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Roberto Fuentes Vivar Portada Ok

Reflexiones sobre el caso Gómez Leyva

Diario Ejecutivo

Cuando me enteré el mismo jueves por la noche del atentado al colega Ciro Gómez Leyva, decidí desde ese momento no escribir sobre el tema, aunque sí manifestar públicamente mi solidaridad al periodista como compañero del oficio, a pesar de las discrepancias ideológicas que pudiéramos tener.

Lamentablemente lo ocurrido en las redes sociales durante el fin de semana prácticamente me obligó a cambiar de opinión y tratar de analizar algunos puntos de un hecho que repudió abiertamente y que, como la mayoría de los mexicanos, exijo que se aclare a la brevedad y con toda transparencia.

El tema no solo fue el principal -luego de la final del mundial de futbol- en los medios y en las redes sociales, en donde se expusieron cualquier clase de barbaridades, de acuerdo con la libertad de expresión y la polarización que vivimos en este momento.

En primer lugar fue insultante la cantidad de opiniones sin fundamento vertidas públicamente y hasta se dieron a conocer nuevos ataques a periodistas:

1.- Que el presidente Andrés Manuel López Obrador lo mandó matar para silenciarlo, pero que le falló el intento (cualquier estudiante de periodismo o de derecho sabe que cuando en México -con un alto nivel de sicarios profesionales prestos a ser contratados- se ordena una muerte es muy difícil que los asesinos no se den cuenta de que un coche es blindado y por lo tanto cometan un error de tal magnitud, pero quizá no vale la pena especular sobre ese y otros muchos detalles).

2.- Que el presidente López Obrador ordenó el atentado no para matarlo, sino para lanzar un mensaje a los periodistas opositores y que sirviera de ejemplo (en este sentido, el primer mensaje de un político que leí en la noche del jueves fue de Manuel Clouthier: “Hoy por la mañana el Presidente López desata su furia contra la organización de defensa de periodistas Artículo 19 y por la noche sufre un atentado Ciro Gomez Leyva con un claro mensaje: “bájenle de webos”! Presidente , ud es presidente de todos los mexicanos no de su facción!”, escribió en twitter).

3.- Que el intento homicidio fue perpetrado por un seguidor de la IV Transformación, luego de escuchar que días antes el presidente había mencionado que leer -o escuchar-  a Ciro Gómez Leyva (y a otros periodistas que no es momento de mencionarlos) era nocivo para la salud mental (creo que sería ocioso especular sobre esta tesis manejada por  cientos de opinadores en las redes sociales).

4.- Tras el atentado comenzaron a salir otros más (el sábado se dio a conocer que un comentarista deportivo fue atacado -y grabado con varias cámaras, como si estuvieran esperando el momento para una filmación- y asaltado con armas de fuego. Al igual que en el caso de Ciro Gómez Leyva: a unos metros de su casa y por parte de unos motociclistas).

5.- Por el lado contrario algunos han comenzado a exponer la idea de que se trató de un autoatentado (personalmente lo dudo, porque sería una burla a todos los mexicanos).

6.- Que el ataque fue orquestado por grupos radicales (dentro de los poderes fácticos que tanto he abordado en este espacio) que intentan crear en México una situación de ingobernabilidad y de malestar social en contra del gobierno actual y directamente contra el presidente López Obrador (esta idea que puede ser viable para muchos ha sido expuesta de una manera simplista y sin argumentos sólidos).

7.- Que fue ideado y ejecutado por parte de grupos internos de Morena, para hacer sentir su presencia y obtener canonjías y hasta postulaciones en elecciones futuras (creo que de ser así estos grupos se estarían traicionado a sí mismos y a la IV Transformación).

Estas son solo algunas de las opiniones que se han manifestado en las redes sociales, aunque seguramente surgirán muchas más. Lo que sí puede asegurarse es que fue un atentado planeado de manera detallada: 1.- a un personaje conocido y abiertamente opositor al gobierno actual. 2.- con un modus operandi muy similar al utilizado en varios asesinatos a periodistas (cercano a su casa, en el automóvil y desde una motocicleta). 3- y que persigue un fin específico, sea cual sea.

Creo que no es el momento de elucubrar, aunque sí de analizar. Pero desgraciadamente este fin de semana se difundieron en las redes sociales los efectos claros de la polarización que se vive en México, al grado de que no solo se criticó al gobierno por el atentado, sino hasta el papel de los medios.

Concretamente algunos reporteros y analistas que en algún momento de su carrera estuvieron en La Jornada, cual torquemadas modernos, censuraron que el diario hubiera hecho en su Rayuela la siguiente pregunta: “¿Y a quién beneficia un atentado en contra del periodista?”. Y hasta expusieron que “se avergonzaban de su abyección”.

Qué bueno que se sienten avergonzados y que lo expresen, pero la pertinencia de la pregunta es no sólo válida, sino necesaria. Personalmente la he hecho pública cada vez que asesinan a un periodista y desde hace varios sexenios. Creo que lo primero que debe hacer un reportero es preguntar por qué y para qué. Y  una de las interrogantes en muchos casos es esa: ¿quién se beneficia? En el caso de Ciro Gómez Leyva no puedo, aún, responder, aunque tengo mis sospechas, pero reitero que no es momento de especular.

La otra es ¿a quién perjudica? Y aquí sí, por lo menos por lo ocurrido en las redes sociales el fin a de semana, me atrevo a contestarla. Hay dos personajes que son directamente afectados. 1.- El Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, sobre quien han caído -en redes sociales- cientos de acusaciones directas y muchas indirectas por no poder frenar la violencia contra periodistas, ni contra la sociedad. 2.- La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheimbaun, sobre quién ahora se cierne la idea de que la violencia armada contra periodistas ya llegó a la capital del país y sobre quien recae también la responsabilidad directa de las investigaciones al respecto.

Itero que no es el momento de elucubrar, pero sí de preguntar y de analizar, sin que quienes se sienten dueños de la libertad de expresión censuren a quienes no están de acuerdo con ellos. Qué bueno que todos puedan opinar abiertamente. Eso es libertad, aunque en este caso la mayoría de las voces no se sustenten en la inteligencia, ni en la razón, sino en la polarización.

Dice el filósofo del metro: cuando el seso mengua solo sirve la lengua.

Roberto Fuentes Vivar

Columnista y periodista fundador del UnoMásUno y la Jornada. Estudió Periodismo en la reconocida escuela Carlos Septién García y cursó la Licenciatura en Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Actualmente es periodista independiente, conocido como “El Filósofo del Metro”.

Colaborador desde el 6 de marzo de 2022.

Las opiniones expresadas por los columnistas en sus artículos, son de exclusiva responsabilidad de sus autores y pueden no representar la postura o línea editorial de PressLibre.

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