojo con guajolote y el menudo.

El Oro está a dos horas y media de la ciudad de México, a donde se encuentra este pueblo minero que, durante la época colonial, fue próspero en yacimientos de oro.  Está rodeado por frondosos bosques de pino y cedro, las Presas Brockman y Victoria, además alberga un santuario de la mariposa monarca.

El Tiro Norte es una construcción de madera que funcionó para sostener las poleas que subían y bajaban vagones cargados de mineral, fue remodelado, lo que permite subir al último nivel y disfrutar de una buena vista del pueblo.

Después, hay una parada en el Museo de Minería para conocer la pieza de oro más pura de todo el mundo, según cuentan, y por otro lado está el Teatro Juárez; el único recinto de estilo isabelino en México.

Hay que darse una vuelta por el Centro Artesanal, en donde además de textiles, hay cestos tejidos con ocoxal (hojas de pino secas). Y para el paladar, está El Vagón Express Minero, un antiguo furgón de tren convertido en restaurante.

En El Oro, Pueblo Mágico, se visita el santuario de las mariposas monarca de La Mesa y Palo Amarillo, donde también está la Cascada del Mogote, y se debe deleitar el paladar con un típico licor digestivo preparado con anís y una variedad de hierbas. Según los lugareños la bebida te “cura el espanto”.



Luis Alberto Adrián García Aguirre

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en donde estudió dos licenciaturas: Periodismo y Comunicación Colectiva (1968-72) y Relaciones Internacionales (1973-77). Desde que ingresó a la universidad comenzó a trabajar como reportero en la revista “Siempre!” y debutó como corresponsal de medios internacionales en 1979. Durante su carrera periodística, ha sido coordinador, editor, delegado, productor y director. De 1995 a 2002, colaboró con Reporteros Sin Fronteras (RSF) de París y el Comité de Protección a Periodistas (CPJ) de Nueva York, como su delegado representante en México, apoyando también a la Fraternidad de Reporteros de México, a la Fundación Manuel Buendía y otras entidades gremiales nacionales. En los años 2000 y 2015, obtuvo el Premio Nacional de Periodismo.

Colaborador desde el 5 de febrero de 2020.



Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on email