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O A X A C A Clima de Hoy
Eduardo Ibarra 2022-02

Guerra, medios de comunicación y censura

Utopía

Los mismos Estados y gobiernos que integran la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte empeñados en apoyar en casi todos los planos a Ucrania frente a la invasión de Rusia (“Operación especial”), liderados obviamente por la Casa Blanca y el Pentágono para defender las libertades por lo menos discursivamente y que éstas florezcan, son los que imponen restricciones draconianas a los medios moscovitas de comunicación en las redes sociales, como parte de un peligroso clima de intolerancia a todo lo que tenga el sello ruso incluso en la cultura y la educación. En Italia, por ejemplo, dos trabajadores bielorrusos del transporte fueron asesinados por choferes italianos.

Bloquear el trabajo de los medios rusos con vínculos o auspicios gubernamentales, como la agencia Sputnik y RT entre otras, bajo el argumento de que realizan propaganda a favor de su país en el conflicto con Ucrania, sólo reconfirma que la primera gran víctima en la guerra es precisamente la verdad, porque nunca como ahora la confrontación bélica puede dirimirse también en los medios masivos de comunicación.

La censura en las redes sociales que empezó a desplegarse, promovida por las potencias occidentales y sus aliados en la UE y la OTAN, bajo la infaltable conducción de Estados Unidos, pretende justificarla Meta –que concentra a las redes Facebook, Instagram y WhatsApp– y Alphabet –propietaria de las plataformas Google y YouTube– con las peticiones recibidas en sus corporativos de parte de “varios gobiernos y de la Unión Europea para que tomemos nuevas medidas en relación con los medios de comunicación controlados por el Estado ruso para eliminar el acceso a los referidos en ese conglomerado de países”.

Alphabet, por su parte, decidió restringir el acceso de Sputnik y RT a sus sistemas de publicidad, con lo que impide la monetización de ambos y, además, limita en forma severa su presencia en el buscador Google y en la plataforma de correo electrónico Gmail. Por si no fuera suficiente, la red social china TikTok –país aliado estratégico de la Federación de Rusia–  se sumó a la medida y excluyó ambos medios rusos de sus contenidos disponibles en Europa.

Lo anterior establece un más que nefasto precedente en las materias de la libertad de expresión y el derecho a la información, mismas que son inseparables de las libertades que jura y perjura defender en Ucrania la Unión Europea y la cada vez más expansionista OTAN hacia Europa Oriental, la causa estructural, de fondo, de la injustificable invasión rusa de su vecino.

Resulta harto pertinente, entonces, el categórico llamado del presidente Andrés Manuel López Obrador: “Tenemos que hacer valer la libertad”, cuando explicó que en México, es distinto; la gente se manifiesta, se expresa abiertamente, y lo va a seguir haciendo, nosotros no vamos a censurar nunca a nadie. Este es un país de libertades plenas y así seguirá”. A la empresa Meta le exigió que “Twitter debe aclarar la veracidad de la supuesta instrucción de señalar o tachar las cuentas donde haya mensajes en favor de Rusia, porque eso es una especie de fichaje por la opinión de la gente”.

En efecto, además del resurgimiento ilimitado de noticias falsas (fake news) en las redes sociales y en otros medios del oligopolio trasnacional que ejerce una dictadura mediática global, la censura y la autocensura están en vías de implantarse con un altísimo costo para la verdad, construcción milenaria con una connotación revolucionaria.

Eduardo Ibarra Aguirre

Autor de Utopía. Coordinador del Grupo María Cristina. Perseguido por la Sedena (1993-2002) por difundir la propuesta del ombudsman militar. Demandante laboral del CEN del PRI (1992-93). Editor de Forum en Línea desde diciembre de 1993. Redactor de cinco libros y coautor de ocho. Corresponsal en Moscú (1977-79) y becario en Berlín (1967-68).

Colaborador desde el 12 de abril de 2021.