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Tere Gil Portada

No somos todos, frente al totalitarismo opositor

Libros de ayer y hoy

El uso de la frase “Todos somos” lanzada al aire para apoyar a un columnista, totaliza y agrede, en su inclusión, con fines premeditados.

Usar la palabra “todos” para englobar a los periodistas de este país es no solo insultante, sino un desconocimiento de la diferencia de criterios de un sector.

La palabra la han hecho recorrer de todas maneras como un apabullante vendaval que lapide cualquier discrepancia. Es un avasallamiento inmoral de quienes se toman el derecho a involucrar a los demás en sus puntos de vista.

Ni siquiera en la estructura humana que compartimos, se utilizan las mismas expresiones, hasta la forma de respirar tiene maneras diferentes. Pero indudablemente el uso de la palabra todos, no esboza ignorancia, el desconocimiento solo es figurado. Es un propósito definido para presentar un contexto pleno, sin salida, que rebote en el blanco que quieren involucrar. 

Los fines ocultos del lenguaje han sido estudiados desde tiempos inmemoriales por miles de autores y en momentos climáticos de la humanidad se ha puesto énfasis en el uso de ciertas frases y palabras para definir lo que hay verdaderamente atrás.

Un término, el eufemismo, se lanza a la deriva para ocultar los fines y los propósitos, aunque parezca que solo se trata de una ligera expresión. Ya decía Hannah Arendt, la filósofa, que usar la frase “solución final” como eufemismo, ocultaba la frase “muerte aplicada”, en el caso de los nazis.

El uso del totalitarismo, común en medios, se disparó con la pandemia

Yo recuerdo la insistencia de programas tempraneros de Televisa en los que hablaban sin resquicio de “todas o todos los mexicanos” para generalizar algo. Otras palabras similares se cuelan ahora para criticar, incluso para elogiar.

Hay términos totalitarios por si solos que solemos usar para describir algo o a alguien. Se desbancan el muchos, algunos, otros y calificativos similares para sustituirlos por la palabra todos. He leído críticas de personas que no dejan ningún ámbito de luz en su crítica. Todo es deleznable.

En el caso de periodistas la situación es grave porque hay principios que se tienen que respetar. La veracidad de una información no puede presentarse considerando que todos son esto o aquello. Los que ahora señalan que “todos somos Loret”, plagian aquella vieja frase de los esclavos romanos, que suele usarse para dar solidaridad, pero aún ahora, esa postura se circunscribe a unos cuantos, los que están involucrados en el tema. Estos gritan, puntualizan y escriben desaforados, incluyendo al mundo, en su frase lapidaria: Todos somos.

En frases congruentes, periodistas de 14 estados señalaron en su protesta por los problemas y agresiones que sufren sus colegas, que “no estamos con Loret”. En Guerrero lo gritaron a voz en cuello y en otros lugares censuraron el hecho de que se les confunda con ese tipo de personas privilegiadas que están usando la crisis real del periodismo para sacar partido.

El lenguaje, para encubrir verdaderas intenciones en el nazismo

En su libro La condición humana (Editorial Planeta 2021), Hannah Arendt aborda, como en otras de sus obras, el tema del lenguaje y la forma como el nazismo lo utilizó a partir de frases burocráticas, para decir en otras palabras lo que ocultaba esa realidad.

En sus escritos se refiere a Adolf Eichmann y a la forma como este mando nazi que se refugió en Argentina y fue ejecutado después de la sentencia de los tribunales sobre el holocausto, supo utilizar el lenguaje como una fórmula de ocultamiento y de qué manera incluso al final de sus días, antes de ser ahorcado usaba el lenguaje como un contrasentido para dar ideas que no eran las reales. A partir de ese lenguaje decía la filósofa, “se oculta lo aberrante de los actos”

El origen del totalitarismo, y la defensa de palestina, de Arendt

Hannah Arendt alemana de origen judío padeció las agresiones del nazismo.  Fue expulsada y cercenada de su nacionalidad en 1937. Migrante en Estados Unidos, fue hasta 1951 que recibió la nacionalidad de ese país, donde vivió hasta su muerte en 1975.

Era experta en los grandes filósofos de la antigüedad, pero no desdeñó a Heidegger y a Kant y en su momento a Maquiavelo y Montesquieu. La lucha de la gran filósofa autora de muchos libros, incluyendo entre estos El origen del Totalitarismo, fue en defensa del pueblo judío, pero ello no evitó que defendiera el derecho a la paz de su pueblo vecino Palestina y de hecho alertó sobre lo que podría pasar si Israel como está sucediendo atacara con fines de destrucción a Palestina. Eso le ocasionó críticas de los propios israelíes.

En su libro La Condición humana, se refiere a Adolf Eichmann el alemán autrohúngaro que fue ejecutado en 1962, por crímenes contra la humanidad. Hannah lo considera un arquetipo del nazismo sobre todo por su comportamiento burocrático y su lenguaje en los que escondía los atroces resultados de lo que fue esa etapa de la humanidad. Arendt está considerada una de las pocas y grandes filósofas, dentro de la historia de esa corriente.

Teresa de Jesús Gil Gálvez

En la UNAM hice estudios de maestría en Ciencias Penales. En medios sonorenses  trabajé desde la adolescencia y en julio de 1972  salí en un tren hacia  la gran capital, donde he trabajado en importantes medios, con breves retiros al mundo, entre ellos una corresponsalía en España. He publicado nueve libros. Me han dado premios pero no suelo promoverlos. Prefiero que digan: ¡Qué buen  libro publicó Teresa Gil! ¡Qué buena columna escribió hoy la Teregil!

Colaboradora desde el 22 de diciembre de 2014.

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