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Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca
martes 18, enero 2022
Fundador: Abundio Núñez Sánchez
Directora: Ivett Núñez Cardoza
Teresa Gil

Muerte. ¿Solamente una vez se entrega el alma?

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Libros de ayer y hoy

Desde luego que el compositor mexicano Agustín Lara que cumplirá 51 años de haber partido el próximo 5 de noviembre, no escribió su canción “Solamente una vez amé en la vida”, en relación a la muerte física, sino a la cesión de la vida a un  dios.

La canción se utiliza como canto en bodas y eventos de parejas, como una  canción romántica pero en sus orígenes, Lara la escribió por la despedida del medio mundanal del famoso cantante de los años cuarenta José Mójica.

En un viaje que el músico poeta  hizo a Argentina en 1941, compuso esa canción  que fue entonada por primera vez por Ana  María González, cantante mexicana de la época, en 1942, en la radio Belgrano de aquel país.

José Mójica se despidió del espectáculo para convertirse en franciscano y el tema de la canción se usó en una película de Walt Disney donde fue cantada. También se hizo una película con su vida, en la que fue representado por un actor que se le parecía mucho, Pedro Geraldo.

La canción  ha sido interpretada centenares de veces por grandes cantantes, tenores entre ellos José Carreras, Andrea Bocelli y cantantes populares, Elvis Presley, Bing Crosby y el gran cubano Benny Moré entre muchos.

Se repite a menudo la unicidad de un sentimiento que a lo mejor en la práctica no es real  sobre todo en la diversidad del mundo del espectáculo. Pero en esencia, la canción de refiere a la muerte de una vida, para entrar a otra.

Se muere de muchas maneras dentro de la vida

La muerte no es solo física, se va muriendo de muchas maneras dentro de la vida, en  la vejez al dejar la juventud, en los deseos, en los amores, con la tristeza de haber perdido a alguien, en el alejamiento y la pérdida de interés.

Los muertos en vida son más de los que uno cree y ve. La pandemia los convirtió en muertos a muchos de ellos y la muerte que se carga, se exhibe en el número de fallecidos que ha dejado el virus, 288 mil 265 al finalizar octubre, al cercenar proyectos y cercanías.

Por eso la gente que ha hecho de la festividad de muertos una protesta multicolor, demuestra esa cercanía con la muerte al abrazar recuerdos y clamar por los que se fueron en disfraces de alegres calacas que solo repuntan la tristeza que se lleva dentro. Que la celebración haya sido aprovechada por la comercialización y las baratijas hayan rebosado el festejo, es parte también de un sistema económico que aprovecha la muerte en todas sus expresiones para sacar provecho.

La muerte aparece  también en forma reiterada en la poesía

He mencionado en varias ocasiones “La Muerte en la poesía Mexicana” con selección de  Merlin H. Forster (Editorial Diógenes S.A., 1970), pero en esta ocasión echaré mano de uno de esos libros de selección general de poesía de una época que asume varios temas, entre ellos el de la muerte, expresada por varios poetas.

De la antología Poemas de amor de  Editores Mexicanos Unidos (Reimpresión 2012) leemos un planteamiento inédito en Oscar Wilde en torno a la muerte, en un verso de su poema:

Requiescat:

Maderas de ataúd, pesadas losas

yacen sobre su pecho;

a solas yo me entrego  a la amargura

pero ella descansa.

Guardad silencio y paz que ya no oye

ni lira ni soneto.

Toda mi vida yace aquí enterrada.

Con más tierra cubridla.

Y otro gran poeta Edgar Allan  Poe, nos lleva a uno de sus versos sobre Annabel Lee y a la tristeza de la pérdida:

Annabel Lee

Pero nuestro amor era mucho más fuerte

que el de aquellos mayores a nosotros,

que el de muchos más sabios que nosotros.

y ni siquiera los ángeles sobre el cielo,

ni los demonios en el fondo del  mar,

podrán separar mi alma del alma

de la hermosa Annabel Lee

En el sepulcro junto al mar

En su tumba junto al arrullo del mar


Teresa de Jesús Gil Gálvez

No he sido poeta en mi tierra, ni escritora, ni periodista, ni abogada. Son, al fin y al cabo, como decía Monsiváis, atributos que los demás deben reconocer. Prefiero ser agnóstica,  crítica, antiesquemática y comunista. La vida me lo reconoce. Nací en La Colorada y estudié en la Universidad de Sonora, que me dio mención honorífica por mi tesis “La libertad de prensa en México”. En la UNAM hice estudios de maestría en Ciencias Penales. En medios sonorenses  trabajé desde la adolescencia y en julio de 1972  salí en un tren hacia  la gran capital, donde he trabajado en importantes medios, con breves retiros al mundo, entre ellos una corresponsalía en España. He publicado nueve libros. Me han dado premios pero no suelo promoverlos. Prefiero que digan: ¡Qué buen  libro publicó Teresa Gil! ¡Qué buena columna escribió hoy la Teregil!

Colaboradora desde el 22 de diciembre de 2014.

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