Regalo costoso


EXPRESIONES.- Muchas veces, en el afán de demostrar el “inmenso cariño” hacia sus hijos, los padres procuran regalos costosos que en lo superfluo de los mismos conlleva muchas veces la desgracia, otras la maledicencia.

El caso se repite una vez más, ahora en un político oaxaqueño que no supo ver ni medir la desproporción de su cariño.

Heliodoro Díaz Escárraga, connotado priista oaxaqueño, presumió en Facebook el costoso regalo que dio a su hijo en Navidad: un Porsche Caymán amarillo.

La publicación del político, quien se desempeña como coordinador de la región sur del Infonavit, generó lógicas críticas de inmediato.

Usuarios de redes sociales y portales de noticias de Oaxaca repitieron el mensaje, creándose una vorágine en torno al caso, que en mala hora se le ocurrió al responsable del mismo, aunque ahora él pregone que todo fue una mala broma.

¿De quién? ¿Por qué? ¿Para qué?

La trayectoria de Díaz Escárraga nos dice que difícilmente él generaría una información de esa manera y menos ahora que los dimes y diretes en contra del PRI están a la orden del día; sin embargo, el hecho ahí está y marca no sólo el devenir político de Heliodoro Díaz Escárraga, sino también el de su hijo, que está empezando a escribir su trayectoria en la función pública en un importante puesto como Subdirector Jurídico de un corporativo federal: Liconsa.

Hechos de esta naturaleza siguen siendo la comidilla del día en toda la nación, en una demostración de la purulencia social y política que prevalece en la función pública y en todos los niveles del poder en México.

Ahora le tocó a Oaxaca, pero pudo darse, y de hecho se da, en cualquier parte de la República Mexicana como signo de la descomposición social, política y educativa que padecemos.

Los partidos políticos y los políticos de esos partidos, en su afán de ganar posiciones o de conservarlas, andan a la caza de desviaciones políticas en aras de salpicarse de lodo mutuamente, con una desfachatez que raya en el cinismo, porque al final de la contienda se sientan como buenos cuates a negociar o a salpicarse de beneficios mutuos, sin importarles lo que opine el electorado.

Así es el cochinero de la política. Allá quien los tome en serio.

Oaxaca de Juárez, Oaxaca, miércoles 31 de diciembre de 2014

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