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O A X A C A Clima de Hoy
Fernando García Portada 2023

Arrieros somos y en el camino andamos

Al pie de una foto

- ¡Libertad, igualdad, fraternidad! ¡Que farsa más ridícula! A la libertad la asesinan todos los que ejercen algún mando; la igualdad la destruyen con el dinero, la fraternidad muere a manos de nuestro despiadado egoísmo.
La vida inútil de Pito Pérez, José Rubén Romero

Has de saber querido lector que me encontraba hace pocos días frente a la hacienda de Yereje en el municipio de Contepec, Michoacán, a las faldas del cerro de Altamirano a punto de iniciar una aventura tan divertida como las correrías del personaje principal de la novela Astucia, el jefe de los hermanos de la hoja, o los charros contrabandistas de la Rama de Luis G. Inclán, publicada primeramente en 1865 en la que se mencionan con precisión estas añejas latitudes.

Y es que invitado por los tíos A y B me disponía a rodear la histórica serranía para viajar hacia el Estado de México a la comunidad de San José Ixtapa en busca de una parvada de guajolotes “de rueda” y con un año cumplido que serán el plato principal de las festividades del próximo 2 de febrero día de la candelaria en alguna comunidad de esta cabecera municipal, por cierto, tierra de tan afamados como casi extintos tlachiqueros.

El tlachiquero es el ángel guardián del maguey, el artesano de la gastronomía en la producción del aguamiel y el pulque, un oficio tradicional en vías de extinción en el que se depositan los saberes ancestrales del cultivo y cuidado de una planta sagrada, fundamental en la cultura de los mexicanos que al ser domesticada ha sido para nuestra gente fuente generosa de casa, vestido y sustento. En estas comunidades, el pulque de Contepec tiene una fama y prestigio inamovible pese al transcurrir del tiempo y los cambios que acarrea. Por supuesto a manera de antiguos arrieros llevábamos algunos litros del carablanca para invitar a los posibles marchantes de los pipiolos.

El camino que recorríamos estaba bordeado por extraordinarios paisajes tocados por el reverberante, insondable azul de las aguas de la presa de Tepuxtepec que se fundía al horizonte con el helado, límpido cielo de invierno, escena ya pintada al óleo en el siglo pasado por el excelso pintor costumbrista José Ma. Velasco nacido en el vecino municipio de Temascalcingo. Azorados por la belleza y en medio una charla llena de nostalgia, singulares anécdotas y arcaísmos seguíamos un camino en pésimas condiciones, más parecía la carretera de un país en guerra en la que los inclementes bombardeos han dejado continuos, enormes y peligrosos cráteres obligándonos a transitar en el auto a una velocidad muy parecida o incluso inferior a la de las recuas de mulas con las que hace muchos ayeres se comerciaba gracias a los transportistas conocidos como arrieros.

Y es que estas zonas limítrofes entre el estado de México, Michoacán, Guanajuato y Querétaro han estado lejos de la mano de dios, la autoridad y el estado de derecho desde siempre, no es extraño que el sinarquismo o fascismo a la mexicana haya tenido su cuna por estos lares donde los hacendados fueron señores feudales en una época que implantó los totalitarismos del clero y terratenientes como referentes de gobierno más allá del poder del estado, no exagero y te invito a leer Astucia, el jefe de los hermanos de la hoja, una excelente estampa histórica del México rural de mediados del siglo XIX. No olvidemos que la pandilla política del priismo más rancio conocida como grupo Atlacomulco nació también por acá, zona de pobreza eterna donde la frase del General José María Morelos: “Que se eduque al hijo del labrador y del barrendero como al del más rico hacendado” ha tenido muy poco eco.

Es obvio que la gente de a pie, el pueblo llano siempre será diferente de los pretendidos fifís, citadinos egoistas y currutacos conservadores pues la característica del labrador, campesino o trabajador agrícola es la generosidad absoluta, no hay casa, jacal o choza donde uno no sea bienvenido incluso sin previa invitación para ser agasajado con un taco y bebida para refrescarse, pese al aparente vacío, silencio y abandono de estas lejanías entrañables para quienes crecimos escuchando alrededor de un fogón crepitante de adobe a los abuelos narrar historias, leyendas, cuentos y anécdotas de charros, demonios, gavilleros, chinacos, fantasmas, ejércitos invasores, revolucionarios y guerrilleros.

