Alianza y coalición, muy parejas… en sus trampas


SIN DERECHO A FIANZA.- Con la derrota del PRI, hasta ese momento llamado “El Invencible”, y la llegada de Vicente Fox a la Presidencia de la República en el 2000, se creyó que las cosas cambiarían radicalmente para ese partido. Y en verdad cambiaron algunos aspectos.

Ni hablar de cambiar la ideología, esa sigue ahí, con sus postulados inmutables, aunque para la mayoría de militantes no existe; se siguen los colores del partido como lo hacen quienes son fans de “Las Chivas” o “Las Águilas”. Dije la mayoría.

No obstante, en esa otra parte substancial, que da motivo de ser a los partidos políticos, la manera de elegir a quienes los representará o gobernarán, no cambió, en general.

En Oaxaca, a pesar de que se buscaron mecanismos para soslayar la “consulta a las bases” —como las famosas encuestas—, se siguen las mismas formas de tiempos de su fundador: Don Plutarco (y después, todos tratan de crear su propio Maximato), el absolutismo (que no está sujeto a ninguna limitación institucional).

Es decir, se decide por el amiguismo, el parentesco, la búsqueda de continuidad a pesar de todo, hasta la presunta compra de las candidaturas o el premio al amor, entre otros aspectos, todos antidemocráticos. Esa es una muy buena razón por la que el candidato opositor a veces está arriba en las encuestas.

Por ello, el PRI no logra su repunte de décadas pasadas, como lo atestigua de forma muy clara el analista Víctor Leonel Juan, con sus estadísticas formales aparecidas en este medio.

Son muchos ejemplos donde “el dedo elector” decidió quién sería el elegido, a pesar del trabajo de quien lo merecía o del resultado de las encuestas; como en la ciudad capital o en la mayoría de las regiones; en algunas protestaron abiertamente y se cambiaron de partido, y en otras, agazapados, esperando mejores tiempos, no colaborarán con su candidato o trabajarán en su contra, o sólo aportarán su voto, como afirma el que fue el más poderoso tras el trono: Jorge Franco Vargas.

Sin embargo, al otrora partido de las mayorías, en nuestro estado, le queda ese gran recurso que es el voto de los sectores marginados, lo mismo en las comunidades que en los centros urbanos.

Aunque por estar más incomunicadas las comunidades, en donde vive una población necesitada, con un nivel muy bajo de estudios, con su voto, podría revertir cualquier encuesta que ahora marque lo contrario, según aseguró María de las Heras en una entrevista para la radio del D.F., hace unos días.

Una cosa es encuestar en las zonas urbanas y otra en esas zonas rurales, dijo la famosa encuestadora, palabras más o menos. Si bien, Víctor Leonel Juan, asegura que no es tan cierto eso, pues en el caso de Oaxaca las elecciones se definen en los centros urbanos.

Como fueren las cosas, lo que sí es cierto es que el gobierno de Ulises Ruiz ha estado en campaña todo el tiempo, misma que ha intensificado después de conflicto del 2006, principalmente en las zonas rurales.

De comales y de ollas

Mientras eso sucede en el lado tricolor, entre los partidos que conforman la Alianza por la Paz y el Progreso, no quieren dejar de cantar mal las rancheras y le hacen segunda al inventor de los “dedazos”.

Así, ya se han hecho escándalos porque el PAN, impuso a fulano, el PT a mengano, que Convergencia (Benjamín Robles) impuso a zutano…

En el PRD, eso no era nada nuevo; si en el PRI se cuidaba un poco lo familiar (Murat mandó a su hijo por una suplencia a diputado fuera de Oaxaca), en este partido, de la “Revolución Democrática”, no ha importado ninguna crítica, ni la democracia. A pesar de que hace poco, democráticamente, se partieron la cabeza con los inconformes del mismo partido.

Así hemos tenido gobernantes o representantes populares, como Raymundo Carmona, quien luego impuso a su primo y después a su hija; a Lenin López Nelio, impuesto por su padre, y luego él le hereda la diputación a su primo Jesús Romero y ahora va su otro primo Pavel López; Héctor Sánchez a su hermana (el finado Carlos se ganó los cargos a pulso).

Polo de Gyves impuso a su pareja sentimental y a su hijo; los hermanos Serrano: Rosendo y Félix, que se turnan la diputación local para servir al PRI; y ahora para disimular ponen a sus hijas entre las primeras en la lista de las pluris: como propietaria la hija de Félix y como su suplente la de Rosendo (¿o al revés?)… la lista es extensa y la opinión pública la conoce.

