Trump, reo ante la ONU


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La llegada de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos, plantea un reforzamiento urgente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

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Jurídicamente, Trump ha adquirido una personalidad más formal desde el momento en que fue declarado triunfador en las recientes elecciones.

La tenía antes, primero como ciudadano y después como candidato registrado de un partido, amén de las muchas personalidades que puede tener como empresario.

Pero su calidad jurídica ha ido subiendo de tono y también su responsabilidad.

¿Hasta que punto ha violado lo estatutos de la ONU con una conducta discriminatoria hacia pueblos enteros -el mexicano en primer lugar- y con las amenazas a empresas, a personas, a pueblos y grupos,  actuando como presidente de un país antes de asumir el puesto? ¿Que sanción implica su actitud beligerante de exacerbación de conflictos como lo está haciendo con China,  por ejemplo, poniendo en grave peligro la frágil paz mundial?  Las muchas conductas delictivas que fue acumulando Trump a lo largo de su campaña y posteriormente, han sido mencionadas pero no sancionadas, pese a que son un  cúmulo de tipos delictivos locales e internacionales, por los que debería responder.

Como presidente entrará en otra dimensión, pero en Estados Unidos a diferencia de lo que ocurre en México con la protección a ultranza de la figura presidencial, pueden ocurrir cosas.

De hecho, el caso Nixon quedó para la historia  y la sensibilidad y el rechazo que se capta hacia el nuevo presidente no presagia nada bueno.

La otra cara del problema es la fragilidad que se trasmina desde la ONU, organización que desde su creación no ha podido impedir guerras, invasiones, saqueos, bloqueos como el de Cuba y ha permanecido impávida ante las agresiones constantes que Trump ha causado a los mexicanos.

La misma amenaza del muro que pretende construir el empresario, ¿no es una violación al  libre tránsito internacional, un acto discriminatorio, repudio a la migración y una conducta de agresiva vecindad que enfrenta a dos países? La actitud de Trump encuadra el rechazo de las normas establecidas a nivel internacional, las violación a acuerdos firmados, la intromisión en asuntos  de países, que han rechazado China, Alemania y Francia, el desconocimiento de programas globales de comercio y de otros tipos, entre muchas fallas que ha manifestado en estos meses. No se sabe que hará la ONU.

Hay que recordar que Estados Unidos siempre ha navegado por su propio mar en acuerdos internacionales firmados por la mayoría de países.

Contradictoriamente, no firmó nunca el documento de la Sociedad de las Naciones (SDN), pese a que su formulación fue a instancias del presidente estadounidense Woodrow Wilson.

De hecho como uno de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, liquidó con otros que lo apoyaron, la mentada sociedad -28 de junio de 1946-, aunque ya estaba vigente  la actual ONU surgida formalmente el 24 de octubre de 1945.

Pese a su omisión de firmar en la SDN, estuvo apoyando el rechazo a la URSS en esa sociedad también llamada Liga de las Naciones, no obstante que ese grupo de países fueron finalmente  los verdaderos vencedores de la Segunda Guerra Mundial.

La URSS ofrendó 20 millones de personas, contra un poco más de cien mil que perdió el vecino país.

En la década  1930-40, se permitió por fin la inclusión de la URSS y en esa época también ingresó México, para configurar los 57 países inscritos en ese antiguo organismo de paz.

El país del norte tampoco se ha comprometido con la Corte Penal internacional y ha rechazado firmar acuerdos de gran importancia para el cambio climático, entre otros.

La beligerancia y soberbia de los últimos presidentes de Estados Unidos  que ahora se agudiza con Trump, ha ido dando al traste con la prevalencia de la ONU y lo grave es que como sucedió con su antecesora, pueda terminar siendo una simple intermediaria de problemas internacionales menores.

La SDN solo sirvió en la Segunda Guerra Mundial para ayudar a algunos refugiados.

Ante la amenaza que se cierne para la humanidad con la ascensión de Trump  a la presidencia de Estados Unidos, es bueno resucitar aquella lucha que dieron desde 1941- en plena guerra-, países y personajes, para crear un instrumento y un organismo que preservaran la paz y fomentaran la cooperación entre las naciones.

Esa lucha está inscrita en la Carta de las Naciones Unidas -fue firmada en junio de 1945 y entró en vigor el 24 de octubre de ese año- que se ha enriquecido con reformas desde su creación en San Francisco. El mundo tiene el derecho internacional y el reforzamiento de la ONU, contra la estulticia y la agresión.

laislaquebrillaba@yahoo.com.mx

 


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