El paisaje era un regalo para nuestra mirada que descansaba en la pureza y transparencia de los tonos siena tostados, difusos, apagados, nos trajo también infinidad de evocaciones dentro de la cual estaba el laboratorio de los chimoles y su experimentación gastronómica, siempre dentro de los cánones de la tradición, así nuestra plática regresó al motivo del viaje: el Pipiolo del latín pipio- o -nis que tiene el significado de pichón o polluelo, sinónimo de huilo, cócono, coni, palache, pípila, totol o guajolote del náhuatl: huexolotl, que deriva de huey, hueyi traducido como; grande, viejo, y de Xólotl traducido también como arrugado, el doble o gemelo monstruoso, el transformista. Así pues, para los antiguos mexicanos el guajolote sería la gran ave monstruosa.

“No me andes con cuni, cuni ni me andes con cuni cuando, Yo no soy tu guajolote pa´que me andes pastoreando”, diría en tono de broma mi señor padre cuando lo querían engañar o tracalear como se dice coloquialmente y ahora lo recuerdo comiendo su muslo de guajolote con un mole estilo Tultenango. Platillo famoso pues hace muchos ayeres en la estación del tren de dicho pueblo las vendedoras de mole abordaban los vagones de “El Purepecha” con una enorme cazuela de barro en la cabeza y un bidón de pulque en mano para la delicia de los viajeros de la ruta Cd de México-Uruapan Michoacán. Así el totol sigue teniendo un lugar especial en la vida cotidiana, religiosidad, festividades e imaginario de las tribus culturales antiguas que sobreviven al margen de la modernidad de un caótico mundo que se consume en el sinsentido masivo y vacuidad de la revolución telemática y digital.

Así llegamos a nuestro destino: un pequeño y encantador rancho cuyo nombre no quiero recordar, ahí nos recibió su propietaria, una mujer de gran carácter y personalidad avasallante, la tía E que en cuanto pudo interrumpió sus actividades y labores en el campo para auxiliarnos a conseguir los preciados totoles e invitarnos “un Taco” con ingredientes de primerísima calidad, de entre los que destaco el queso producido con leche de su propio ganado y que pasta en los verdores de las ciénegas nutridas por los afluentes del río Lerma. Además de su agradable charla y ricas viandas la tía E nos obsequió una gran cantidad de leche bronca recién ordeñada y los calostros o leche de vaca recién parida con la que el tío A elaboró más tarde ya en casa una exquisités conocida como chongos zamoranos mientras el tío B por su parte cocinó un espléndido flan.

Ya para retirarnos ordenamos con mucho cuidado en la cajuela del auto la media docena de pipiolos, cada uno en su respectivo costal, así como el queso y la leche. El viento frío empezaba a soplar con mucha intensidad mientras el astro rey declinaba presto en el horizonte, así emprendimos el regreso ahora por una ruta muy cercana al Cerro de Altamirano, por la comunidad del Tejocote al pie del bosque. Las aves, muy bien portadas en todo el trayecto no se movieron o dieron aletazos, ni dijeron pio. Pasamos frente a una impresionante formación rocosa en la cúspide de la montaña a la que llaman la peña de Altamirano, conmovidos por la majestuosidad de este parque nacional “protegido” recordábamos historias quizás no tan antiguas que mencionaban a la peña como el lugar en el que se resguardaron los últimos pumas de esta sierra hace ya casi un siglo.

