OAXACA, OAX., febrero 4.- Sin más, dos desconocidos llegaron la mañana de este miércoles en una motocicleta amarilla, preguntaron por el dueño de la empresa “Tabi-Rey” –productora de tabiques para construcción–, y cuando lo tuvieron enfrente uno de ellos sacó una metralleta Uzi y le dio dos balazos por la espalda mientras intentaba ponerse a salvo.
A sus 60 años de edad, don Fernando Luján Carreño quedó tendido, boca abajo, a unos metros de la puerta de su oficina, y hasta ahí lo alcanzó el mercenario que con sangre fría le disparó a quemarropa cuatro balazos más en la cara, uno de ellos el tiro de gracia en la cabeza.
Los hechos ocurrieron a las 10:30 horas de este miércoles 4 de febrero de 2015 cuando el empresario Fernando Luján Carreño se encontraba en las oficinas de su empresa “Tabi-Rey”, que se localiza sobre la carretera federal 190 Oaxaca-México, frente a las oficinas de la Policía Federal (PF), perteneciente al Municipio de San Lorenzo Etla.
El hombre de negocios se disponía a salir para ir a entregar un pedido de tabicones, cuando al lugar arribaron dos hombres desconocidos que viajaban en una motocicleta color amarillo. Se bajaron, caminaron unos metros y preguntaron por el propietario.
Cuando estuvieron frente a frente, sin decir nada, uno de los sicarios sacó de entre sus ropas una metralleta tipo Uzi, por lo que el empresario dio la media vuelta y empezó a correr gritando a sus trabajadores que se cubrieran porque el hombre traía un arma.
El matón disparó entonces dos balazos que pegaron en la espalda de don Fernando Luján, quien cayó de bruces a unos metros de la puerta de su oficina. El mercenario lo alcanzó y a quemarropa le soltó otros cuatro impactos que le destrozaron la cara.
Los dos asesinos subieron a su motocicleta y emprendieran la huida sin que nadie pudiera detenerlos. Sorprendidos y temerosos, familiares y trabajadores nada pudieron hacer para evitar que asesinaran a su patrón.
Repuestos de la impresión, llamaron a los teléfonos de emergencias y poco después llegaron paramédicos de la benemérita Cruz Roja Mexicana, quienes constataron que Fernando Luján Carreño estaba muerto.
Elementos de las diferentes corporaciones policiacas acordonaron el área para realizar las diligencias correspondientes. Horas más tarde el Agente del Ministerio Público acompañado de peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), tomaron declaraciones y muestras en la escena del crimen y se llevaron el cuerpo al Anfiteatro de la ciudad para realizarle la necropsia de ley.
Elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) se llevaron a siete trabajadores de la tabiquería para que rindieran declaración ante el Ministerio Público en relación con la ejecución de su patrón.
Trascendió que el empresario asesinado también se dedicaba a la compra y venta de vehículos usados.