Aunado a estas imposiciones, de manera no muy inteligente, se aprobó la candidatura de un ente muy especial: Flavio Sosa Villavicencio. Un seudo luchador social que de la izquierda saltó a la derecha con Fox al Pan y después terminó liderando los desmanes de la APPO.

Decimos seudo luchador porque uno verdadero no lucraría con las necesidades de los desprotegidos, ya que él —cualquiera lo sabe Coyotepec —es dueño de más una docena de taxis, ente otras propiedades, como de un edificio de la exclusiva zona de Santa Fé, en el Distrito federal.

Aunque no sabemos que sería mejor, o peor, tener a las familias perredistas ya compradas por el PRI de antemano, o a Flavio que sería un opositor de verdad… al menos por un rato.

Por otro lado, el magisterio de la Sección 22, se identifica con la alianza opositora (a pesar de que Azael Chepi, parece que ya cayó en las redes del amor priista), pero sus deterioradas “estrategias de lucha”, son tan mal vistas por la mayoría de la población que le restarán votos a Gabino Cué.

Una táctica inteligente del magisterio sería echar marcha atrás a sus movilizaciones: “…en nombre de de la democracia y en la búsqueda de unos comicios en paz, para que los oaxaqueños crean en nuestro postulado de ‘la educación al servicio del pueblo’, por lo que posponemos nuestra lucha hasta después de la elecciones. ¡Unidos y organizados venceremos!”.

Tácticas de este tipo le sumaría votos a la alianza opositora.

Finalmente pronto se cumplirá el anhelo de los profesores (con el que se abanderan cada año para pedir cien por ciento de aumento), que Ulises se vaya del poder: El último día de noviembre dejará de ser gobernador.

En tal sentido, parece que en esta encuesta, la de la democracia, las dos alianzas van empatadas.

El poder se desea eterno

El poder. Dominio, imperio, facultad y jurisdicción que alguien tiene para mandar o ejecutar. Y el deseo, solamente lo es hasta que el placer es satisfecho. Ya el Marqués de Sade nos hablaba de los primeros “bulímicos”, que lo eran no para mantenerse delgados, sino para poder comer más y más manjares. También por eso, se ha estudiado tanto para mantener más tiempo el placer sexual.

Esa sensación de placer, como el comer u otra, es hasta diminuta, por eso el hombre aspira al poder político, el de la dominación de las masas, el control de la riqueza, al sojuzgamiento de los otros individuos, en fin todo lo que conlleva ser el más poderoso de un pueblo, estado o país.

Comentaba hace tiempo el filósofo Da jandra, con otras prosaicas palabras: Cuando un hombre posee el poder y se mira en el espejo, tiene el mejor afrodisíaco.

Plutarco Elías Calles, puede jactarse en el Infierno de que fue de los pocos individuos que gobernaron a través de otros; hasta que Lázaro Cárdenas lo corrió y decidió gobernar solo.

Cuando José Murat terminó su periodo en el gobierno de Oaxaca, dejó a su sucesor, pero se negó a dejar el poder. Sin embargo, Ulises no lo permitió. Murat se enojó y aprovechó (entre otros) el conflicto del 2006 para demostrar lo equivocado que estaba quien consideraba quien le debía el cargo. No pudo derribarlo.

Parece que ahora pasa lo mismo. Se cree que Eviel Pérez fue ungido porque es el más dúctil. Así Ulises podrá mantener ese afrodisíaco que es el poder, al menos por algún período. La debilidad de Eviel se nota en la conformación de la lista de candidatos: el 90 por ciento lo decidió Ulises y “La Burbuja”. Con Ruiz Ortiz de candidato eso no fue tan ostensible, Murat le dio amplio margen.

Por lo pronto, parece que, ya sin el diabólico Franco, quien ejerce el poder en su lugar, es el no menos famoso Héctor Pablo Ramírez Puga. En las reuniones que sostienen con el candidato, HP es quien ordena las “estrategias”, pero también intervienen otros, hasta Alejandro Avilés se erige como cerebro para marcar derroteros al candidato, por supuesto, más los señalamientos que le hace quien lo ubicó en ese encargo, y al único a quien le debe dar esa deferencia.

Así, con tantos mariscales de la campaña y tantas reuniones donde no se resuelve nada concreto (y aquí no aplica eso de que dos cabezas piensan más que una; más bien sería aquello de que la suma de ceros es cero) se pierde el tiempo y parece que confunden solamente al aspirante a gobernador.