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martes 27, septiembre 2022
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Teresa Gil

Prohibido exigir recibos. Soriana secuestra a clientes que se niegan

Libros de ayer y hoy

Sin pruebas y fungiendo ilegalmente como ministerios públicos, las tiendas Soriana han estado deteniendo a ciudadanos, algunos de la tercera edad, cuando éstos se niegan a exhibir el recibo de compra. La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) lanzó en  mayo pasado una resolución prohibiendo esa medida.

Eso me sucedió a mí el 2 de octubre,  en una persecución casi criminal, cierre de puertas, grupos de guardias al acecho, golpeteos físicos de parte de uno de ellos a mi tercera edad y la llamada de una unidad de la policía de la Alcaldía  Benito Juárez.

Su gerente, ignorante de las leyes, soberbio, avaló esa pesadilla de cierre de puertas, de agresiones, a los que son sometidos muchos que por necesidad acuden a esas tiendas. En esa  pesadilla de más de una hora de guardias y empleados serviles, ante clientes impactados que creían  que yo era un especie de ladrona clásica, ya de cierta edad, yo solo pensé en lo absurdo de una situación sin pies ni cabeza.

Había acudido rápidamente para regresar a escribir mi crónica, a comprar unas tres prenditas en oferta. Los cinco agentes que llegaron llamados irresponsablemente por la gente de la tienda, cuando se supone que ellos tienen  mejores cosas que hacer, fueron coherentes, el jefe de ellos al ver recalcada mi negativa de no exhibir el recibo, me despidió amablemente pero antes llamó al guardia que me había zarandeado, para que me pidiera disculpas. 

El pasado 2 de mayo se publicó la resolución de la PROFECO, dirigida a la  Asociación Nacional de Tiendas Departamentales (ANTAD) para prohibirles exigir recibos a los clientes a la salida de esos establecimientos. Ha habido innumerables quejas de clientes que denuncian la forma como los guardias de esa tiendas les exigen que enseñen el recibo y les prohíben incluso la salida. 

El diario La Jornada publicó hace poco en su Correo Ilustrado la carta de un  ciudadano Ricardo García que  decía que al negarse a la exhibición del recibo fue expuesto ante la clientela como presunto ladrón  y llevado a fuerzas  a un sitio aparte. Las denuncias han sido muchas contra las tiendas Soriana y Walmart.

El consumidor atrapado, tiendas ilegales controlan el mercado

En las zonas en la que abundan  esas tiendas sobre todo Soriana, el consumidor no tiene para donde hacerse, por la cercanía y la necesidad. Son muchas las irregularidades en precios y en actitudes. Las tienditas ya escasean en barrios y colonias, abundantes además, en OXXOs.

En su resolución de mayo pasado, la PROFECO menciona el artículo  10 de la Ley Federal de Protección al Consumidor (Sista 2012) que prohíbe a las mencionadas tiendas departamentales, realizar actos que atenten  contra la libertad, la seguridad, la  integridad personal, bajo pretexto de registro.

Las leyes que protegen a la tercera edad, son más estrictas y tienen más alta penalidad, si se agrede de cualquier manera a un adulto mayor. Estos tienen la opción de la denuncia y la demanda de exigencia de reparación  del daño por la vía civil.

Esa resolución y las leyes mencionadas fueron violadas de la manera más violenta por la tienda Soriana, sus guardias y empleados, situada en San Antonio y Miguel Ángel, de la alcaldía Benito Juárez.

Una reiteración igual de grave es la insistencia de convertirse en cárceles privadas, fungiendo como ministerios públicos y, teniendo en ocasiones, centros de reclusión. Para efectos del cierre de puertas y el impedimento  de que  el cliente pueda salir libremente, cosa que ocurrió conmigo, la acción de esas tiendas y sus empleados es de un auténtico secuestro. Las autoridades tienen la palabra.

Teresa de Jesús Gil Gálvez

En la UNAM hice estudios de maestría en Ciencias Penales. En medios sonorenses  trabajé desde la adolescencia y en julio de 1972  salí en un tren hacia  la gran capital, donde he trabajado en importantes medios, con breves retiros al mundo, entre ellos una corresponsalía en España. He publicado nueve libros. Me han dado premios pero no suelo promoverlos. Prefiero que digan: ¡Qué buen  libro publicó Teresa Gil! ¡Qué buena columna escribió hoy la Teregil!

Colaboradora desde el 22 de diciembre de 2014.