Las “conquistas” de José Julio Antonio Aquino


+ El Presidente municipal de Xoxocotlán las prefiere compartidas + Se fueron los priistas, llegaron los aliancistas

Cuando José Julio Antonio Aquino planteó su interés de buscar nuevamente la presidencia municipal de Santa Cruz Xoxocotlán, sólo algunos “cívicos” del perredismo creyeron en él y le dieron su apoyo, con la advertencia de que era muy difícil su triunfo, dado su pasado de corrupción y de gastos superfluos nunca aclarados.

Sin embargo, el “efecto Gabino” con su alianza de partidos y ciudadanos lo llevó al triunfo, muy por arriba de las expectativas del perredista, que se sacó la lotería el 4 de julio de 2010, tras vencer al priista Julio César Alonso Chávez, “delfín” de Argeo Aquino Santiago.

Ensoberbecido, José Julio creyó que el pueblo le ratificaba su confianza por el buen desempeño como edil, además de su carisma y la campaña que le pagaron algunos empresarios de la construcción, cuyos nombres ya iremos desvelando.

Craso error. La arrogancia le cerró los ojos. Aún se niega a aceptar que ganó por el “efecto Gabino”, no por sus presuntas virtudes de líder social carismático.

Y a escasos tres meses de iniciar su segundo período como presidente municipal de Xoxocotlán, Antonio Aquino ya enfrenta el desencanto de sus nuevos seguidores, los que creyeron que había cambiado y que en realidad deseaba consolidar al perredismo y transformar a su pueblo.

Enamorado como un quinceañero de Nancy Avendaño Cruz, su contadora privada, José Julio olvidó pronto el trato respetuoso e institucional con los concejales del Ayuntamiento para un manejo transparente de los recursos económicos, y evade la relación con sus compañeros de partido (PRD) y de corriente política, “Los Cívicos”, que lo arroparon en su campaña.

El reencuentro con Nancy Avendaño Cruz se formalizó a principios de marzo pasado, fuego pasional iniciado en su primera gestión como Munícipe, que dejó como fruto un heredero aceptado, aunque no reconocido.

Referimos esta historia porque los personajes son funcionarios públicos, pagados con erario del pueblo, que afectan la buena marcha de toda una comunidad como lo es el municipio de Santa Cruz Xoxocotlán.

Y es que Antonio Aquino no sólo se reconcilió sentimentalmente con Nancy, sino que le dio el cargo de Subdirectora de Administración para manejar y disponer de todo el dinero que entra y sale de las arcas municipales.

Este hecho tomó por sorpresa y molestó sobremanera a la tesorera municipal, Martha Ramales Gandarillas –familiar de un viejo amor del Edil conquistador–, porque su papel quedó reducido a simple pieza decorativa.

Relegada, Martha Ramales presentó su renuncia al cargo y una semana después, el jueves 24 de marzo, el Alcalde galán nombró en su lugar a Rodrigo Castellanos Barzalobre, quien sólo ostenta el cargo porque quien sigue manejando el dinero es Nancy.

José Julio es un hombre casado que vive separado de su esposa, una enfermera que trabaja en el Hospital Psiquiátrico “Cruz del Sur”.

Cuentan sus allegados que la señora intentó recuperar los beneficios que le corresponden como esposa de un Presidente municipal, pero para que no le hiciera “sombra” el perredista negoció el nombramiento de su hija, Elim Antonio Aquino, como presidenta honoraria del DIF municipal, porque el trabajo lo realiza la Directora del organismo.

Así, lleno de amor –aunque le hagan de chivo los tamales– y con el manejo pleno de las arcas municipales, José Julio se ha dedicado de lleno a los negocios personales, porque su administración no ha iniciado ninguna obra en la comuna, sólo la pavimentación de una calle por Plaza del Valle, pero con recursos 100 por ciento federales.

A pesar de que recibe con puntualidad el dinero de los ramos federal y estatal, así como los ingresos propios que le llegan sin contratiempo y aumentan todos los días, el Presidente municipal de Xoxocotlán ha ordenado una política de austeridad total.

A los trabajadores de confianza les paga mediante depósito bancario, sin la firma de contrato ni el otorgamiento de las prestaciones de ley, además de que los escasos proveedores cobran siempre con retraso y no autoriza viáticos ni comisiones para los trabajadores.

El perredista siempre argumenta que “no hay dinero”, pero los recursos fluyen para publicitar su imagen, estrechando manos, en encuentros permanentes con la ciudadanía, a través de dos medios de comunicación escritos, por obvias razones, así como para “apoyar” a sus compañeros y dirigentes de partido, como el presidente del Comité Directivo Estatal del PRD, Amador Jara Cruz, quien recibe 50 mil pesos mensuales.

La estrategia del “honesto” y “sufrido” José Julio Antonio Aquino, como él se hace llamar, tiene un fin: guardar todo el dinero que le sea posible para buscar ser diputado federal en la elección del 2012.

Para ello ya tiene un plan trazado.

Acaba de contratar los servicios de una comunicadora para que le opere una estación de “radio pirata” y un canal de televisión por Internet, para lo cual ya está comprando todo el equipo necesario. Por recursos no para.

Y por si hiciera falta algo, ya tiene listo a su mecenas, un empresario de la construcción que lo provee de todo tipo de vehículos desde la campaña pasada, claro a cambio de la exclusividad de la obra pública en el municipio de Santa Cruz Xoxocotlán.

Este es el “honesto” José Julio, quien se jacta de servir a su pueblo sin ningún interés, pero de estos temas hablaremos en la próxima entrega.

La democracia que tendrá que esperar

La prometida y ansiada democracia va a tener que esperar un rato más en Oaxaca, según pintan las expectativas a cuatro meses y medio de iniciado el nuevo gobierno.

Lamentable, pero todo parece indicar que el paso de la transición hacia la alternancia de gobierno quedará sólo en eso y nada más. Casos y ejemplos hay varios.

La primera comprobación de lo dicho es que pasamos de un régimen despótico y arbitrario, donde todo lo decidían los gobernantes priistas en turno, a una dictadura de los partidos políticos.

Es ahora el turno de los caciques de viejo y nuevo cuño, beneficiarios de siempre de los institutos políticos, propietarios de las leyes y de sus dividendos, y no se ve que pueda cambiar pronto el negocio recién confirmado para ellos solos.

Ahí están las pruebas. Un caso ejemplar es el reparto del poder entre la nueva élite gobernante, las cuotas para los cuates, partidos y grupos de poder, aunque no estén preparados para ello.

Y es que no estaría mal la distribución de cargos y puestos sin más razón que el pago de una alianza, si la nueva burocracia cumpliera bien su papel, pero está comprobado que sólo se dedica a atender las necesidades propias y familiares, antes que ver por el bien de la mayoría.

Los casos siguen, el ejemplo cunde. Cuentan que en la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Pesca (Sedafp), desde el secretario Salomón Jara Cruz hasta el subsecretario Lenin López Nelio han colocado a familiares y amigos en los puestos de confianza, antes que cumplir con la entrega de su título y cédula profesional.

Se fueron los priistas, pero llegaron los aliancistas, entre perredistas, panistas, petistas y convergentes, además de los familiares y amigos sin partido.

Se fue una burocracia y se instaló otra. Aquí se confirma el dicho de que todo cambia para que las cosas sigan igual.

Pobre Oaxaca, con tantas necesidades y con tan pocas oportunidades.

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