EXPRESIONES.- Decía Carlos Marx que la religión es el opio de los pueblos, y sin ser comunistas o ateos, es evidente que el enfoque marxista es una de las circunstancias que oprimen el desarrollo de los pueblos, sobre todo de los más pobres, de los más rezagados, como el nuestro.
Sin duda, que una cosa es la fe, que mueve montañas, y otra la religión, que se aprovecha de la fe para mantener un emporio religioso.
Lo mismo el Vaticano, que las múltiples organizaciones evangélicas que viven de lo mismo.
El pasado fin de semana la grey católica anduvo de fiesta porque trajeron a pasear las reliquias del ahora beato Juan Pablo II, un frasco de sangre y una figura de cera.
El arzobispado, por supuesto, hizo un operativo de fe para reafirmarse en la preferencia de la gente e instó a la redención de los malos para que se acabe la corrupción y la violencia, empero, ahora contó con la oposición de un organismo evangélico llamado “Olor Fragante” que le jugó las contras gritando en las calles: “no nos dejemos engañar, que sólo la sangre de Cristo cura y que mejor leamos la Biblia”.
Las autoridades los retiraron de la calle e hicieron bien, porque pudo haberse provocado un enfrentamiento de lamentables consecuencias para una sociedad, ávida de consuelo, pero no de un fanatismo religioso.
En Oaxaca no sólo han crecido las organizaciones llamadas sociales, también las religiosas, todas ellas en contra de un establishment gastado e incongruente, que en lugar de proporcionar el alivio del alma y la promoción de valores esenciales, se dedican al manipuleo social a través de la venta de favores ante el “infierno” en que estamos viviendo.
Seguramente el Estado tiene consideración de este fenómeno social, pues omitirlo sería echarle más leña a una hoguera de resentimientos y miedos que pueden llevarnos a un caos.
La intervención de la policía en un posible enfrentamiento, de ninguna manera es represión a la libre manifestación de las ideas. Habrá que reconocerles que en esta ocasión si fueron oportunos y efectivos……
Oaxaca de Juárez, Oax., martes 11 de octubre/2011.