Periodismo libre y comprometido

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Teresa Gil

Periodistas ofendidos ¿Y la organización colegas?

Libros de ayer y hoy

Fue interesante que en el día del periodista que pocas veces se ha festejado en el país el 8 de septiembre, se recordara a aquel gran mártir del periodismo Julius Fucik.

Me gustó que se hiciera en el Club Primera Plana durante el reconocimiento por su trayectoria a más de 190 periodistas, con varias menciones, porque es un personaje de gran aliento para la izquierda, rescatado con toda su grandeza por la Organización Internacional de Periodistas, la OIP.

Sin embargo me llamó la atención y ya en el ámbito de la vida cotidiana, que si la información tiene tantas variantes y el medio periodístico tiene tantos temas que abordar, ¿Por que las fechas conmemorativas se vuelven una retahila de quejas y un  incesante restriegue de la libertad de expresión? Otros problemas de gravedad que tiene ese sector y que son determinantes para el ejercicio de la profesión, no se tocan. Me refiero a la seguridad ante asuntos peligrosos, con empresas omisas para responsabilizarse, los bajos salarios, la otra seguridad, la social, la siempre olvidada cláusula de conciencia, etcétera.

Y lo más grave: el poco interés por la organización, que vendría a ser el recurso que solucione los problemas antes enunciados. Dicha actitud es un reflejo de lo que pasa a diario en los medios en general, en la que se prioriza el chisme, y lo estridente frente a los verdaderos problemas nacionales.

Y cuando se tratan hay poca profundización de su verdadero origen, el caso del narco o de los migrantes, por ejemplo, y cuando se hace es con el fin  de encontrar culpables. Con excepciones,  no suele haber al respecto en el medio mexicano, un sustratum de altura.

Apoderados como recalque cotidiano de la libertad de expresión, la violan en forma permanente y se olvidan, además, que dicha libertad también es de toda la ciudadanía, que por lo tanto, es un tercero.

Día del periodista, en fechas que no hacen mella

De la fecha empresarial del 7 de junio que creó el ahora muy mencionado presidente Miguel Alemán, por su nieto del mismo nombre, y que los periodistas asumieron como propia, se pasó a nuevas fechas.

Fue un largo proceso para que muchos se convencieran de que lo que se festejaba el 7 de junio no era sino la prevalencia de los dueños de los medios en complicidad con el poder, frente a un ejército de trabajadores de esos medios, que vivía mal, se exponía  al peligro y carecía de la seguridad más elemental de parte de esas empresas.

Ahora, algunos cuantos en esas empresas gozan de buenos salarios, pero la gran mayoría del sector, más de 40 mil, sigue en la mismas. La fecha del 8 de septiembre se la atribuyen los argentinos por un acto realizado en Córdoba en 1938, pero dicha fecha se fijó en conmemoración del asesinato de Julius Fucik y éste ocurrió en 8 de septiembre de  1943.

Fue en 1958 cuando la Organización Internacional de Periodistas checoslovaca, OIP, fijó en la nueva Checoslovaquia, el Día Internacional del Periodista en homenaje al comunicador caído y en México se ha empezado a aplicar desde hace pocos años.

Algunos sectores del medio crearon sus propias fechas y uno de ellos es el del Estado de México, que la fijaron el 11 de abril fecha en la que se imprimió por primera vez el diario El Ilustrador Nacional, en el pueblo de Sultepec en 1812. Esa fecha histórica fue reconocida en actos en la antigua Unión de Periodistas Democráticos, en nuestro país, organismo adscrito a la Felap y a la OIP y recuerdo que hicieron sus dirigentes las impresiones del famoso periódico y dieron a conocer sus propuestas vanguardistas de la época.

Pese a esa definición y sus fechas de celebraciones, la situación del medio sigue siendo rala por la falta de organismos fuertes y más cuando los sectores adoptan en este momento una posición de víctimas en lugar de dilucidar cual es el papel que pueden jugar en un gobierno que ofrece cambios.

Las posiciones críticas fincadas en una libertad de expresión utilitaria son beligerantes y acusatorias, pero no hay una autocrítica que visualice hacia su interior, la culpabilidad individualista que arrastran. Cuando  no ligada a un poder, un sistema,  que en su momento a muchos de ellos los compró.

Fucik al pie de la horca: ¡mueran el fascismo! Y la esclavitud capitalista!!

Ejecutado por sus convicciones comunistas. el checoslovaco Julius Fucik tuvo tiempo en su prisión, de escribir su famoso libro Reportaje al pie de la horca (Ediciones de Cultura Popular 1985).

Su asesinato perpetrado por el nazismo en el presidio Plotzensee de Berlín, el 8 de septiembre de 1943 y su libro, se convirtieron en frente de lucha contra el nazismo que pasaba  criminalmente sobre la vida y que llegó a acumular en la guerra hitleriana alrededor de 40 millones de muertos.

Su libro es la descripción clara de lo que es el fascismo. lo que advierte sobre un posible resurgir si el mundo y la ciudadanía lo permiten. Fucik fue un periodista que desde su adolescencia tenía su diario mural en  Smichov, el barrio obrero donde había nacido el 23 de febrero de 1903.

Estudió filosofía y letras y se convirtió  en un periodista completo, de medios comunistas, desde los 18 años cuando se inscribió en el Partido Comunista clandestino, en la antigua Checoslovaquia. Su lucha fue por la defensa de la vida sobre todo del proletariado y su cercanía con el comunismo ruso le abrieron puertas en  la cultura para promover el sistema de izquierda, cuya afiliación lo llevó a la muerte.

El reportaje que lo convirtió en símbolo de lucha para los periodistas democráticos, en el que dio a conocer los  tratos y las torturas a los presos mientras recibía tremendas golpizas, fue sacado hoja por hoja del penal por aliados cercanos. Ese gran  clásico se puede encontrar en  varias librerías del país, fresco en su vigencia.


Teresa de Jesús Gil Gálvez

En la UNAM hice estudios de maestría en Ciencias Penales. En medios sonorenses  trabajé desde la adolescencia y en julio de 1972  salí en un tren hacia  la gran capital, donde he trabajado en importantes medios, con breves retiros al mundo, entre ellos una corresponsalía en España. He publicado nueve libros. Me han dado premios pero no suelo promoverlos. Prefiero que digan: ¡Qué buen  libro publicó Teresa Gil! ¡Qué buena columna escribió hoy la Teregil!

Colaboradora desde el 22 de diciembre de 2014.

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