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Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca
viernes 21, enero 2022
Fundador: Abundio Núñez Sánchez
Directora: Ivett Núñez Cardoza
Luis Alberto Portada

El Istmo de Tehuantepec ya produce mezcal

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La Suave Patria

  • La persistente empresa de J. Trinidad Gaytán
  • Pese a su clima, se puede cultivar maguey espadín.
  • Con él se elabora la histórica y tradicional bebida.
  • No todos están dispuestos a crear su propia marca.

Detrás de la presa Presidente Benito Juárez, en Santa María Jalapa del Marqués, en un camino de terracería que conduce al pueblo serrano de Santiago Lachiguiri, quedan vestigios de un antiguo palenque que persiste y resiste a pesar de haber sido cubierto por el agua hace más de un siglo.

El palenque es uno de los pocos indicios de que en la región del Istmo de Tehuantepec se cultivaba maguey y se producía mezcal que se consumía en rituales funerarios, en los altares de las festividades del Xandú -Todos Santos- y en ceremonias de sanación con los curanderos.

Además, aún se escuchan historias sobre Carlos Condoy y los hermanos Maldonado, productores de la bebida en Jalapa del Marqués hasta la década de 1960, relatos que también dan fe de los zapotecas del Istmo que creaban su propia bebida, sin depender de la producción de los Valles Centrales del estado.

Debido al clima extremadamente caluroso, no es común el cultivo del maguey en la región, pero se tiene presencia de dos variedades silvestres conocidas como chato o tobala istmeño.

El otro es el mexicanito del Istmo, un agave endémico de la zona de Ixtepec, de Santiago Lachiguiri, Jalapa e Ixcuintepec.

Pese al clima, hay tierras de Guiechiquero que son propicias para el cultivo del maguey espadín, en una zona que quedó perfectamente conectada con la nueva carretera Mitla-Tehuantepec, por lo que se convirtió en un punto estratégico.

Con los cuidados adecuados, se puede lograr que en la zona crezca maguey para la tradicional bebida en cinco años, a comparación de los Valles Centrales, donde tarda hasta tres más.

Tan es adecuada para el cultivo que, según informes, representantes de empresas extranjer4as se han acercado a los posesionarios de tierras para negociar el apartado de sus predios para la siembra del maguey en un futuro, debido a la gran demanda de la bebida.

En la zona se cultivan alrededor de 110 hectáreas de maguey, pero 90 son de una empresa trasnacional que labora para la casa productora Del Maguey, y sólo unas veinte hectáreas son trabajadas por lugareños, entre ellos, con dos y media hectáreas, está José Trinidad Gaytán, un empeñoso ingeniero agroindustrial con un doctorado en economía agrícola.

Este mezcalero solitario se lanzó a la siembra del maguey espadín, creó su empresa, produjo su propia marca y compete en el mercado internacional, pese a que se considera que el maguey para un buen mezcal nace sólo en tierras ubicadas a 600 metros sobre el nivel del mar, y su predio, La Tejabana, está sólo a 160 metros.

Para él, con los adecuados cuidados se puede lograr que en la zona crezca un maguey en cinco años, tiempo mucho menor que en el que se desarrolla la planta en los Valles Centrales, donde tarda entre seis y siete años para alcanzar el punto de maduración.

En su predio, José Trinidad tiene alrededor de cinco mil matas de maguey de dos a tres años de edad, aunque no sólo apuesta al monocultivo, sino a un modelo que se conoce como asociación de cultivo: entre los surcos de maguey, este año sembró ajonjolí y una variedad de frijol.


Luis Alberto Adrián García Aguirre

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en donde estudió dos licenciaturas: Periodismo y Comunicación Colectiva (1968-72) y Relaciones Internacionales (1973-77). Desde que ingresó a la universidad comenzó a trabajar como reportero en la revista “Siempre!” y debutó como corresponsal de medios internacionales en 1979. Durante su carrera periodística, ha sido coordinador, editor, delegado, productor y director. De 1995 a 2002, colaboró con Reporteros Sin Fronteras (RSF) de París y el Comité de Protección a Periodistas (CPJ) de Nueva York, como su delegado representante en México, apoyando también a la Fraternidad de Reporteros de México, a la Fundación Manuel Buendía y otras entidades gremiales nacionales. En los años 2000 y 2015, obtuvo el Premio Nacional de Periodismo.

Colaborador desde el 5 de febrero de 2020.

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