Oaxaca se pintó de amarillo


EXPRESIONES.- Lo que quedaba de la faz tricolor en Oaxaca, palideció, ante la contundencia del efecto Andrés Manuel López Obrador, en el ánimo de miles de oaxaqueños sumergidos en la pobreza y en el rezago social.

Oaxaca se pintó de amarillo en este proceso electoral y tendrá la alianza de las izquierdas, dos senadores de mayoría y quizá 10 diputados federales con las siglas del PRD-PT-Movimiento Ciudadano.

Al partido tricolor sólo le alcanzó para lograr un distrito: Juchitán de Zaragoza, encabezado por lo que queda del caciquismo de José Murat en la zona, el inefable Samuel Gurrión.

Posturas nada halagüeñas para un PRI con falta de valores políticos, que se perdieron en la obtusa manera de hacer política de los promotores de la debacle priista, a saber: Heladio Ramírez López, Diódoro Carrasco Altamirano, José Murat y Ulises Ruiz Ortiz.

El primero por abrirle la puerta a las organizaciones sociales y a su funesta visión de crear el IEEPO como “patrón” de lo que es ahora la Sección 22 del magisterio oaxaqueño; le sigue, Diódoro Carrasco por su soberbia política; José Murat por su crasa manera de jugar a la política y finalmente, Ulises Ruiz, por su corrupción galopante e incapacidad para formar cuadros que le dieran sustento al PRI.

El PRI ahora necesita, no sólo hojalatería y pintura, sino motor y carrocería nueva. Un prototipo que asuma la renovación, no como un cambio de personas al frente de ese instituto, sino la valoración exacta de cada uno de sus miembros para de ahí generar una nueva camada de políticos, sin más vicio, que olvidarse de las viejas prácticas y de las viejas influencias.

Si lo logra o lo empieza a intentar desde el inicio de la era Peña Nieto, tendrá posibilidades de matizar ese amarillo intenso que hoy alumbra las tierras oaxaqueñas.

No cabe duda, López Obrador absorbió la esperanza de los oaxaqueños y la pintó de amarillo….

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