Mi abuelo en su juventud recorría de manera cotidiana estas regiones y era común que pernoctara algunas veces al abrigo del bosque acompañado tan solo por las notas de su armónica, él nos contaba que tanto al obscurecer como muy de madrugada se podían escuchar los estremecedores rugidos de los enormes felinos llamados también leones americanos. A propósito de esto, el tío B contaba que muy recientemente se había visto por acá vagando en las rancherías un ejemplar maravilloso de jaguar, seguramente extraviado de su selvas o quizá escapado del cautiverio. Lo terriblemente cierto es que un grupo de cobardes se dieron a la tarea de perseguirlo hasta conseguir asesinarlo, estos ignorantes en lugar de usar las armas para terminar con la explotación y opresión de sus verdugos habían decidido matar un ser inocente para después presumir su fechoría en las redes sociales.

En medio de cavilaciones acerca de la estupidez y brutalidad humana detuve el auto de golpe: frente a nuestros ojos se cometía un crimen mayor, teníamos ante nosotros un aserradero en toda forma con maquinaria pesada y motosierras talando el bosque al parecer con la complicidad o ausencia de las autoridades, en este caso toca al comisariado ejidal de Santa María la Ahogada municipio de Contepec Michoacán cuidar el patrimonio colectivo, el daño cometido a la zona federal es impresionante en el punto conocido como árbol o pino de trueno. Aquí los delincuentes y asesinos del bosque trabajan con la seguridad e impunidad del silencio y miedo que han sembrado los tala bosques en las comunidades.

Tengo que mencionar que de todos los pseudo ecologistas que en la internet son legión, cuando se trata de atacar a quienes les indican las campañas desde los medios, fundamentalmente la televisión con sus comunicadores sicarios y actores de pacotilla, no he visto uno solo desgarrándose las vestiduras por la desforestación impune de la también llamada Montaña de las Mariposas por el poeta Homero Aridjis nativo de Contepec quien también ha hecho carrera política con la bandera del ecologismo y hoy al parecer vive alejado de la realidad y la problemática de este bosque cada vez más talado, seco y abandonado al que las mariposas monarca abandonaron hace ya varias décadas.

Abrumados por el terrible descubrimiento y con la boca amarga regresamos a casa para poner los totoles a buen resguardo y presentar la queja correspondiente. Yo personalmente traté de comunicarme vía telefónica a la Profepa delegación Michoacán y fue imposible pues nunca contestan el teléfono o de plano lo desconectan. Tiempo después ya desde la Ciudad de México me comuniqué a la oficina del delegado de Profepa en Michoacán el químico Marco Antonio Reyes Cortes que por supuesto y como era de esperarse no quiso tomar la llamada para atenderme con el pretexto, según su secretaria Violeta Solís, de que “No atiende por teléfono y tenía que visitarlo en su oficina en la Ciudad de Morelia” pese a que le expliqué con todo detalle el delicado problema que les compete atender. Al químico Reyes Cortes se le olvida que por instrucciones del jefe del ejecutivo nacional todo empleado de gobierno debe de mandar obedeciendo pues están para servir a la nación y no a sus intereses personales.

Es un hecho querido lector que estamos solos ante las vicisitudes de la realidad nacional que se ha forjado en una negra historia de corrupción sempiterna, por lo que te solicito me ayudes a difundir con todos tus contactos y amigos esta denuncia, quizá logrando que se haga viral se obtenga la atención de la Dra. Blanca Alicia Mendoza Vera titular de Profepa y del Gobernador del Estado de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla para que envíen a la Guardia Nacional y a la burocracia de todas esas instituciones obsoletas, irresponsables e inoperantes a trabajar pues hasta ahora solo han sido comparsa y fachada de administraciones inútiles a las que se premia por su holgazanería congénita con jugosos salarios a cargo del erario público. ¡Auxilio, queremos salvar el Cerro de Altamirano y tenemos que actuar ahora!

#Bedolla ¿Y los tala bosque de Contepec Michoacán cuánto dan?       

Fernando García Álvarez

Nací enamorado de la luz y desde muy joven decidí ser artesano de sus reflejos. He sido aprendiz y alumno de generosos mentores que me llevaron al mundo de las artes y la comunicación. Así he publicado mis fotografías y letras en diversos foros y medios nacionales e internacionales desde hace varias décadas. El compromiso adquirido a través de la conciencia social me ha llevado a la docencia.

Colaborador desde el 10 de diciembre de 2021.

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